Porque no la buscaron mediante la fe . . . Comentarios sobre Romanos 9-11

 En los capítulos nueve, diez y once de Romanos, Pablo aclara la situación del pueblo de Israel con Dios. En los primeros ocho capítulos de Romanos Pablo ha mostrado y explicado que ahora somos salvos aparte de la ley de Moisés, luego muestra que también somos santificados sin la ley. Pablo entonces quiere contestar la pregunta que surge, acerca de cual es entonces, la relación entre Dios e Israel.

A la vez vamos a ver que uno de los retos teológicos más grandes es como vamos a entender la relación del capítulo nueve de Romanos con el capítulo diez. Digo que es un reto teológico, en términos sencillos, como vamos a entender la relación de Dios con el hombre. El capítulo nuevo de Romanos enfatiza la elección soberana de Dios, el capítulo diez enfatiza la importancia de la fe y acción que nosotros tenemos o no ante Dios.

Romanos 9

1 Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo. 2 Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor. 3 Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza, 4 el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, y el privilegio de adorar a Dios y contar con sus promesas. 5 De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén.

Pablo no quiere que olvidemos que el es un judío, que ama a su Pueblo Israel. No podría hacer una declaración más fuerte de su amor por el pueblo de Israel que el que hace. “Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza, el pueblo de Israel.” Quizás todos tenemos uno o más familiares por las que, sin pensarlo, daríamos nuestra vida física. ¿Pero estaríamos dispuestos a condenarnos eternamente por alguien? Pablo mejor que nadie conoce lo que significa, “¡ser maldecido y separado de Cristo!” Pablo estaría dispuesto a esta maldición si eso salvara a su pueblo. Eso nos recuerda la intercesión de Moisés por el pueblo de Israel.

Éxodo 32

31 Volvió entonces Moisés para hablar con el Señor, y le dijo:

¡Qué pecado tan grande ha cometido este pueblo al hacerse dioses de oro! 32 Sin embargo, yo te ruego que les perdones su pecado. Pero si no vas a perdonarlos, ¡bórrame del libro que has escrito!

Pablo luego empieza a nombrar los beneficios del pueblo de Israel. Termina con esto, “de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas.” No debemos olvidar que ¡Jesús es judío!

Romanos 9

6 Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel. 7 Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.» 8 En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa. 9 Y la promesa es ésta: «Dentro de un año vendré, y para entonces Sara tendrá un hijo.»

Quizás una de las preguntas que quería contestar Pablo era si el plan de Dios con Israel había fallado. “No digamos que la Palabra de Dios ha fracasado.” Pablo aclara que, “más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa.”

Romanos 9

10 No sólo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac. 11 Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina, 12 no en base a las obras sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor.» 13 Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú.»

Los casos de Isaac y Jacob muestra que el nacer de ciertos padres o en cierto orden de nacimiento no te daba entrada automática al pueblo de Dios. Y una verdad muy bella, que vemos en el caso de Jacob, es que no tienes que ser primogénito a algún otro requisito de nacimiento para estar en el pueblo de Dios. Lo que importa para estar el el pueblo de Dios es el propósito de elección de Dios.

Romanos 9

14 ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! 15 Es un hecho que a Moisés le dice:

«Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla,

y seré compasivo con quien yo quiera serlo.»

16 Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. 17 Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra.» 18 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer.

Quizás el versículo que resume este capítulo nueve es este. “Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.” Dios es soberano, Él decide que quiere hacer. Dios elije quien va a formar parte de su reino, no en base al deseo o esfuerzo de alguien. Debemos subrayar dos cosas. Dios elije en base a su misericordia. Su soberanía, su completa libertad y poder de elegir a quién Él desea lo usa conforme a Su misericordia.

En el caso citado del faraón vemos que Dios había elegido desde antes de que fuera faraón, “Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder.” En el caso de Jacob sabemos que Dios lo había escogido, “antes de que los mellizos nacieran”, y antes de que “hicieran algo bueno o malo,” para confirmar el propósito de la elección divina.” Habiendo dicho esto, debemos notar que Dios le habla a Moisés en tiempo futuro al decir, “Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla, y seré compasivo con quien yo quiera serlo.” Dios dice, “Tendré,” tiempo futuro, y “seré,” tiempo futuro. Así podemos ver que Dios quiere que desde nuestra perspectiva humana veamos la posibilidad de que Dios escoja tener misericordia de nosotros. Esto nos va ayudar a entender y aceptar la relación del capítulo nuevo con el capítulo diez.

