La Verdad del Islam y el Corán

Pilato le pregunto a Jesús, “¿y qué es la verdad?” Para entender la verdad del Islam y Corán, al igual que Pilato, necesitamos definir términos.

Creo que es útil distinguir entre “verdades” temporales, relativas y “Verdades” eternas, absolutas. Para distinguir una verdad de otra me gusta decir verdad con “v” minúscula, para las verdades relativas, temporales y Verdad con “V” mayúscula, para la verdad eterna, absoluta.

Como individuos y sociedades tenemos que manejar y vivir con muchas verdades con “v” minúscula. Hasta dónde es posible buscamos que estas verdades sean lo más ciertos y funcionales posibles. Por su misma naturaleza de temporales y relativas podemos cambiar estas verdades cuando vemos que sea conveniente.

Las verdades con “V” mayúscula serían temas como, ¿existe Dios? ¿tiene el hombre algún significado trascendente? Si Dios existe, ¿qué podemos conocer acerca de Dios? ¿Cómo debemos vivir para cumplir el propósito de Dios para el hombre?

El Islam y el Corán profesan dar y exponer la Verdad con “V” mayúscula sobre estos temas eternas que importan más que cualquier otro tema. El Corán declara como es Dios, como es y como debe ser el hombre, y que debe hacer el hombre para estar en una correcta relación con Dios.

Para poder evaluar bien la verdad del Islam y el Corán hace falta conocer otra clasificación de verdad. Hay verdades que son o pretende ser objetivas y hay verdades que solo son subjetivas. Se usan los términos, objetivo y subjetivo, con diversas definiciones. Para efectos de este artículo quiero usar una definición precisa y limitada de estos dos términos.

Una verdad objetiva, como lo infiere su nombre, tiene que ver con uno o más objetos. Tiene que ver con objetos físicos. Las personas físicas también son objetos físicos. Decimos que los objetos físicos son conocibles, porque podemos conocer de su existencia y sus características por medio de nuestros sentidos. Por ser objetos físicos, más de una persona puede conocer, vía sus sentidos, estos objetos. En este sentido podemos decir que las verdades objetivas son verdades comprobables. Podemos conocer estos objetos, ya sea vía nuestros propios sentidos, o conocer los testimonios de quienes conocen ó conocieron estos objetos. En este momento tu eres un objeto, dentro de un mundo lleno de objetos y hay interacciones entre los objetos y eso es la realidad que vives en este momento. La historia es lo que los objetos, de nuevo incluyendo las personas, eran o hicieron en el pasado. Más adelante daré algunos ejemplos de verdades objetivas y entonces quedará más claro lo que es una verdad objetiva.

Una verdad subjetiva, como también lo infiere su nombre, depende del sujeto, o persona que mantiene, acepta o cree esta verdad. No tiene una relación con objetos u hechos externos. Se puede hablar correctamente de una verdad subjetiva como, “mi verdad” o “su verdad”. Un ejemplo de una verdad subjetiva sería alguien que dice, “yo siento a Dios en este cuarto en este momento.” Si le preguntamos a esta persona en que se basa para saber que Dios esta en este cuarto en este momento, probablemente nos conteste que no hay forma de comprobarlo, “¡pero yo lo sé!”

Con esta definición puedo decirles que el Corán, base del Islam, es una verdad subjetiva. ¿Porqué? Señalo que el Corán es una verdad subjetiva, porque su origen es una seria de revelaciones, que recibe Mahoma. Ahora, no digo esto a la ligera. Se que hay más de mil millones de personas que aceptan el Corán como la Verdad, con “V” mayúscula, acerca de Dios y el hombre. Pero al estudiar acerca del origen del Corán, vemos que al leerlo, estamos leyendo lo que Mahoma recibe, a través de más de veinte años, como visiones o revelaciones. Mohama afirma y cree que estas visiones son de parte de Dios. Originalmente estas revelaciones son transmitidos verbalmente y posteriormente se escriben. Pero su origen es totalmente hacia o en la mente de Mahoma. Mahoma es el sujeto en este caso. No ocurren terremotos, no ocurren milagros, no hay eventos que ocurren en relación a objetos. No hay algo real, externo, objetivo, que tenga que ver con objetos, que ocurre. Por lo tanto, tampoco hay, ni podría haber, algún testigo además de Mahoma que atestigüe algo referente a esta verdad.

