Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros . . . Comentarios sobre Hechos 10-11

En estos capítulos ocurre uno de los eventos de mayor importancia en el libro de Hechos. Creo que sólo la venida del Espíritu Santo, el día de pentecostés, le supera en importancia. De hecho en base al relato podríamos llamarle a este evento el segundo pentecostés, o el pentecostés de los gentiles.

Hechos 10

1 Vivía en Cesarea un centurión llamado Cornelio, del regimiento conocido como el Italiano. 2 Él y toda su familia eran devotos y temerosos de Dios. Realizaba muchas obras de beneficencia para el pueblo de Israel y oraba a Dios constantemente.

Un centurión tenía bajo su mando hasta un centenar de hombres, aunque normalmente eran menos. Sólo había un gobierno bajo el cual ser centurión en esta época y estas latitudes. Por lo tanto un centurión estaba al servicio de Roma y el imperio. Podríamos pensar que este oficio y este puesto implicaría acciones no del todo buenas. Es sorprendente entonces ver cuantos centuriones tienen buen testimonio en los evangelios y ahora aquí en Hechos tenemos otro centurión notable, “Cornelio, del regimiento conocido como el Italiano.”

Describe a Cornelio diciendo, “realizaba muchas obras de beneficencia para el pueblo de Israel.” Ahora este hecho, por si solo, podría ser simplemente parte de su función política de tener contento a los pueblos que dominaban. Porque los romanos eran muy astutos en su gobernar. Pero, en contraste con lo que podríamos esperar, también dice que “él y toda su familia eran devotos y temerosos de Dios” y “oraba a Dios constantemente.” Esto nos hace conocer algo del corazón de Cornelio y su influencia espiritual en su familia y los que lo rodeaban.

Hechos 10

3 Un día, como a las tres de la tarde, tuvo una visión. Vio claramente a un ángel de Dios que se le acercaba y le decía: —¡Cornelio!

4 —¿Qué quieres, Señor? —le preguntó Cornelio, mirándolo fijamente y con mucho miedo. —Dios ha recibido tus oraciones y tus obras de beneficencia como una ofrenda —le contestó el ángel—.

“Un día, como a las tres de la tarde,” cambia radicalmente la historia y vida de Cornelio y su familia. Veremos, de hecho, que lo que ocurre confirma un cambio en la relación entre Dios y los creyentes.

Dice que, “tuvo una visión, vio claramente a un ángel de Dios.” El que aparezca un ángel de Dios nos debe alertar a la importancia de lo que esta por ocurrir. ¿Cuando hemos visto la apariencia de algún ángel en el Nuevo Testamento? Bueno, al anunciar que iba a nacer Juan el Bautista, al anunciar que iba a nacer Jesús, anunciando el nacimiento de Jesús. Vemos uno o más ángeles mostrando y explicando la tumba vacía. Ahora, aquí en Cesarea, Cornelio ver un ángel de Dios.

Lo que sigue es una, de muchas, de mis pasajes favoritos en la Biblia. El ángel le dice, “Dios ha recibido tus oraciones y tus obras de beneficencia como una ofrenda.” ¡Que tremendo! ¡Que trascendente! Cornelio, que no era ni judío, ni era creyente aún, había orado a Dios, de hecho como vimos, “oraba a Dios constantemente.” El ángel viene y confirma que, “Dios ha recibido tus oraciones.” ¡Que bello! En los evangelios Jesús nos enseño que debemos orar al Padre y que el Padre que ve en lo secreto nos contestará. Se confirma aquí como funciona la oración. El orar no es un mero ejercicio que nos hace sentir mejor o nos hace sentir unidos. No. No caigamos en las frases de la cultura pagana a nuestro alrededor. El orar no es enviar energía ni pensamientos positivos a alguien. Nuestra energía y pensamientos no son lo que necesitan la gente a nuestro rededor. Cuando nosotros estamos frente a una necesidad moral, familiar o de cualquier índole no nos va a servir tener mucha energía de las personas a nuestro rededor. No. La oración es y siempre debe ser hacia Dios. Cuando Dios recibe nuestras oraciones, entonces es cuando recibimos ¡intervención de Dios en nuestra vida!

