Si Vivimos en la Luz, como Él Está en la Luz . . Comentarios 1 Juan 1

    Juan es uno de los discípulos más cercanos a Jesús. Han pasado ya varias décadas desde anduvo con Jesús, desde que estuvo junto a la cruz cuando lo crucificaron, desde que corrió y vio la tumba vacía. Años y años han pasado desde que Juan vio a Jesús ascender al cielo entre las nubes. Durante todos estos años Juan se ha dedicado a ser testigo fiel de los eventos. Se ha dedicado a compartir las buenas nuevas.

    Ahora, es grande de edad, siento que escribe como un abuelo amoroso. Más adelante se refiere a los lectores de su carta como, “mis queridos hijos.”

    Uno de los propósitos de su carta es asegurar a creyentes que son hijos de Dios que son parte del cuerpo de Cristo. Veamos como expresa este propósito.

1 Juan 1

3 Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

    Su deseo es que los lectores de su carta “tengan comunión” con Juan y el grupo de creyentes que se identifican con él. Por eso la frase “con nosotros.” Esta comunión que desea para ellos no es nada más con un grupo humano que coinciden en sus creencias. No. “Nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo,” esta comunión es con Dios mismo y con Jesús.

    Más adelante en su epístola amplia su deseo para los lectores.

1 Juan 5

13 Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.

    Se dirige a ustedes “creen en el nombre del Hijo de Dios.” Su preocupación para ellos es, “que sepan que tienen vida eterna.” Entonces Juan esta escribiendo a creyentes, esto es personas que han creído en Jesucristo y el quiere asegurar que sepan que son parte del cuerpo de Cristo y que tienen la vida eterna. Juan quiere asegurar que sepan que si son auténticamente Cristianos.

    En los siguientes versículos Juan nos explica lo que es ser un creyente auténtico. Veremos que explica dos límites fuera de los cuales uno no es un cristiano. Esto ayuda a quitar ideas falsas acerca de lo que es ser cristiano. Luego Juan explica lo que es ser cristiano. Explica lo que ocurre y debe ocurrir en la vida de un creyente.

    Sabemos que llegamos a creer en Cristo al reconocer que somos pecadores y necesitamos que Dios perdone nuestro pecado. Llegamos a Cristo porque entendemos que Dios envió a su Hijo para morir por nuestros pecados y perdonarnos.

    Si eso es lo que nos lleva a Cristo, ¿cual es entonces la relación del creyente con el pecado? Podemos entender que este es un tema fundamental para el cristiano.

    Basta de introducción, veamos lo que Juan escribe.

1 Juan 1

5 Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad.

    Juan empieza con el carácter o esencia de Dios. “Dios es luz.” Entendemos al avanzar en este pasaje que con “luz” se refiere a Santidad. “En él no hay ninguna oscuridad.” De igual manera veremos que oscuridad se refiere a pecado. En Dios no hay pecado, ningún pecado. Dios es Santo, Santo, Santo.

1 Juan 1

6 Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.

    “Si afirmamos que tenemos comunión con él.” Comunión con Él, comunión con Dios. Comunión es más que simplemente conocerse. Comunión indica una convivencia íntima y constante. Bueno, si afirmamos tener esta comunión con Dios, “pero vivimos en la oscuridad,” entonces no es cierto. No hay congruencia entre lo que afirmamos y lo que vivimos. Vivimos se traduce como caminar en otras traducciones. En todo caso este vivir o caminar es presente y constante. Si nos encontramos en casa en la oscuridad, si al caminar estamos caminando en la oscuridad entonces mentimos. Poco importa si mentimos o no decimos la verdad porque ignoramos la verdad. El hecho es que no practicamos la verdad. Algo no es cierto, porque afirmamos tener comunión con Dios que es Santo, pero día a día, o kilómetro tras kilómetro vivimos y caminamos en la oscuridad. Vivimos y caminamos en el pecado.

    Yo pienso en esto como el limite de abajo o el limite inferior del cristianismo. Si vivo y ando en la oscuridad, el pecado, entonces ya me salí de lo que es ser cristiano. Por mucho que crea que soy cristiano, no es verdad, no es cierto que lo sea.

