¿Como se Logra Nacer de Nuevo?

Hermana,

Me alegro ver que estás leyendo los pasajes diarios del Nuevo Testamento. Con la pregunta que me haces veo no solo que estas leyendo el texto cuidadosamente sino que lo estas haciendo con un deseo sincero de conocer más a Dios. Veo que Él te esta hablando y llamando por medio de Su Palabra.

Quiero contestar tu pregunta que es la siguiente…

Me quedo una duda, en cuanto a lo de nacer de nuevo, entiendo que es nacer de nuevo del espíritu santo, pero ¿como se logra eso?, ¿orando?, ¿conociendo mas la palabra de Dios?

Quiero darte una respuesta sencilla primero, porque aunque esto de nacer de nuevo tiene mucha profundidad, a la vez tiene una sencillez. Quiero que veas la respuesta a tu pregunta en el mismo pasaje de Juan 3 a la que haces referencia.

Después de que Nicodemo dice que entiende que Jesús viene de parte de Dios, Jesús le habla muy fuerte para aclararle que

Juan 3

3 —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.

Nicodemo tiene la misma pregunta que tu me haces.

Juan 3

4 —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?

Jesús le contesta primero, explicando lo que ha dicho en cuanto a nacer de nuevo.

Juan 3

5 —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. 6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te sorprendas de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo.” 8 El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.

En el planteamiento de tu pregunta veo que has entendido correctamente que el nuevo nacimiento es, del Espíritu Santo.

De nuevo Nicodemo, al igual que tú, sigue con la pregunta.

Juan 3

9 Nicodemo replicó:

—¿Cómo es posible que esto suceda?

Para ver claramente la respuesta de Jesús a la pregunta tuya y de Nicodemo me voy a permitir poner los versículos 10 al 13 en un paréntesis. Vamos a brincarlos, por un momento. Aunque contienen una enseñanza sumamente importante, no contienen todavía la respuesta que buscamos.

Brinquemos entonces al versículo 14.

(Juan 3:10 —Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—. 11 Te digo con seguridad y verdad que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? 13 Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.)

En respuesta a la pregunta, “—¿Cómo es posible que esto suceda?”

Juan 3

14 »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

Que respuesta tan concreta. “¿Cómo es posible que esto suceda?” Hay dos cosas que deben ocurrir. La primera cosa lo hace Dios, “tiene que ser levantado el Hijo del hombre,” así “como levantó Moisés la serpiente en el desierto.” Esto primero se refiere a la muerte de Jesús en la cruz. La muerte de Jesús en la cruz es con un fin, “para que.” Esto nos lleva a la segunda cosa que es lo que nosotros debemos hacer. “Para que todo el que crea en él tenga vida eterna.” A nosotros nos toca creer. Si creemos vamos a tener vida eterna. Si entendemos que tener vida eterna es entrar al reino de Dios entonces tenemos nuestra respuesta.

¿Cómo es posible que esto suceda? Jesús es levantado en la cruz y da su vida por nosotros. Luego nosotros creemos en Él. El resultado es no sólo que vemos el reino de Dios, sino que obtenemos vida eterna para vivir en el reino de Dios.

Jesús explica todo esto con mayor detalles.

Juan 3

16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

El nacer de nuevo, el obtener la vida eterna y el entrar en el reino de Dios, es, Dios lo ha dispuesto, “porque tanto amó Dios al mundo.” Esto no se trata de un ejercicio intelectual de ver como puedo entrar, ni de reglas que hay que cumplir para entrar, ni ciertas obras que tenemos que hacer para entrar. No se basa en nada de eso. Se base en que Dios amó al mundo. Resultado de su amor es que “dio a su Hijo unigénito.” Dios a su Hijo unigénito para que fuera levantado. Todo esto, “para que todo el que cree en él no se pierda.” Para que todo el que crea en Jesús, en Jesús levantado y crucificado por nosotros en la cruz. Para que todo el que crea en él, no se pierda. Podemos entender en lo que Jesús le dijo a Nicodemo, “si no naces de nuevo no puedes ver el reino de Dios,” Que Jesús le esta diciendo que esta perdido, no puedes ver el reino. Pero el que cree, no se pierde, no. El que cree tiene vida eterna.”

¿Que es lo que se debe hacer para nacer de nuevo? Creer.

Jesús lo aclara más al ampliar lo que ha dicho.

Juan 3

17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Jesús, Hijo de Dios, vino al mundo para salvarnos. Si creemos en él no somos condenados, nacemos de nuevo.

Entiendo que con todo esto Jesús ha dado la respuesta. Creer en él. Vamos a ampliar la enseñanza de este capítulo al estudiar porque Jesús es levantado como serpiente en el desierto. Si estudiamos los versículos del 10 al 13 que dejamos en paréntesis podemos ver que esto es confiable porque Jesús mismo vino a darnos testimonio de ello.

Espero que esto haya sido una respuesta sencillo, directo y desde el contexto del pasaje a la pregunta, “¿como se logra eso?”

Ahora voy a profundizar, ampliar y confirmar lo que entendemos de este pasaje. Espero hacerlo sin complicar la respuesta.

Pablo en su carta a los Romanos nos confirma esta misma enseñanza. Es más Pablo explica que este mensaje es lo mismo que Dios hablo por medio de Moisés. Veamos.

Romanos 10

5 Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: “Quien haga estas cosas vivirá por ellas.”