Debemos tomar nota que igualmente el ángel dice, “Dios ha recibido,” también, “tus obras de beneficencia como una ofrenda.” No podemos ser salvo por medio de nuestras obras, es muy cierto. Pero Dios puede recibir nuestras obras de beneficencia como una ofrenda. Dios puede ver un corazón sincero que lo busca y Dios escucha y Dios responde. ¿Como respondió en este caso? Vamos a ver que Dios respondió enviándole el evangelio.

Hechos 10

5 Envía de inmediato a algunos hombres a Jope para que hagan venir a un tal Simón, apodado Pedro. 6 Él se hospeda con Simón el curtidor, que tiene su casa junto al mar.

7 Después de que se fue el ángel que le había hablado, Cornelio llamó a dos de sus siervos y a un soldado devoto de los que le servían regularmente. 8 Les explicó todo lo que había sucedido y los envió a Jope.

Por lo pronto la instrucción del ángel, era que enviara por Simón Pedro. De nuevo aquí vemos que cuando Dios tiene un plan tiene un hombre o mujer específico, por nombre y apellido que ha escogido ¡para llevar a cabo ese plan!

Hechos 10

9 Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar. Era casi el mediodía. 10 Tuvo hambre y quiso algo de comer. Mientras se lo preparaban, le sobrevino un éxtasis. 11 Vio el cielo abierto y algo parecido a una gran sábana que, suspendida por las cuatro puntas, descendía hacia la tierra. 12 En ella había toda clase de cuadrúpedos, como también reptiles y aves.

13 —Levántate, Pedro; mata y come —le dijo una voz.

14 —¡De ninguna manera, Señor! —replicó Pedro—. Jamás he comido nada impuro o inmundo.

15 Por segunda vez le insistió la voz:

Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro.

16 Esto sucedió tres veces, y en seguida la sábana fue recogida al cielo.

Dios ya le dio a Cornelio el nombre del hombre que va a usar. YA van en camino para buscarlo. Pero en cuanto al tiempo nuestro, humano, todavía tiene que hacer una obra en el corazón y la mente de Pedro ¡para que este dispuesto a ir!

Pedro tenía hambre, ¡todos conocemos las tentaciones que trae el hambre! El Señor, le presenta a animales inmundos según la ley de Moisés. “Pedro; mata y come.” Pedro protesta, “Jamás he comido nada impuro o inmundo.” Quiero que veamos lo fuerte y difícil de esta situación. Pedro conocía muy bien lo que la ley de Moisés decía referente los animales inmundos. Pedro no tiene problema en reconocer que estos animales son inmundos. A la vez, Pedro convivió unos tres años con Jesús y reconoce al que le esta hablando como él Señor. El Señor le esta instando a quebrantar una ley de Moisés. Piénsalo. Creo que no hay vuelta de hoja. Esto es lo que esta ocurriendo aquí. Esto ocurre tres veces. Cada vez, la voz, que Pedro reconoce como el Señor, le dice “Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro.” El Señor le dice que Dios ahora ha hecho puro lo que Dios mismo, en la ley de Moisés había hecho impuro. ¿Puede Dios hacer eso? ¡Claro que sí! ¡Él es Dios!

Más adelante vamos a ver que todo esto era sólo con el fin de preparar a Pedro para que pueda ir y entrar a la casa de Cornelio.

Hechos 10

17 Pedro no atinaba a explicarse cuál podría ser el significado de la visión. Mientras tanto, los hombres enviados por Cornelio, que estaban preguntando por la casa de Simón, se presentaron a la puerta. 18 Llamando, averiguaron si allí se hospedaba Simón, apodado Pedro.

19 Mientras Pedro seguía reflexionando sobre el significado de la visión, el Espíritu le dijo: «Mira, Simón, tres hombres te buscan. 20 Date prisa, baja y no dudes en ir con ellos, porque yo los he enviado.»

¿Que significa esta visión? Pedro se preguntaba. Pero el Espíritu le dice algo más específico. Ve con los tres hombres que te buscan. No dudes en ir.

Hechos 10

21 Pedro bajó y les dijo a los hombres:

Aquí estoy; yo soy el que ustedes buscan. ¿Qué asunto los ha traído por acá?