Si dejamos de leer Romanos con el capítulo nueve y no procedemos al capítulo diez entonces vamos a tener un entendimiento o doctrina incompleta del trato de Dios con el hombre. El capítulo diez nos va a enseñar la manera en que Dios ha escogido escoger o tener misericordia sobre nosotros.

Romanos 9

19 Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?» 20 Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? «¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?” » 21 ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios?

Pablo hace una pregunta que muchas personas se hacen, “¿por qué todavía nos echa la culpa Dios?” La primera parte de su respuesta es que Dios es soberano y ¡puede hacer lo que Él quiere! Debemos ver que sigue explicando la respuesta a esta pregunta en lo que sigue en el texto.

Romanos 9

22 ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? 23 ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? 24 Ésos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles.

Aquí Pablo nos explica la justicia de Dios en relación a los que endurece. Los describe como, “los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción.” Estos son personas merecedoras de castigo, destinados a la destrucción. Dios tiene todo derecho a usarlos para sus fines entonces.

De igual modo al “dar a conocer sus gloriosas riquezas” lo hace “a los que eran objeto de su misericordia.”

Romanos 9

25 Así lo dice Dios en el libro de Oseas:

«Llamaré “mi pueblo” a los que no son mi pueblo;

y llamaré “mi amada” a la que no es mi amada»,

26 «Y sucederá que en el mismo lugar donde se les dijo:

Ustedes no son mi pueblo”,

serán llamados “hijos del Dios viviente”.»

Vemos con este texto de Oseas que Dios ya había profetizado acerca de los gentiles, esto es no judíos, y que ellos iban a ser recibidos como pueblo de Dios. Así muestra que la Palabra de Dios no ha fracasado, al contrario, se ha cumplido.

Romanos 9

27 Isaías, por su parte, proclama respecto de Israel:

«Aunque los israelitas sean tan numerosos

como la arena del mar,

sólo el remanente será salvo;

28 porque plenamente y sin demora

el Señor cumplirá su sentencia en la tierra.»

29 Así había dicho Isaías:

«Si el Señor Todopoderoso

no nos hubiera dejado descendientes,

seríamos ya como Sodoma,

nos pareceríamos a Gomorra.»

Este texto de Isaías confirma que Dios sabía que solo un remanente de Israel iba ser salvo. De nuevo se confirma que la Palabra de Dios no ha fracasado.

Romanos 9

30 ¿Qué concluiremos? Pues que los gentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe. 31 En cambio Israel, que iba en busca de una ley que le diera justicia, no ha alcanzado esa justicia. 32 ¿Por qué no? Porque no la buscaron mediante la fe sino mediante las obras, como si fuera posible alcanzarla así. Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo», 33 como está escrito:

«Miren que pongo en Sión una piedra de tropiezo

y una roca que hace caer;

pero el que confíe en él no será defraudado.»

Pablo hace entonces un diagnóstico de porqué se salva solo un remanente de Israel. La mayoría de Israel en el momento que escribe no han alcanzado la justicia de Dios, “¡porque no la buscaron mediante la fe!” Creo que con esto Pablo todavía esta dando contestación a la pregunta, “¿por qué todavía nos echa la culpa Dios?” Dios les hecha la culpa porque no han buscado la justicia de Dios mediante la fe.

Acuérdense que la división de los capítulos no es de inspiración divina, lo que Pablo esta enseñando sigue sin alguna interrupción en el capítulo diez.

Romanos 10

1 Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos. 2 Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento. 3 No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. 4 De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.

Pablo vuelve a recalcar su amor por los israelitas. Resalta el celo de los israelitas, pero les reclama no basarse en conocimiento.

Romanos 10

5 Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas.» 6 Pero la justicia que se basa en la fe afirma: «No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?” (es decir, para hacer bajar a Cristo), 7 o “¿Quién bajará al abismo?” » (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón.» Ésta es la palabra de fe que predicamos:

Pablo regresa a uno de los últimos capítulos de Deuteronomio para mostrar que la ley misma dependía de la fe.