Se clasifica al Islam como uno de las tres grandes religiones monoteístas. Grande por el número de sus seguidores. Monoteísta porque su creencia es en un sólo Dios. Pero debemos notar que este origen o base subjetiva del Corán es en contraste total con la Biblia de los Judíos y el Nuevo Testamento de los Cristianos. La Biblia de los Judíos y el Nuevo Testamento de los Cristianos enseñan que Dios se revela, por medio de eventos objetivos y sobrenaturales. Más abajo voy a dar unos ejemplos de la Biblia para que puedan apreciar la diferencia entre verdad con bases objetivas y la verdad subjetiva del Corán.

Es importante aclarar que es el origen del Corán, base del Islam que es sólo subjetivo. Partiendo del Corán, hay un creciente número de personas que lo aceptan como verdad y se generan muchos efectos objetivos en la historia y siguiendo hasta el día de hoy. Lo que señalo es que el origen, el contenido del Corán, es totalmente subjetivo.

Para entender y apreciar mejor la diferencia entre una verdad subjetiva y una verdad objetiva, veamos un ejemplo de la historia de los judíos, relatada en la Biblia. Hay muchos casos que podríamos ver. Quizás la demostración objetiva más grande fue el que todos los israelitas cruzaron el Mar Rojo en seco e inmediatamente después vieron como el ejercito egipcio fue ahogado en el mismo mar. Quisiera que viéramos a detalle otro caso, dado por Dios, con el propósito específico de que los israelitas tuvieran la seguridad que Dios les estaba hablando.

Éxodo 19

19 Los israelitas llegaron al desierto de Sinaí a los tres meses de haber salido de Egipto. 2 Después de partir de Refidín, se internaron en el desierto de Sinaí, y allí en el desierto acamparon, frente al monte, 3 al cual subió Moisés para encontrarse con Dios. Y desde allí lo llamó el Señor y le dijo:

«Anúnciale esto al pueblo de Jacob;

declárale esto al pueblo de Israel:

4 “Ustedes son testigos de lo que hice con Egipto,

y de que los he traído hacia mí

como sobre alas de águila.

5 Si ahora ustedes me son del todo obedientes,

y cumplen mi pacto,

serán mi propiedad exclusiva

entre todas las naciones.

Aunque toda la tierra me pertenece,

6 ustedes serán para mí un reino de sacerdotes

y una nación santa.”

»Comunícales todo esto a los israelitas.»

7 Moisés volvió y convocó a los ancianos del pueblo para exponerles todas estas palabras que el Señor le había ordenado comunicarles, 8 y todo el pueblo respondió a una sola voz: «Cumpliremos con todo lo que el Señor nos ha ordenado.»

Así que Moisés le llevó al Señor la respuesta del pueblo, 9 y el Señor le dijo:

Voy a presentarme ante ti en medio de una densa nube, para que el pueblo me oiga hablar contigo y así tenga siempre confianza en ti.

Moisés refirió al Señor lo que el pueblo le había dicho, 10 y el Señor le dijo:

Ve y consagra al pueblo hoy y mañana. Diles que laven sus ropas 11 y que se preparen para el tercer día, porque en ese mismo día yo descenderé sobre el monte Sinaí, a la vista de todo el pueblo. 12 Pon un cerco alrededor del monte para que el pueblo no pase. Diles que no suban al monte, y que ni siquiera pongan un pie en él, pues cualquiera que lo toque será condenado a muerte. 13 Sea hombre o animal, no quedará con vida. Quien se atreva a tocarlo, morirá a pedradas o a flechazos. Sólo podrán subir al monte cuando se oiga el toque largo de la trompeta.

14 En cuanto Moisés bajó del monte, consagró al pueblo; ellos, por su parte, lavaron sus ropas. 15 Luego Moisés les dijo: «Prepárense para el tercer día, y absténganse de relaciones sexuales.»