22 Ellos le contestaron:

Venimos de parte del centurión Cornelio, un hombre justo y temeroso de Dios, respetado por todo el pueblo judío. Un ángel de Dios le dio instrucciones de invitarlo a usted a su casa para escuchar lo que usted tiene que decirle.

23 Entonces Pedro los invitó a pasar y los hospedó.

Al día siguiente, Pedro se fue con ellos acompañado de algunos creyentes de Jope.

Le explican a Pedro acerca del ángel de Dios y las instrucciones que dio para que fueran a traer a Pedro. Siguiendo el mandato del Espíritu, Pedro va con ellos. Es importante notar que fue, “acompañado de algunos creyentes de Jope.”

Hechos 10

24 Un día después llegó a Cesarea. Cornelio estaba esperándolo con los parientes y amigos íntimos que había reunido. 25 Al llegar Pedro a la casa, Cornelio salió a recibirlo y, postrándose delante de él, le rindió homenaje. 26 Pero Pedro hizo que se levantara, y le dijo:

Ponte de pie, que sólo soy un hombre como tú.

27 Pedro entró en la casa conversando con él, y encontró a muchos reunidos.

Cornelio era un líder, por eso era centurión. Por eso junto con él, “toda su familia eran devotos y temerosos de Dios.” Al tener una cita, hecho por un ángel de Dios, estaban con Cornelio “parientes y amigos íntimos que había reunido.” ¡Que expectativa! ¡Que reunión! ¡Me hubiera gustado estar allí!

Cornelio sabe que espera a alguien que anuncio un ángel de Dios. Cornelio se postra ante Pedro y le rinde homenaje. Pero Pedro le dice, “ponte de pie, que sólo soy un hombre como tú.”

Hechos 10

28 Entonces les habló así:

Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo. 29 Por eso, cuando mandaron por mí, vine sin poner ninguna objeción. Ahora permítanme preguntarles: ¿para qué me hicieron venir?

Pedro explica que, “nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite.” Esto era el efecto de la ley de los alimentos, separar en convivencia a los judíos de los demás pueblos. La sabana del cielo con los animales inmundos le enseñaron que esa barrera ya no existe.

Hechos 10

29 Por eso, cuando mandaron por mí, vine sin poner ninguna objeción. Ahora permítanme preguntarles: ¿para qué me hicieron venir? 30 Cornelio contestó:

Hace cuatro días a esta misma hora, las tres de la tarde, estaba yo en casa orando. De repente apareció delante de mí un hombre vestido con ropa brillante, 31 y me dijo: “Cornelio, Dios ha oído tu oración y se ha acordado de tus obras de beneficencia. 32 Por lo tanto, envía a alguien a Jope para hacer venir a Simón, apodado Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar.” 33 Así que inmediatamente mandé a llamarte, y tú has tenido la bondad de venir. Ahora estamos todos aquí, en la presencia de Dios, para escuchar todo lo que el Señor te ha encomendado que nos digas.

¡Normalmente no quieres traer de lejos un orador o un mensajero y que a su llegada pregunte, “¿para qué me hicieron venir?!” Esto es una de la maneras que Dios usa para mostrar que lo que va a ocurrir no es de parte de Pedro. ¡No!

Hechos 10

34 Pedro tomó la palabra, y dijo:

Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, 35 sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia. 36 Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. 37 Ustedes conocen este mensaje que se difundió por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan. 38 Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Lo mataron, colgándolo de un madero, 40 pero Dios lo resucitó al tercer día y dispuso que se apareciera, 41 no a todo el pueblo, sino a nosotros, testigos previamente escogidos por Dios, que comimos y bebimos con él después de su resurrección. 42 Él nos mandó a predicar al pueblo y a dar solemne testimonio de que ha sido nombrado por Dios como juez de vivos y muertos. 43 De él dan testimonio todos los profetas, que todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados.

 

Vale la pena estudiar el mensaje de Pedro y usarlo como ejemplo para nuestras predicaciones a personas que escuchan por primera vez. No voy a comentar todo su mensaje. Si es importante resaltar esto, “Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes conocen este mensaje que se difundió por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan. 38 Me refiero a Jesús de Nazaret” Aunque están en Cesarea, ellos conocían este mensaje, el mensaje de Jesús. Les había llegado hasta allí en Cesarea el conocimiento del mensaje de Jesús.