Deuteronomio 30

11 »Este mandamiento que hoy te ordeno obedecer no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. 12 No está arriba en el cielo, para que preguntes: “¿Quién subirá al cielo por nosotros, para que nos lo traiga, y así podamos escucharlo y obedecerlo?” 13 Tampoco está más allá del océano, para que preguntes: “¿Quién cruzará por nosotros hasta el otro lado del océano, para que nos lo traiga, y así podamos escucharlo y obedecerlo?” 14 ¡No! La palabra está muy cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón, para que la obedezcas.

15 »Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal.

Moisés, aquí hacia el final de su liderazgo, les dice a los israelitas que “este mandamiento que hoy te ordeno obedecer” era algo que podían obedecer. ¿Cómo? ¡Pues creyéndolo y confesándolo! Entonces la ley misma dependía de la fe. Pablo muestra que el creer en Jesús es lo mismo que enseñaba Moisés, “esta es la palabra de fe que predicamos.

Romanos 10

8 ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón.» Ésta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. 11 Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado.» 12 No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, 13 porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

Pablo explica a fe cristiana simplemente como, “si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.” De nuevo muestra que esto esta conforme a la Palabra en el antiguo Testamento. “Todo el que confíe en él no será jamás defraudado” y “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

Quizás el versículo que resume este capítulo diez es este. “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

Ahora, ¿como vamos a tomar juntos el versículo clave del capítulo nueve y este versículo del capítulo diez?

El versículo resumen del capítulo nueve es. “Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.” Permítame ponerlos juntos en una forma sencilla.

“La elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.” Dios ha dispuesto que su misericordia este al alcance de cualquiera que cree. De manera que, “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

¿Es bíblico esta forma de entender estos versículos y conceptos? Creo que si.

Algunas personas alegan que el hombre no tiene tal poder o libertad de hacer este tipo de decisión tan trascendental. Creen que, el que el hombre en si crea, le quita de alguna forma soberanía o determinación a Dios. No. Si el creer del hombre tiene algún significado y trascendencia es porque Dios así lo ha determinado.

Obviamente el que un hombre crea es resultado de la obra de Dios en su vida. Pablo explica esto enseguida.

Romanos 10

14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? 15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!»

Pablo hace una serie de preguntas interconectadas entre si. Explica que el creer depende del oír. Oímos y tomamos una decisión en cuanto a lo que oímos. Creemos o no creemos.

Cristo muere en la cruz para todo el mundo. Eso es una acción global, para los muchos. Para que tu y yo creyéramos Dios trajo el mensaje a cada uno de nosotros en forma personal. Probablemente la circunstancias que a ti te permitieron oír no son los mismos que a mi me permitieron oír. En traer el mensaje a ti y a mí, en forma personal nos muestra el amor personal, específico de Dios para ti y para mí. ¡Gracias Dios!

Romanos 10

16 Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?» 17 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo. 18 Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí!

«Por toda la tierra se difundió su voz,

¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»

Todavía exponiendo la razón de incredulidad de la mayoría de los israelitas, Pablo pregunta, ¿Acaso no oyeron? Y contesta en forma definitiva, ¡claro que sí!

Romanos 10

19 Pero insisto: ¿Acaso no entendió Israel? En primer lugar, Moisés dice:

«Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación;

voy a irritarlos con una nación insensata.»

20 Luego Isaías se atreve a decir:

«Dejé que me hallaran los que no me buscaban;

me di a conocer a los que no preguntaban por mí.»

21 En cambio, respecto de Israel, dice:

«Todo el día extendí mis manos

hacia un pueblo desobediente y rebelde.»

Quizás, sugiere Pablo, que entonces no entendieron. Pablo muestra que otros pueblos, “que no preguntaban por mí,” encontraron a Dios. Por ello sería raro que los israelitas, que se supone que si preguntaban por Dios, no hayan entendido el mensaje. Nos recuerda el diagnóstico de Dios por medio de Isaías dónde los describe como “un pueblo desobediente y rebelde.

Hasta aquí Pablo ha mostrado que sólo un remanente de los israelitas han creído mientras que los demás no han creído. La Palabra no ha fracasado, sino que profetizaba que esto iba a ocurrir. Los israelitas han oído el mensaje y es un mensaje que podían entender. Por lo tanto ellos mismos tienen la culpa por su falta de fe. En el siguiente capítulo, once, Pablo explica que ha hecho Dios con Israel y que va a hacer a futuro.