16 En la madrugada del tercer día hubo truenos y relámpagos, y una densa nube se posó sobre el monte. Un toque muy fuerte de trompeta puso a temblar a todos los que estaban en el campamento. 17 Entonces Moisés sacó del campamento al pueblo para que fuera a su encuentro con Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte Sinaí. 18 El monte estaba cubierto de humo, porque el Señor había descendido sobre él en medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte, que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente, 19 y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés, y Dios le respondió en el trueno.

20 El Señor descendió a la cumbre del monte Sinaí, y desde allí llamó a Moisés para que subiera. Cuando Moisés llegó a la cumbre, 21 el Señor le dijo:

Baja y advierte al pueblo que no intenten ir más allá del cerco para verme, no sea que muchos de ellos pierdan la vida. 22 Hasta los sacerdotes que se acercan a mí deben consagrarse; de lo contrario, yo arremeteré contra ellos.

23 Moisés le dijo al Señor:

El pueblo no puede subir al monte Sinaí, pues tú mismo nos has advertido: “Pon un cerco alrededor del monte, y conságramelo.”

24 El Señor le respondió:

Baja y dile a Aarón que suba contigo. Pero ni los sacerdotes ni el pueblo deben intentar subir adonde estoy, pues de lo contrario, yo arremeteré contra ellos.

25 Moisés bajó y repitió eso mismo al pueblo.

Vemos que Dios hizo todo esto, “para que el pueblo me oiga hablar contigo y así tenga siempre confianza en ti.” Es Dios que escoge acompañar su comunicación, el darse a conocer, con una demostración objetiva de que en verdad Él es Dios.

Siguiendo el relato, tenemos relatado los diez mandamientos, después del ultimo versículo de Éxodo 19. Todos conocemos los diez mandamientos. Inmediatamente después de los diez mandamientos, como parte integral del relato de los eventos que ocurrieron siguen estos versículos.

Éxodo 20

18 Ante ese espectáculo de truenos y relámpagos, de sonidos de trompeta y de la montaña envuelta en humo, los israelitas temblaban de miedo y se mantenían a distancia. 19 Así que le suplicaron a Moisés:

Háblanos tú, y te escucharemos. Si Dios nos habla, seguramente moriremos.

20 —No tengan miedo —les respondió Moisés—. Dios ha venido a ponerlos a prueba, para que sientan temor de él y no pequen.

21 Entonces Moisés se acercó a la densa oscuridad en la que estaba Dios, pero los israelitas se mantuvieron a distancia.

22 El Señor le ordenó a Moisés:

«Diles lo siguiente a los israelitas: “Ustedes mismos han oído que les he hablado desde el cielo. 23 No me ofendan; no se hagan dioses de plata o de oro, ni los adoren.

Vemos que toda esta demostración objetiva fue tal que, “los israelitas temblaban de miedo.” Tenían miedo porqué, “si Dios nos habla, seguramente moriremos.” El resultado de esta comunicación objetiva era, “Ustedes mismos han oído que les he hablado desde el cielo.”

Repasando nuestra definición de verdad objetiva, esta verdad es objetiva porque vieron, oyeron y sintieron: truenos, relámpagos, una densa nube, un toque muy fuerte de trompeta, fuego, el monte se sacudía violentamente, y Dios hablando en el trueno.

Veamos ahora un ejemplo de verdad objetiva de los cristianos. Hay una gran cantidad de demostraciones objetivas de parte de Dios en la vida de Jesús y sus discípulos. Podríamos hablar de como 5,000 personas comieron el pan y los peces multiplicados milagrosamente o de los más de 500 personas que vieron a Jesús resucitado. Quiero que veamos el caso de la resurrección de Lázaro relatado en el Nuevo Testamento de los Cristianos.

Juan 11

17 A su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros de distancia, 19 y muchos judíos habían ido a casa de Marta y de María, a darles el pésame por la muerte de su hermano. 20 Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa.

21 —Señor —le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas.

23 —Tu hermano resucitará —le dijo Jesús.

24 —Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta.

25 Entonces Jesús le dijo:

Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; 26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?

27 —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.

28 Dicho esto, Marta regresó a la casa y, llamando a su hermana María, le dijo en privado:

El Maestro está aquí y te llama.