Lo importante de todo este evento es lo que ocurre en seguida.

Hechos 10

44 Mientras Pedro estaba todavía hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje. 45 Los defensores de la circuncisión que habían llegado con Pedro se quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los gentiles, 46 pues los oían hablar en lenguas y alabar a Dios. Entonces Pedro respondió: 47 —¿Acaso puede alguien negar el agua para que sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?

Pedro no terminó su mensaje, Pedro no les hizo una invitación. Bastó que Pedro identificara a Jesús como el Cristo y entonces “el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje.” Esto es algo que Dios hizo. No lo hizo Pedro. Fue una sorpresa para Pedro.

Vemos la providencia de Dios en que los creyentes que había acompañado a Pedro eran, “defensores de la circuncisión.” Esto era una lección para ellos. Ellos son testigos de lo que ocurrió. Saben que es el Espíritu Santo, “pues los oían hablar en lenguas y alabar a Dios.” Esto es lo mismo que ocurrió en el día de pentecostés.

La iglesia va a tardar en entender las implicaciones de lo que significa “que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los gentiles.” Vamos a entenderlo bien cuando leamos el capítulo quince de Hechos.

Ahora, estamos tomando nota de las palabras que se usan para describir la relación entre el creyente y el Espíritu Santo. En este caso primero se describe de esta forma, “el Espíritu Santo descendió sobre todos.” Luego se describe diciendo, “el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los gentiles.” Por último Pedro lo describe como “han recibido el Espíritu Santo.” Vemos entonces que las palabras “descendió sobre”, “derramado” y “recibido” se usan como sinónimos. Se usan estas tres palabras o frases para hablar del mismo evento. Pero más aún Pedro aclara que, “han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros.” Al decir esto Pedro esta diciendo que este evento es lo mismo que lo que ocurrió el día de pentecostés. Por lo tanto todas las palabras que usan aquí y todas las palabras que se usaron en Hechos dos, son sinónimos del mismo evento. ¿Porqué hago énfasis en las palabras? Porque hay personas que te van a decir por ejemplo que quizás has “recibido” el Espíritu Santo pero no has sido “bautizado” en el Espíritu Santo, o que el Espíritu Santo no ha sido derramado sobre ti. Cuidado, están hablando del Espíritu Santo en una forma diferente a la que la Biblia habla del Espíritu Santo. Acuérdate que hasta ahora todos los términos han sido sinónimos.

Pedro hace una pregunta que tiene una contestación obvia. “¿Acaso puede alguien negar el agua para que sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?” Dicho de otra manera, Dios ha hecho esto. ¿Te atreves a oponerte? Claro que no.

Hechos 10

48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos algunos días.

Proceden a bautizar en agua los que ya fueron bautizados en el Espíritu Santo.

Este evento no pasó desapercibido como vemos al seguir el relato en el próximo capítulo.

Hechos 11

1 Los apóstoles y los hermanos de toda Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. 2 Así que cuando Pedro subió a Jerusalén, los defensores de la circuncisión lo criticaron 3 diciendo:

Entraste en casa de hombres incircuncisos y comiste con ellos.

La crítica de “los defensores de la circuncisión” en Jerusalén era en primer lugar por el simple hecho de visitar a Cornelio. “Entraste en casa de hombres incircuncisos y comiste con ellos.” Eso nos hace apreciar lo que Dios le enseño a Pedro con la sábana de animales inmundos bajando del cielo.

Hechos 11

4 Entonces Pedro comenzó a explicarles paso a paso lo que había sucedido:

Por cuestión de espacio no vuelvo a comentar el relato de lo sucedido. Veamos como Pedro presenta las conclusiones e implicaciones de lo sucedido.

Hechos 11

15 »Cuando comencé a hablarles, el Espíritu Santo descendió sobre ellos tal como al principio descendió sobre nosotros. 16 Entonces recordé lo que había dicho el Señor: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” 17 Por tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros al creer en el Señor Jesucristo, ¿quién soy yo para pretender estorbar a Dios?