Romanos 11

1 Por lo tanto, pregunto: ¿Acaso rechazó Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció. ¿No saben lo que relata la Escritura en cuanto a Elías? Acusó a Israel delante de Dios: 3 «Señor, han matado a tus profetas y han derribado tus altares. Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también!» 4 ¿Y qué le contestó la voz divina? «He apartado para mí siete mil hombres, los que no se han arrodillado ante Baal.» 5 Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. 6 Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia.

Una vez más Pablo les recuerda que el mismo es israelita. No esta en contra de ellos sino ¡a favor de su propio pueblo!

Pablo regresa a la historia de Israel a uno de sus momentos oscuros cuando al parecer casi toda la nación estaba siguiendo a Baal. Elías mismo, siendo profeta de Dios, pensaba que el era único que estaba sirviendo a Dios. Dios le hace ver que tenía en ese momento más de siete mil hombres que lo estaban siguiendo. Pablo hace ver que entonces eso era un remanente. Un remanente es una parte de un total que ha quedado. Pablo hace el paralelo ya que en el momento que escribe también había varios miles de israelitas que creían en Jesús. Quedaban por gracia.

Romanos 11

11 Ahora pregunto: ¿Acaso tropezaron para no volver a levantarse? ¡De ninguna manera! Más bien, gracias a su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para que Israel sienta celos. 12 Pero si su transgresión ha enriquecido al mundo, es decir, si su fracaso ha enriquecido a los gentiles, ¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá!

Después de mostrar que las misma escrituras hablan de esta caída de los israelitas Pablo pregunta acerca del futuro. Primero Pablo hace ver que, “gracias a su transgresión ha venido la salvación a los gentiles.” Así que Dios ha usado esto para enriquecer al mundo, en particular a los gentiles. Por lo tanto prevee “¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá!

Romanos 11

16 Si se consagra la parte de la masa que se ofrece como primicias, también se consagra toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas.

Pablo nos hace ver que el remanente que queda el día de hoy son también primicias del total que viene. Si se acuerdan se ofrecían ofrendas de lo primero de una cosecha en gratitud anticipada por toda la cosecha que se iba a tener.

Romanos 11

17 Ahora bien, es verdad que algunas de las ramas han sido desgajadas, y que tú, siendo de olivo silvestre, has sido injertado entre las otras ramas. Ahora participas de la savia nutritiva de la raíz del olivo. 18 Sin embargo, no te vayas a creer mejor que las ramas originales. Y si te jactas de ello, ten en cuenta que no eres tú quien nutre a la raíz, sino que es la raíz la que te nutre a ti.

Pablo nos pide a los gentiles creyentes que no menospreciemos a los israelitas porque hemos sido injertados el olivo de Israel.

Romanos 11

25 Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles. 26 De esta manera todo Israel será salvo, como está escrito:

«El redentor vendrá de Sión y apartará de Jacob la impiedad.

27 Y éste será mi pacto con ellos cuando perdone sus pecados.»

28 Con respecto al evangelio, los israelitas son enemigos de Dios para bien de ustedes; pero si tomamos en cuenta la elección, son amados de Dios por causa de los patriarcas, 29 porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento. 30 De hecho, en otro tiempo ustedes fueron desobedientes a Dios; pero ahora, por la desobediencia de los israelitas, han sido objeto de su misericordia. 31 Así mismo, estos que han desobedecido recibirán misericordia ahora, como resultado de la misericordia de Dios hacia ustedes. 32 En fin, Dios ha sujetado a todos a la desobediencia, con el fin de tener misericordia de todos.

Pablo explica que en el plan de Dios, la mayoría de los israelitas han sido endurecidos “hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles.” Dios tiene un número específico de gentiles que van a ser salvos en esta etapa. Una vez que se cumpla esta etapa y ese número de gentiles “todo Israel será salvo.” Podemos ver entonces que Dios esta obrando con los israelitas y gentiles “con el fin de tener misericordia de todos.” Su plan es salvar la mayor cantidad de personas tanto israelitas como gentiles.

Romanos 11

33 ¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios!

¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!

34 «¿Quién ha conocido la mente del Señor,

o quién ha sido su consejero?»

35 «¿Quién le ha dado primero a Dios,

para que luego Dios le pague?»

36 Porque todas las cosas proceden de él,

y existen por él y para él.

¡A él sea la gloria por siempre! Amén.

No le queda a Pablo más que ¡alabar a Dios por su plan misericordioso!

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