La muerte de la humanidad . . . Comentarios sobre Apocalipsis

 A algunos creyentes el libro de Apocalipsis les causa una fascinación especial. Les trae alegría la oportunidad de estudiar y oír alguna predicación de Apocalipsis. Apocalipsis es parte de la Palabra de Dios y como tal nos debe dar gusto conocerlo y meditar en lo que nos enseña. A la vez, al estudiar Apocalipsis, vemos que es el relato del juicio de la humanidad. ¡Redacta el juicio y la muerte de humanidad en rebeldía a Dios!

Como nosotros también somos humanos, en lo particular me causa un dolor de corazón el reconocer lo solemne y fuerte de este juicio y final del hombre en rebeldía a Dios. Creo que debemos lamentar por la humanidad tal como Jesús lamento por Jerusalén en este pasaje de Lucas.

Lucas 13

34 »¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste! 35 Pues bien, la casa de ustedes va a quedar abandonada. Y les advierto que ya no volverán a verme hasta el día que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

Veo que esta solemnidad esta en el texto de Apocalipsis. Primero en este pasaje vemos una gran incógnita acerca de quien es digno de romper los sellos.

Apocalipsis 5

1 En la mano derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por ambos lados y sellado con siete sellos. 2 También vi a un ángel poderoso que proclamaba a gran voz: «¿Quién es digno de romper los sellos y de abrir el rollo?» 3 Pero ni en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, hubo nadie capaz de abrirlo ni de examinar su contenido. 4 Y lloraba yo mucho porque no se había encontrado a nadie que fuera digno de abrir el rollo ni de examinar su contenido. 5 Uno de los ancianos me dijo: «¡Deja de llorar, que ya el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido! Él sí puede abrir el rollo y sus siete sellos.»

Aunque en el texto aquí sólo se habla de romper los sellos y abrir el rollo, vemos más adelante que el romper los sellos y abrir el rollo trae el juicio y castigo de la humanidad rebelde a Dios.

¿Quién es digno de juzgar a la humanidad? ¿Quién es capaz de juzgar y castigar a la humanidad? Uno de los ancianos dice que “el León de la tribu de Judá, la Raíz de David” es el que puede abrir el rollo y sus siete sellos. El León de la tribu de Judá es Jesús. Jesús es digno de abrir los sellos. Jesús es digno de juzgar a la humanidad. De hecho Jesús ya había dicho esto con toda claridad en más de una ocasión.

Mateo 25

31 »Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda.

Esta pregunta que se hace en el cielo en este momento lo hacen muchos hombres aún hoy en día. ¿Quién es digno de juzgar la humanidad? De hecho preguntan y dudan si Jesús es digno de juzgar al hombre. Vemos que sin duda es Jesús el único que es digno de juzgar al hombre.

Vemos la descripción del “León de la tribu de Judá” y queda muy claro que es Jesús.

Apocalipsis 5

6 Entonces vi, en medio de los cuatro seres vivientes y del trono y los ancianos, a un Cordero que estaba de pie y parecía haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Se dice que es “un Cordero que estaba de pie y parecía haber sido sacrificado.” Jesús el cordero de Dios. Sus siete cuernos y siete ojos “son los siete espíritus de Dios.”

Apocalipsis 5

7 Se acercó y recibió el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8 Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios.

Al recibir el rollo, los mismos seres que adoran a Dios se postran delante de Él.

Es muy interesante que en este momento tan solemne se nos informa que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos tienen copas de oro llenas de “las oraciones del pueblo de Dios.”

Vemos lo que ocurre al pasar Jesús a recibir el rollo.

Apocalipsis 5

9 Y entonaban este nuevo cántico:

«Digno eres de recibir el rollo escrito

y de romper sus sellos,

porque fuiste sacrificado,

y con tu sangre compraste para Dios

gente de toda raza, lengua, pueblo y nación.

10 De ellos hiciste un reino;

los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios,

y reinarán sobre la tierra.»

Todos los que están ante el trono no sólo declaran, sino cantan que Jesús es digno porque fue sacrificado. Jesús va a juzgar una humanidad por la cual primero murió como sacrificio. Con su sangre compró para Dios, “gente de toda raza, lengua, pueblo y nación.”

Apocalipsis 5

11 Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era millares de millares y millones de millones. 12 Cantaban con todas sus fuerzas:

Este no es cualquier cántico. No. ¡Millares de millares y millones de millones, cantaban con todas sus fuerzas! ¡Imagínate!

Apocalipsis 5

12 Cantaban con todas sus fuerzas:

«¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado,

de recibir el poder,

la riqueza y la sabiduría,

la fortaleza y la honra,

la gloria y la alabanza!»

13 Y oí a cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación, que cantaban:

«¡Al que está sentado en el trono y al Cordero,

sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder,

por los siglos de los siglos!»

No sólo los que estaban en el cielo cantaban sino “cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación” cantaban. Y están cantando alabanzas, honra gloria y poder al Cordero.

Todo esto es por el reconocimiento formal de Jesús, el Cordero como la persona digna de abrir los sellos.

Pero, veamos lo que ocurre cuando el Cordero abre el séptimo sello.

Apocalipsis 8

1 Cuando el Cordero rompió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora.

“¡Hubo silencio en el cielo como por media hora!” ¡Que contrastes con los millones de millones cantando con voz fuerte! Silencio, silencio no por un momento de silencio, sino “como por media hora.” Este es un evento sumamente solemne. Silencio. Está por caer sobre la humanidad, la humanidad que Dios creo, la humanidad por la que Él murió, la humanidad en rebeldía a Dios, está por caer sobre esta humanidad el juicio y el castigo de Dios. Como creyentes, debemos entender esto muy bien. Cuando vemos la generación a nuestro rededor, cuando vemos la opinión popular, cuando vemos los rascacielos, cuando vemos los hombres y mujeres poderosos, cuando vemos las instituciones, cuando vemos la rebeldía a nuestro rededor, debemos tenerlo en perspectiva a su solemne y rebelde fin. ¿Aprecias esto?

De que es rebelde esta humanidad no hay duda. Después de fuertes castigos que aniquilan por los menos dos terceras partes de la humanidad, se describe su rebeldía que continúa.

Apocalipsis 9

20 El resto de la humanidad, los que no murieron a causa de estas plagas, tampoco se arrepintieron de sus malas acciones ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, los cuales no pueden ver ni oír ni caminar. 21 Tampoco se arrepintieron de sus asesinatos ni de sus artes mágicas, inmoralidad sexual y robos.

La solemnidad con la que se toma el juicio y castigo de esta humanidad es la misma solemnidad y seriedad con la que debemos comprender la rebeldía. Que triste, que fin tan triste.

Este solemne juicio de Dios termina hasta en el capítulo veinte, como vemos aquí.

Apocalipsis 20

11 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. 12 Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. 13 El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. 14 La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. 15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.

Hay quienes dudan y se preocupan por saber si este juicio va a ser justo. Muy sencillo, “los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho.” No se les juzga por otra cosa, sino “según lo que habían hecho.” Bajo esa norma, todos, incluyéndote a ti e incluyéndome a mi estaríamos condenados, esto es según lo que hemos hecho. Pero hay otro libro, que es el libro de la vida. El tener nuestro nombre escrito allí nos exenta de la muerte de la humanidad rebelde, nos exenta de la muerte segunda.

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