    En el próximo versículo Juan nos enseña que es o como es vivir en la luz.

1 Juan 1

7 Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

    En contraste con vivir o caminar en la oscuridad, si “vivimos en la luz”, indica otra cosa. Si vivimos en la luz, tal “como él está en la luz,” tal como Dios es, entonces si, es verdad. “Tenemos comunión unos con otros.” Y como ya nos había dicho Juan, “nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.” Coincide, va de acuerdo nuestro vivir con el estar en comunión con Él.

    Cuando vivimos en la luz, en comunión con Dios, entonces hay algo que ocurre, que esta ocurriendo en tiempo presente. “La sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.” “Nos limpia,” tiempo presente, acción continua. Nos limpia de pecado, de todo pecado, de cualquier pecado.

    ¿Es así como debemos entender este versículo? Porque si nos esta limpiando en el presente y en forma continua del pecado, entonces quiere decir que todavía tenemos pecado. ¿Tenemos pecado aún después de creer en Cristo? ¿Es así?

    Pues Juan quiere asegurarse de que entendemos lo que nos está enseñando. No quiere que haya dudas de lo que esta enseñando. Por esto antes de proceder a explicar lo que es ser cristiano y lo que ocurre en nuestras vidas como cristiano, Juan aclara que tenemos pecado con este versículo.

1 Juan 1

8 Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.

    ¿El cristiano no tiene pecado? Pues Juan dice, “si afirmamos que no tenemos pecado,” entonces no tenemos la verdad. No es cierto lo que afirmamos. No es que estemos mintiendo en este caso a los demás. No. Peor aún, “nos engañamos a nosotros mismos.” No sólo estamos diciendo algo falso, engañoso a nosotros mismos.

    Yo le llamo a esto el limite superior del cristianismo. Hay un limite más allá del cual uno diría, “yo soy perfecto,” “yo no tengo pecado.” Este es una zona o un realidad falsa. Si profesamos vivir así sin pecado, somos auto engañados.

    ¿Que significa esto? También significa que, si alguien nos dice que no somos creyentes porque no somos perfectos, es falso. Eso es querer imponer una definición del cristianismo que no es cierto.

    Tenemos entonces definidos dos limites fuera de los cuales no seríamos verdaderos creyentes. Regresemos al versículo siete porque Juan nos empezaba a describir lo que si es ser cristiano.

    Regresando una vez más al versículo siete vemos.

1 Juan 1

7 Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

    ¿Como sabemos que somos verdaderamente creyentes? Bueno, nos podemos preguntar si tenemos comunión con otros creyentes. Porque Juan dice que este es una de las características de alguien que vive en la luz, “tenemos comunión unos con otros.” Nos gusta convivir con otras personas que han sido perdonados por Cristo. Nos gusta juntarnos con ellos y hablar acerca de Dios y lo que Él ha hecho por nosotros.

    Luego recordamos que Juan nos había dicho una de las cosas que ocurre o esta ocurriendo en la vida de un creyente es, “la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.” Ya nos ha aclarado que esto tiene que ver con pecado que todavía cometemos en nuestra vida.

    ¿Como es que ocurre esto? ¿Como es que nos limpia de pecado? Juan nos explica.

1 Juan 1

9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

    Hay una parte que nos toca a nosotros, “si confesamos nuestros pecados.” Esto es lo que nosotros tenemos que hacer. Todo lo demás depende de que lo hagamos. “Si confesamos,” entonces Dios hace lo que Él ha prometido.

    “Si confesamos nuestros pecados.” ¿Que es confesar nuestro pecado? ¿Como confesamos nuestros pecados? Pues pecado es una palabra con una definición muy específica. Hay muchas palabra y frases con las que podemos hablar de fallar, de quedar mal, de ser imperfectos. Pero la palabra “pecado” especifica que hemos hecho mal contra Dios. Hemos hecho lo que Dios no quiere que hagamos.

    Confesar nuestro pecado es llegar a entender, aceptar y admitir que hemos hecho algo contrario a Dios, contrario a lo que Dios quiere.

    Veamos lo que el hijo pródigo le dijo a su padre.