Pedro ahora relata que cuando “el Espíritu Santo descendió sobre ellos tal como al principio descendió sobre nosotros” recordó una enseñanza de Jesús. “Ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Pedro les dice que entendió que Cornelio y las personas en sus casa fueron “bautizados con el Espíritu Santo.” Como esto es algo que Dios hizo, Pedro pregunta, “¿quién soy yo para pretender estorbar a Dios?”

Regresando al tema de las palabras que se usan en relación a los creyentes y el Espíritu Santo, vemos aquí que Pedro agrega el ser “bautizados con el Espíritu Santo” al conjunto de sinónimos. Todas estas palabras y frases se han usado para describir dos eventos del Espíritu Santo que Pedro dice que son lo mismo.

Hechos 11

18 Al oír esto, se apaciguaron y alabaron a Dios diciendo:

¡Así que también a los gentiles les ha concedido Dios el arrepentimiento para vida!

Los “defensores de la circuncisión” que también son creyentes en Jesús, “se apaciguaron.” Su conclusión fue, “¡también a los gentiles les ha concedido Dios el arrepentimiento para vida!” Vamos a ver que todavía no se aprecian todas las consecuencias de lo que este evento significa. Eso lo vamos a ver en Hechos capítulo quince.

Hechos 11

19 Los que se habían dispersado a causa de la persecución que se desató por el caso de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin anunciar a nadie el mensaje excepto a los judíos. 20 Sin embargo, había entre ellos algunas personas de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, comenzaron a hablarles también a los de habla griega, anunciándoles las buenas nuevas acerca del Señor Jesús. 21 El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor.

El recibir a Jesús se va extendiendo a los gentiles. Tenemos al eunuco Etíope, a Cornelio y a los de su casa y ahora gentiles de habla griega en Antioquía. Dice que “un gran número creyó y se convirtió al Señor.

Hechos 11

22 La noticia de estos sucesos llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén, y mandaron a Bernabé a Antioquía. 23 Cuando él llegó y vio las evidencias de la gracia de Dios, se alegró y animó a todos a hacerse el firme propósito de permanecer fieles al Señor, 24 pues era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Un gran número de personas aceptó al Señor.

La iglesia en Jerusalén envía a Bernabé a Antioquía, quizás un poco para investigar y un poco para confirmar la obra de Dios entre los gentiles allí. Si se fijan ya no menciona el recibir el Espíritu Santo. Solo dice, “un gran número creyó y se convirtió al Señor.”

Bernabé confirma con alegría que tienen al Señor y los anima. Bernabé va más allá como vemos.

Hechos 11

25 Después partió Bernabé para Tarso en busca de Saulo, 26 y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Durante todo un año se reunieron los dos con la iglesia y enseñaron a mucha gente. Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó «cristianos» por primera vez.

Dios guió a Bernabé. ¿Quién iba a pensar que un fariseo convertido sería el mejor maestro para una de las primeras iglesias de gentiles? Dios obra en formas inesperadas.

Por último Lucas nos introduce a uno de los profetas de la iglesia.

Hechos 11

27 Por aquel tiempo unos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía. 28 Uno de ellos, llamado Ágabo, se puso de pie y predijo por medio del Espíritu que iba a haber una gran hambre en todo el mundo, lo cual sucedió durante el reinado de Claudio. 29 Entonces decidieron que cada uno de los discípulos, según los recursos de cada cual, enviaría ayuda a los hermanos que vivían en Judea. 30 Así lo hicieron, mandando su ofrenda a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo.

Ágabo es un profeta que aparece dos veces en el libro de Hechos. Se nos relata dos profecías de Ágabo y ambos se cumplen al pie de la letra. Ambas profecías contribuyen a la edificación de la obra de Dios. En este caso Ágabo profetiza “por medio del Espíritu que iba a haber una gran hambre en todo el mundo.” Lucas esta escribiendo el libro de los Hechos después del cumplimiento de esta profecía. “Lo cual sucedió durante el reinado de Claudio.” En base a esta profecía hicieron planes, entraron en acción. Años después de servir a las mesas, los discípulos, que ahora son muchos, se preocupa y toman acciones concretas para ayudar a alimentar a los necesitados, a los hambrientos. Así cumplen los mandatos y enseñanza de Jesús.  

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