Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros! . . . Comentarios sobre Hechos 15

 Jesús había dicho, “Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” (Juan 16:12-13)

En este capítulo la iglesia se reúne y reconoce que el Espíritu Santo les ha enseñado algo que Jesús no les había dicho, por lo menos con tanta claridad. Esta enseñanza en este capítulo es uno de los temas fundamentales de nuestra fe cristiana.

Hechos 15

1 Algunos que habían llegado de Judea a Antioquía se pusieron a enseñar a los hermanos: «A menos que ustedes se circunciden, conforme a la tradición de Moisés, no pueden ser salvos.» 2 Esto provocó un altercado y un serio debate de Pablo y Bernabé con ellos. Entonces se decidió que Pablo y Bernabé, y algunos otros creyentes, subieran a Jerusalén para tratar este asunto con los apóstoles y los ancianos. 3 Enviados por la iglesia, al pasar por Fenicia y Samaria contaron cómo se habían convertido los gentiles. Estas noticias llenaron de alegría a todos los creyentes.

Vemos que hay un debate y hasta altercado acerca del papel que la circuncisión, “conforme a la tradición de Moisés,” juega en la salvación de los creyentes. Veremos más adelante que estos “algunos” que llegaron eran, “de los nuestros,” pero “sin nuestra autorización.” (v. 24). La iglesia en Antioquía entonces envían a Pablo, Bernabé y otros creyentes, “a Jerusalén para tratar este asunto con los apóstoles y los ancianos.” Entonces este asunto no se trata simplemente a nivel de la iglesia local de Antioquía, sino a nivel de la iglesia en general. Esto incluye Antioquía, Jerusalén y como Pablo y Bernabé había fundado varias iglesias en su viaje misioneros, también tenía que ver con estas iglesias. Vemos que los reportes de la conversión de los gentiles, “llenaron de alegría a todos los creyentes.”

Hechos 15

4 Al llegar a Jerusalén, fueron muy bien recibidos tanto por la iglesia como por los apóstoles y los ancianos, a quienes informaron de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos.

5 Entonces intervinieron algunos creyentes que pertenecían a la secta de los fariseos y afirmaron:

Es necesario circuncidar a los gentiles y exigirles que obedezcan la ley de Moisés.

El reporte que dan Pablo y sus compañeros fue “de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos.”

El tema a tratar y el centro de la discordia lo presentan “algunos creyentes que pertenecían a la secta de los fariseos.” ¡¿Que?! ¿Te fijas? ¿Creyentes? ¿que eran de los fariseos? ¡Increíble! Y ¡Gloria a Dios! En los evangelios parecen interminables la oposición, rechazo y preguntas capciosas de los fariseos. Se veían como el bloque de oposición inamovible a Jesús. Pero aquí, gracias a Dios, ¡algunos de ellos son creyentes! El ministerio y la persona de Jesús tuvo fruto entre ellos. Eso nos debe animarnos cuando estamos compartiendo, con personas que al parecer rechazan todo lo que les decimos.

Bueno, eran creyentes, pero todavía tenían fuertes influencias de ser fariseos. No digo eso como una critica, sino también como testimonio. Dios nos toma como lo que somos, y nos perdona y entra a nosotros y empieza a cambiarnos. Creo que todos llegamos a Jesús con ideas, costumbres y actitudes que Dios tiene que ir cambiando en nosotros.

Regresando al tema de la discordia y lo que va a ser el tema de esta reunión. “Afirmaron: —Es necesario circuncidar a los gentiles y exigirles que obedezcan la ley de Moisés.” Al inicio del capítulo solo leímos que era necesario circuncidar a los creyentes, aquí vemos que va más allá. Además de circuncidarlos afirman que deben “exigirles que obedezcan la ley de Moisés.” Para los judíos la circuncisión va mano en mano con el cumplir la ley. De igual modo el cumplir la ley va mano en mano con la circuncisión. No se le iba ocurrir a un buen judío tener una sin la otra.

