Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes . . . Comentarios sobre Santiago 3-5

 Como hemos visto Santiago esta trenzando varios temas para dar sabiduría a los lectores de la carta y exhortarles a poner en práctica la palabra.

Santiago 3

1 Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. 2 Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.

El que pretenda ser maestro ser juzgado con más severidad. Hemos visto en los evangelios que hay niveles de premio y niveles de castigo en el juicio de Dios. Si uno pretende ser maestro esta afirmando que sabe lo que va a enseñar. Por lo tanto se le va a juzgar tomando en cuenta lo que ha profesado saber.

El enseñar normalmente es hablar. Santiago hace ver que fallamos mucho y fallamos en lo que decimos. Creo que la exhortación sobre hablar a propósito sigue la exhortación de no pretender a la ligera ser maestro. ¿Que tanto sirve y que tanto estorba, el que pretende ser maestro, y falla en lo que dice?

A menudo alguien que enseña o predica habla de si mismo. Normalmente hay cierto interés en saber algo del que enseña, pero fácilmente se convierte en ejercicio de egoísmo. ¿Que tanto ha hablado de si mismo Santiago en esta carta? Es común para algunos usar un poco de humor en la enseñanza para hacer más ligera la plática. Pero esto también se puede convertir en un egoísmo en dónde los oyentes me deben admirar por mi sentido de humor. Todos fallamos mucho en lo que decimos.

Santiago 3

9 Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? 12 Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.

Santiago subraya nuestra inconsistencia al hablar en que “con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre,” pero de igual modo “con ella maldecimos a las personas.” Debemos amar a las personas, no maldecirlos. Santiago resalta el valor bíblico de todas las personas. Los judíos y los cristianos sabemos que los hombres tienen un valor especial, un valor supremo en la creación por somos, “¡creadas a imagen de Dios!” Cada persona con la que nos encontramos esta creado a la imagen de Dios, Dios quisiera reconciliar cada uno de ellos a Sí mismo. Esto de la mano con lo que Santiago escribió acerca de no menospreciar a las personas de condición humilde.

Cuando Santiago pregunta, “¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid?” Me recuerda la enseñanza de Jesús sobre el fruto.

Mateo 7

16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? 17 Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. 18 Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. 19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. 20 Así que por sus frutos los conocerán.

Santiago esta exhortando a ser consistente. A que todo el fruto, en este caso de nuestra boca, muestre que somos del Señor.

Toda esta enseñanza es sabiduría. El saber que esta haciendo Dios en nuestras vidas y saber que debemos hacer nosotros.

Santiago 3

13 ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. 14 Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. 15 Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. 16 Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.

Santiago insiste en que la sabiduría tiene que verse en la practica, en nuestras obras. El presumir sabiduría mientras tienes “envidias amargas y rivalidades en el corazón” es “faltar a la verdad” o dicho claramente, mentir.

Santiago 3

17 En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. 18 En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz.

En contraste con falsa sabiduría, esta la sabiduría celestial. Ahora vemos como Santiago muestra que la fe en Dios debe producir obras. Nuestro hablar y nuestra actitud hacia los demás son obras que deben demostrar nuestra fe. El entender esto y practicar esto es verdadera sabiduría. Todos los temas que trata Santiago están relacionados entre si.

De nuevo Santiago habla del pecado como algo que sale de las pasiones de uno mismo.

Santiago 4

1 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? 2 Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. 3 Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.

Si no buscamos que Dios nos limpie el corazón entonces las pasiones dentro de nosotros van a producir envidia, riñas, asesinados y guerras.

Lo correcto sería pedir para así tener. Claro, el pan nuestro de cada día. Santiago aclara ¡que si pedimos para satisfacer nuestras pasiones no vamos a recibir nada! Esto incluye sin duda alguna el estar orando para ser ricos, como se vera con claridad en el capítulo cinco. Seguramente se incluye la no contestación a oraciones hechas con fines egoístas, para ser más populares o más famosos.

Santiago 4

7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. 8 Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! 9 Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. 10 Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Nosotros tenemos cosas que hacer de nuestra parte. Debemos someternos a Dios. Debemos resistir al diablo. Debemos acercarnos a Dios. Debemos limpiar nuestras manos. Debemos purificar nuestro corazón. Debemos reconocer nuestras miserias y llorar y lamentarnos por ellos. Debemos humillarnos delante de Dios.

Si hacemos estas cosas tenemos promesas de resultados. Si resistimos al diablo el huirá. Si nos acercamos a Dios él se acercara a nosotros. Si nos humillamos delante de Dios él nos va a exaltar.

Santiago regresa al tema de la riqueza y los ricos.

Santiago 5

1 Ahora escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima! 2 Se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla. 3 Se han oxidado su oro y su plata. Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos! 4 Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso. 5 Ustedes han llevado en este mundo una vida de lujo y de placer desenfrenado. Lo que han hecho es engordar para el día de la matanza. 6 Han condenado y matado al justo sin que él les ofreciera resistencia.