29 Cuando María oyó esto, se levantó rápidamente y fue a su encuentro. 30 Jesús aún no había entrado en el pueblo, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta se había encontrado con él. 31 Los judíos que habían estado con María en la casa, dándole el pésame, al ver que se había levantado y había salido de prisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar.

32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo:

Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

33 Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente.

34 —¿Dónde lo han puesto? —preguntó.

Ven a verlo, Señor —le respondieron.

35 Jesús lloró.

36 —¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos.

37 Pero algunos de ellos comentaban:

Éste, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera?

38 Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra.

39 —Quiten la piedra —ordenó Jesús.

Marta, la hermana del difunto, objetó:

Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí.

40 —¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús.

41 Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo:

Padre, te doy gracias porque me has escuchado. 42 Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste.

43 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:

¡Lázaro, sal fuera!

44 El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.

Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús.

45 Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él. 46 Pero algunos de ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

Repasemos los hechos relatados. Primero, tenemos el relato en cuanto al estado de Lázaro. “Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.” Tenemos un recuento y descripción de los testigos. “Muchos judíos habían ido a casa de Marta y de María, a darles el pésame por la muerte de su hermano.” Es importante notar la que dentro de este grupo de muchos había personas que terminan creyendo en Jesús, “Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él.” Dentro del grupo de testigos había personas no tan a favor de Jesús. Por eso nos relata, “algunos de ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.” Este último grupo de testigos quizás no estaban muy de acuerdo con Jesús. Aún así los hechos objetivos era claros y los tuvieron que contar a los fariseos. Eso es la naturaleza de la verdad objetiva. Los objetos y lo que ocurre con los objetos es conocible con los cinco sentidos.

¿Qué fue lo que hizo Jesús? Estos son los hechos concretos, objetivos. Primero, Jesús ordenó “Quiten la piedra”. Luego después de algo de diálogo, Jesús “gritó con todas sus fuerzas: ¡Lázaro, sal fuera!” Resultado de esto, “el muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.” Esto es una demostración objetiva de que Jesús habla de parte de Dios.

Vemos entonces que tanto la Biblia de los judíos como el Nuevo Testamento de los Cristianos relatan que hubo demostraciones objetivas que comprobaban que Dios se estaba revelando.

Ahora bien, alguien puede argumentar y objetar que estos eventos no ocurrieron. Podrían alegar que no es cierto lo que se relata en la Biblia de los judíos y el Nuevo Testamento de los Cristianos. Precisamente esto es la ventaja de verdades objetivas. Podemos buscar a los testigos, buscar a los que relatan los eventos, podemos indagar, podemos, a nuestra entera satisfacción, determinar si es cierto o es falso lo que se relata. Eso es la característica de verdad objetiva.

¿Cual es la diferencia entre esta verdad objetiva de la Biblia de los judíos, el Nuevo Testamento de los cristianos y el Corán del Islam? En el caso del Corán, se relata que Mahoma recibe varias visiones de parte de Dios. Aprendemos que Mahoma rutinariamente se alejaba y pasaba noches meditando en una cueva cerca de La Meca. Mientras meditaba un día, Mahoma tuvo una primera visión del Arcángel Gabriel. Esto fue seguido por muchas visiones durante varios años. Estas visiones son las que vienen a formar el Corán.

Toda esta verdad esta en la cabeza de Mahoma. Mahoma es el sujeto. Es una verdad subjetiva. No hay forma de comprobar que es lo que Mahoma recibió. Ahora bien puedes leer lo que Mahoma recibió en sus visiones y también podrías decidir que viene de Dios, o que no viene de Dios. Esto sería una decisión subjetiva de tu parte, tal como las visiones fueron subjetivas. No hay nada objetivo en relación a estas revelaciones, y por tanto del Corán, que se puede ofrecer como prueba objetiva de que efectivamente es Dios quién habló.

Resumiendo. ¿Es el Islam basado en el Corán una religión monoteísta? Si. ¿Es el Islam una religión grande por sus millones de seguidores? Si. ¿Se basa el Corán y el Islam en una revelación de Dios con demostraciones objetivas? No.

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