Hechos 15

6 Los apóstoles y los ancianos se reunieron para examinar este asunto. 7 Después de una larga discusión, Pedro tomó la palabra:

Hermanos, ustedes saben que desde un principio Dios me escogió de entre ustedes para que por mi boca los gentiles oyeran el mensaje del evangelio y creyeran. 8 Dios, que conoce el corazón humano, mostró que los aceptaba dándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. 9 Sin hacer distinción alguna entre nosotros y ellos, purificó sus corazones por la fe. 10 Entonces, ¿por qué tratan ahora de provocar a Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar? 11 ¡No puede ser! Más bien, como ellos, creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Jesús.

¿Tenemos que seguir la ley de Moisés para ser salvos? Pues, “los apóstoles y los ancianos se reunieron para examinar este asunto.” Vemos que tuvieron “una larga discusión.” Lucas no nos relata todos los detalles. Si nos relata la intervención de Pedro. “Dios, que conoce el corazón humano, mostró que los aceptaba dándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros.” Creo que Pedro esta haciendo referencia a lo que ocurrió en la casa de Cornelio, lo que vimos en el capítulo diez de Hechos. Pedro subraya que Dios, “mostró que los aceptaba.” ¿Como mostró eso? Pues, “dándoles el Espíritu Santo.” Ningún Apóstol, ni cualquier otro puede dar el Espíritu Santo. Eso es algo que sólo Dios hace. Cornelio y su casa no era circuncidados, no guardaban la ley de Moisés. Como vimos al ver Hechos capítulo diez, sin necesidad de esto, recibieron el Espíritu Santo. Dios decidió eso, no Pedro. El agregar algún condicionante a esto sería “provocar a Dios.” Sería ¡contradecir a Dios! Pedro describe la ley de Moisés como “un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar.”

Lo último que dice Pedro en su intervención es, “como ellos, creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Jesús.” Esta frase es sumamente importante. Pedro aclara que no son sólo los gentiles que se salvan sin la circuncisión y el seguir la ley de Moisés. Sino, “como ellos,” esto es como los gentiles, “creemos que somos,” esto es los judíos, “salvos por la gracia.”

Hechos 15

12 Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo, que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.

Bernabé y Pablo, apoyan la experiencia de Pedro en la casa de Cornelio. “Les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.” Vemos que también recibían el Espíritu Santo los gentiles como resultado del ministerio de Pablo.

Hechos 13

52 Y los discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Estos discípulos era judíos y gentiles de “Antioquía de Pisidia” y esa región.

Hechos 15

13 Cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra y dijo:

Hermanos, escúchenme. 14 Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre. 15 Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:

16 »“Después de esto volveré

y reedificaré la choza caída de David.

Reedificaré sus ruinas,

y la restauraré,

17 para que busque al Señor el resto de la humanidad,

todas las naciones que llevan mi nombre.

18 Así dice el Señor, que hace estas cosas”

conocidas desde tiempos antiguos.

Jacobo, el hermano de Jesús, hace un resumen y expone pasajes de los profetas y muestra que la Escritura decía que “el resto de la humanidad,” esto es, “todas las naciones” iban a buscar a Dios.

Hechos 15

19 »Por lo tanto, yo considero que debemos dejar de ponerles trabas a los gentiles que se convierten a Dios. 20 Más bien debemos escribirles que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la inmoralidad sexual, de la carne de animales estrangulados y de sangre. 21 En efecto, desde tiempos antiguos Moisés siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas todos los sábados.

Jacobo procede a proponer una conclusión y acción a esta reunión. “Debemos dejar de ponerles trabas a los gentiles que se convierten a Dios.” Según como desean contarlos propone pedirle a los gentiles que se convierte que observen tres o cuatro cosas, nada más. Menciona en relación a estas prohibiciones a los que predican y leen a Moisés “en las sinagogas todos los sábados.”

Lo que sugiere que le escriban a los gentiles es:

1 que se abstengan de lo contaminado por los ídolos,

2 que se abstengan de la inmoralidad sexual,

3 que se abstengan de la carne de animales estrangulados y de sangre.

Combino la carne de animales estrangulados y sangre porque el problema de los animales estrangulados es que tenían todavía su sangre dentro de la carne.