Esta muy fuerte lo que le dice a, “ustedes los ricos.” Les dice “¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima!” Si eres rico o si tu meta en la vida es llegar a ser rico creo que no estarías muy a gusto en una iglesia en dónde Santiago fuera el pastor. ¿O si lo serías? ¿Cómo se le ocurre decir estas cosas de los ricos? ¿En que se basa? Bueno quizás el lenguaje y las palabras te traen a la memoria estas palabras de Jesús.

Mateo 6

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Así que Santiago, inspirado por el Espíritu Santo ve personas que han acumulado riqueza y les dice que se preparen para llorar y llorar a gritos porque, “se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla. Se han oxidado su oro y su plata.” Las personas acumulan riquezas porque eso es importante para ellos. Algunos simplemente aman el dinero. Cuando lo pierden, cuando ven que no vale, realmente, es un desastre para ellos. Podríamos pensar que se dirige a ricos que no son creyentes porque les dice, “ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos.” Eso de consumir como fuego sus cuerpos suena como perdición. Pero eran ricos, que Santiago espera que fueran a leer su carta y que tienen conocimiento de los tiempos ya que les recuerda, “¡y eso que estamos en los últimos tiempos!”

Santiago les reclama las injusticias que han hecho en obtener sus riquezas. “Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos.” Dios es justo y anota, acumula las injusticias de los hombres para castigar el día de juicio. El salario no pagado puede ser que no se les pago nada pero también puede ser que no se les pago parte del salario que era les correspondía bajo el juicio de Dios. Otra forma injusta de obtener las riquezas que Santiago reclama es que, “han condenado y matado al justo sin que él les ofreciera resistencia.” La frase “han condenado” nos lleva a pensar que hicieron alguna acción judicial para quitar las riquezas ¡y hasta vida del justo!

Santiago también les reclama lo que han hecho con sus riquezas, “han llevado en este mundo una vida de lujo y de placer desenfrenado.” Esto llega a ser un culto a uno mismo, un egoísmo desenfrenado. No viven para servir a Dios, sino a ellos mismos. “Lo que han hecho es engordar para el día de la matanza.”

Creo que queda claro que la prédica de un evangelio de la prosperidad es contrario a la Palabra de Dios.

Casi terminando su carta Santiago habla sobre lo que debemos hacer en nuestras reuniones o congregaciones. Dentro de estos temas toca el caso de la enfermedad.

Santiago 5

14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. 16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

Hay una promesa muy claro, “la oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará.” Tengo que confesar que hay partes de la Escritura que tengo que dejar entre paréntesis y seguir pidiendo al Señor sabiduría para comprender un día. Tengo testimonios de personas por las que hemos orado como ancianos de la iglesia y han sanado. A la vez, se de muchas personas enfermas por las que hemos orado que no han sanado. Antes que alguien me reclame que a mi o a mi iglesia le falta fe, les haría notar que ¡no conozco ningún cristiano sano mayor de 130 años de edad! Al final de cuentas, hasta que Cristo venga, todos nos vamos a enfermar y morir. Creo que en el momento que escribe Santiago Dios estaba obrando de manera muy especial en la iglesia y sanaban. Creo que hoy en día las sanidades son excepcionales. Ahora si que nosotros oramos Dios es el que sana, y sana a quien él quiere.

Para terminar su carta Santiago siente la necesidad de dar instrucciones para el caso de alguien que se extravía.

Santiago 5

19 Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella, 20 recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.

Veamos primero con detalle como describe Santiago a una persona extraviada. Dice primero que es “alguno de ustedes.” Sin precisar es alguno de ustedes. Mínimo diríamos que se reúne o se reunía con los creyentes. No era o es un simple visitante. Al parecer todo lo identificaba como parte del grupo de creyentes. Solo que ahora es claro que se ha extraviado de la verdad. De nuevo no precisa en que se ha extraviado de la verdad. ¿Ha dejado de creer parte de la verdad? O ¿Ha dejado de vivir conforme a la verdad? Cualquiera de las dos cosas pueden ser o ambos. Lo describe también como “un pecador” en contraste con el saludo inicial de la carta que se dirige a “hermanos.” Por último vemos que lo describe como alguien ya sea muerto espiritualmente o destinado a la muerte, porque dice, “lo salvará de la muerte.”

Con toda esta descripción apreciamos que Santiago no esta recomendando asegurar a esta persona extraviada que esta bien. No nos sugiere decirle que lo que alguna vez tenía no lo puede perder o nadie se lo puede quitar. No. Al contrario la descripción es definitivamente alarmante.

Lo que nos recomienda Santiago es procurar hacerlo volver a la verdad. No importa que tan lejos pensemos que este esta persona extraviada, ya que al hacerlo volver, se “cubrirá muchísimos pecados.” 

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