Lucas 15

21 El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.”

    He pecado no solo contra su padre terrenal, sino contra el cielo, contra Dios.

    Confesamos esto. En oración a Dios, le decimos que hemos pecado contra Dios y le pedimos perdón.

1 Juan 1

9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

    Cumpliendo la condición de confesar nuestro pecado hay dos cosas que Dios hace. Juan aclara y nos recuerda el carácter de Dios, “que es fiel y justo.” Dios es fiel a lo que Él ha prometido. Dios es fiel a lo que propone al invitarnos a creer en Jesús. Es justo que Dios lo haga porque envió a su Hijo para hacerlo. Dios, “nos los perdonará.”

    Lo primero que Dios hace es perdonarnos. Quita la culpa ante Dios por el pecado que hicimos. Está perdonado, está resuelto.

    Que bueno, Gracias Dios. Pero preguntarás, ¿cuantas veces puedo hacer esto? ¿Una vez al mes? ¿Hay un límite establecido?

    Bueno veamos lo que Jesús enseño.

Mateo 18

21 Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:

Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?

22 —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—.

    Pedro le pregunta a Jesús cuantas veces tiene que perdonar a su hermano si le pide perdón. Pedro pensaba que quizás siete veces era más que suficiente. Jesús aclara que Pedro debe perdonar a su hermano hasta setenta y siete veces. Entonces podemos entender que, con más razón, Jesús esta dispuesto a perdonarnos setenta y siete veces o más.

    Así que si pecamos, cuando entendemos que hemos pecado debemos confesarlo y Dios nos va a perdonar. Y si volvemos a pecar, inclusive de lo mismo, otra vez los debemos confesar y otra vez Dios nos va a perdonar.

    ¿Entonces no se puede volver esto un ciclo repetitivo sin fin? No. Falta ver que es la segunda cosa que Dios hace. Volvamos a leer el versículo.

1 Juan 1

9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

    Dios no sólo “los perdonará” sino que también, “nos limpiará de toda maldad.” He allí el cambio. Dios nos limpiará. Nos limpiará, “de toda maldad.” Si escuchamos la voz de Dios cuando nos redarguye de pecado y confesamos ese pecado, las veces que sean necesarios, Dios no sólo nos perdona sino que nos limpia de toda maldad. Esta es la obra santificadora de Dios en nuestra vida.

    Podemos apreciar lo poderoso que es está limpieza de toda maldad si vemos lo que Santiago nos enseña sobre el pecado. ¿De dónde viene el pecado?

Santiago 1

13 Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. 14 Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. 15 Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.

    Primero viene la tentación, eso nos lleva al pecado. ¿Pero de dónde viene la tentación? ¿Viene esto de Dios? No. No, “tienta él a nadie.” ¿Viene del diablo? Pues Santiago señala otra cosa. “Cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.” El pecar, la tentación a pecar viene de nosotros mismos, viene de nuestros, “propios malos deseos.”

    Tenemos malos deseos. Pero, si confesamos nuestros pecados Dios ha prometido limpiarnos “de toda maldad.” Ha prometido limpiarnos de nuestros malos deseos. Al irnos limpiando de maldad, vamos a ver que ya no son setenta más siete veces que tenemos que ser perdonados. Con el paso del tiempo veremos que ese pecado que confesamos tantas veces ya no lo hacemos tanto, hay una limpieza real y notable de la maldad.

    Resumiendo, si profesas que has creído en Cristo, pero sigues viviendo en el pecado igual que cuando no habías creído debes detenerte y ver que realmente no has creído en Cristo, realmente no tienes comunión con el.

    Si has creído en Cristo, si has nacido de nuevo, y te preocupa el pecado en tu vida, ¡que bueno! Esto es muestra de que Dios busca limpiarte, buscar hacerte más como su Hijo. No dudes de ser Cristiano porque no eres perfecto, ninguno de nosotros es totalmente sin pecado. Sepa que Dios quiere que confieses cualquier pecado. Confiésalo, pídale perdón y empezaras sentir el perdón y empezaras a ver que Dios te va limpiando.

Los textos son tomados de:
La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 by Biblica, Inc.® Used by permission. All rights reserved worldwide.

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