6 Pero la justicia que se basa en la fe afirma: “No digas en tu corazón: ‘¿Quién subirá al cielo?’ (es decir, para hacer bajar a Cristo),

7 o ‘¿Quién bajará al abismo?’ ” (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 ¿Qué afirma entonces? “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.” Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

Pablo ve que hay que confesar, verbalmente, con palabras, que Jesús, es el Señor, con “S” mayúscula. Jesús es Dios. Esto no es un rito, que debes confesar mecánicamente, sino, además “crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.” Al igual que lo que Jesús explicó en Juan, crees y serás salvo. Confiesas porque lo sientes y crees en tu corazón.

Tomemos nota que tanto en Juan como aquí en Romanos, se cree en Jesús en relación a que muere en la cruz. Se cree en Jesús en relación que que resucitó, “Dios lo levantó de entre los muertos.”

Romanos 10

10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

11 Así dice la Escritura: “Todo el que confíe en él no será jamás defraudado.”

Al creer y confesar a Jesús, somos justificados, hechos justos y somos salvos. Jamas seremos defraudados.

Vamos a ver porque dijo Jesús que tenía que ser levantado, “como levantó Moisés la serpiente en el desierto.” Para esto veamos porque Moisés levantó una serpiente en el desierto. Es un relato sencillo.

Números 21

4 Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom. En el camino se impacientaron 5 y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés:

—¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!

6 Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran, y muchos israelitas murieron. 7 El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo:

—Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes.

Moisés intercedió por el pueblo, 8 y el Señor le dijo:

—Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.

9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos, miraban a la serpiente de bronce y vivían.

Los israelitas empezaron a quejarse de Dios. Empezaron a dudar de la bondad de Dios, aunque Dios había hecho grandes cosas a favor de ellos.

Dios los castigo enviándoles serpientes venenosas para morderles. Al morderlos, se enfermaban, quizás una de las peores malestares es resultado del veneno de una serpiente. Muchos murieron.

Con esto llegaron a darse cuenta que había pecado contra Dios. Reconocieron y aceptaron su pecado. Pidieron a Dios una solución a su pecado y el resultado de su pecado.

Dios ordenó que pusieran una serpiente en una asta. Tenían que mirar a la serpiente si fueron mordidos para vivir. Créame si estas sufriendo de una picadura de serpiente lo último que quieres ver es una serpiente. No vas a querer recordar esa serpiente. Al pensar en tu mordida de serpiente y al recordar la serpiente vas a recordar tu culpa. Dios quería que hicieran eso. Si hacían eso iban a vivir.

Jesús dice, “como levantó Moisés la serpiente en el desierto.” Tal cual Jesús quiere que reconozcamos nuestro pecado ante Dios. Jesús quiere que reconozcamos que si Él no interviene vamos a morir por nuestro pecado. Jesús quiere que confiemos que si creemos en el no vamos a morir, sino que vamos a tener vida eterna. Por eso Pablo dice que debemos creer que “Dios lo levantó de entre los muertos.”

Jesús muere en la cruz por nuestro pecado. Jesús muere para que nosotros no tengamos que morir.

El libro de Hebreos nos explica lo serio que era para Dios nuestro pecado. En Hebreos vemos que tan importante era para Dios tener un sacrificio para pagar la culpa de nuestro pecado. Veamos.

Hebreos 9

11 Cristo, por el contrario, al presentarse como sumo sacerdote de los bienes definitivos en el tabernáculo más excelente y perfecto, no hecho por manos humanas (es decir, que no es de esta creación), 12 entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno. 13 La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera. 14 Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!

Anterior a esto en el libro de Hebreos nos explica que Dios ya había construido este tabernáculo desde antes del tiempo de Moisés. Estaba allí esperando que Jesús muriera en la cruz. Luego, Jesús “entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo.” Entró para ofrecer como sacrificio por nuestros pecados, “su propia sangre.” Logrando así un rescate eterno.” No sólo murió Jesús en la cruz, sino que hay este momento preciso, solemne y celestial de presentar formalmente ante Dios su sangre como sacrificio. Eso logró nuestro rescate. Pero como Jesús nos dijo, falta que uno crea. En su carta a los creyentes en Éfeso, Pablo subraya lo importante que es en nuestra vida tener un momento preciso e la que creamos en Jesús, en el evangelio. Veamos.

Efesios 1

13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. 14 Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Primero oímos “el mensaje de la verdad, el evangelio.” Es el evangelio que que nos trae “salvación.” ¿Oímos y que es la clave entonces? Cuando, lo creemos. Cuando lo creemos, somos “marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.” Nacemos de nuevo del Espíritu. “Éste garantiza nuestra herencia.” Sabemos que tenemos la vida eterna, sabemos que veremos el reino de Dios, porque tenemos este sello que es el Espíritu Santo.

Así como era importante para Dios esta presentación del sacrificio de Jesús una vez en el tabernáculo en el cielo es importante para Dios el que creamos.

Si quieres ver el reino de Dios. Si sientes que Dios te esta atrayendo a Él, te invito a creer. Te invito a reconocer que has pecado contra Dios y necesitas su perdón. Te invito a aceptar que Jesús murió en la cruz para pagar por tu pecado y darte vida eterna. Te invito a decir con tu boca a confesar que crees en Jesús, qué el murió por ti y que ha resucitado para darte vida eterna. Tenemos la promesa de Dios en su Palabra que cuando haces eso has nacido de nuevo.

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