Los que se han puesto a contar los mandamientos en la ley de Moisés cuentan que hay más de seis cientos mandamientos de toda índole allí. De todo eso les escriben estas tres o cuatro cosas, ¡nada más!

Es sorprendente y controversia para algunos que ¡tampoco se incluyen los diez mandamientos aquí! Al mencionar “lo contaminado por los ídolos” podríamos entender que se relaciona con no tener otros dioses y el no hacer ídolos. Quizás entonces se refiere a dos de los diez mandamientos. Al decir “inmoralidad sexual” podríamos entender que se refiere a no cometerás adulterio y también el no codiciar la mujer del prójimo que sería otros dos de los diez mandamientos. Pero hay otros !seis mandamientos de los diez mandamientos y no se mencionan aquí!

No menciona no robaras, no darás falso testimonio ni guardaras el sábado. ¿Porqué? Bueno, para que entendamos claramente lo que los apóstoles entendieron, Dios no le puso a Cornelio ni a los otro gentiles estos mandamientos como condición para recibir el Espíritu Santo. ¿Queda claro?

Igualmente sorprendente y controversia para algunos es el hecho que al mencionar “la carne de animales estrangulados y de sangre” esta incluyendo parte de la ley dietética de Moisés, no toda solo una pequeña parte.

Hechos 15

22 Entonces los apóstoles y los ancianos, de común acuerdo con toda la iglesia, decidieron escoger a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Escogieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, que tenían buena reputación entre los hermanos.

Toda la iglesia estuvo de común acuerdo con esta conclusión. Si tu no estas de acuerdo, te invito a vuelvas a leer todo lo que ocurre en Hechos hasta aquí. Te invito a orar y te invito a sujetarte a lo que la Palabra dice.

Debemos tomar nota que los apóstoles y la iglesia no decidieron una doctrina nueva aquí. No. Lo único que hacen es ver lo que el Espíritu Santo hacía y lo que las Escrituras enseñaban.

Hechos 15

23 Con ellos mandaron la siguiente carta:

Los apóstoles y los ancianos,

a nuestros hermanos gentiles en Antioquía, Siria y Cilicia:

Saludos.

24 Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros, sin nuestra autorización, los han inquietado a ustedes, alarmándoles con lo que les han dicho. 25 Así que de común acuerdo hemos decidido escoger a algunos hombres y enviarlos a ustedes con nuestros queridos hermanos Pablo y Bernabé, 26 quienes han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27 Por tanto, les enviamos a Judas y a Silas para que les confirmen personalmente lo que les escribimos. 28 Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos: 29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales estrangulados y de la inmoralidad sexual. Bien harán ustedes si evitan estas cosas.

Con nuestros mejores deseos.

La carta básicamente expresa la conclusión y acuerdo de la iglesia. Les tengo que decir que al leer, “nos pareció bien al Espíritu Santo,” tuve que leerlo varias veces. ¿Como es que se atreven a ponerle palabras al Espíritu Santo? Pensé que ¡quizás estaban blasfemando! Pero repasando todo lo expuesto, de nuevo, son los hechos los que muestran lo que le pareció bien al Espíritu Santo. Piénsalo.

Hechos 15

30 Una vez despedidos, ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la congregación y entregaron la carta. 31 Los creyentes la leyeron y se alegraron por su mensaje alentador. 32 Judas y Silas, que también eran profetas, hablaron extensamente para animarlos y fortalecerlos.

El recibimiento de la carta fue, “se alegraron por su mensaje alentador.” Gloria a Dios.

Los que bajaron eran Pablo, Bernabé, Judas y Silas. El texto dice que, “Judas y Silas, que también eran profetas.” Como vimos anteriormente se considera a Pablo un profeta y también a Bernabé. Entonces explica que Judas y Silas, también eran profetas. Ahora algunos tienen la idea de que el ministerio de un profeta es predecir el futuro. Vemos que el ministerio de Judas y Silas como profetas era, “hablaron extensamente para animarlos y fortalecerlos.”

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