Gloria que habrá de revelarse en nosotros . . . Comentarios sobre Romanos 8

 Hemos visto que Pablo empieza con el tema de condenación. Explica porqué estamos mal delante de Dios, define el pecado. El pecado tiene tres aspectos o efectos sobre nosotros. Primero esta la culpa real ante Dios.

Vimos que Pablo pasa al tema de justificación. La justificación soluciona al 100% nuestro problema de culpa delante de Dios.

En segundo lugar el pecado nos controla, es una esclavitud. Pablo ha tratado el poder del pecado en nuestra vida al hablar de la santificación. Pablo explica que la santificación nos da un cambio visible, sustancial en nuestras vidas. Se ve que Cristo vive en nosotros. Vimos que la santificación no va a estar 100% terminado hasta que Dios redima nuestro cuerpo y tengamos un cuerpo nuevo.

El pecado tiene otro aspecto que nos afecta y esto son las consecuencias del pecado. Las consecuencias del pecado no sólo nos afecta a nosotros, sino inclusive toda el mundo, el eco-sistema en el que vivimos. En este pasaje Pablo nos habla de la glorificación, que es la solución de Dios a las consecuencias del pecado.

Romanos 8

16 El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.

Nuestra fe no se basa en emociones subjetivas como hemos visto. Eso es cierto. Pero el resultado de creer en Jesús y ser justificados por Dios es que Dios viene a morar en nosotros. Su Espíritu mora en nosotros. Tenemos una convivencia constante con el Espíritu. Eso se siente, eso se nota. Habiendo explicado las bases de nuestra fe, en forma especial para los que hemos sido adoptados como hijos de Dios Pablo habla de un testimonio muy especial. “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” Si no tienes una convivencia con el Espíritu de Dios que te asegura que ere hijo de Dios, te encargo que regreses a leer los pasajes de su Palabra que hablan de nuestro pecado, del gran amor de Dios, de su muerte en la cruz, de su resurrección poderosa. Te encargo que hagas una oración sincera y definitiva en el nombre de Jesús pidiendo perdón por tus pecados, diciendo a Dios que quieres ser su Hijo, y pidiendo que venga a morar en ti. Él lo hará.

Los hijos de Dios tenemos grandes privilegios. Dice que “somos herederos.” ¿De quien somos herederos? “Herederos de Dios,” no podríamos heredar de alguien mejor que Dios. Quizás no apreciamos lo tremendo que es ser heredero de Dios hasta que leemos “y ¡coherederos con Cristo!” ¿De verdad? No me puedo imaginar ser coheredero con Cristo. Se que no lo merezco. Pero es así como funciona la adopción.

Ahora hay dos tipos de herederos, los que ya heredaron y los que esperan heredar algún día. Nosotros vamos a heredar a futuro. Pablo dice, “si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.” La frase “tendremos parte” es tiempo futuro. La frase “ahora sufrimos con él” es tiempo presente. La parte futura es condicional a la parte presente, “si ahora sufrimos con él.” Vemos que lo que vamos a heredar es “su gloria.”

Romanos 8

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. 19 La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, 20 porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza 21 de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción

que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

No hay forma de comparar el sufrimiento actual con la gloria futura. Si quisiéramos decir que la gloria va a ser mil veces mejor que lo malo que son los sufrimientos, quedaríamos cortos. “En nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria.” De interesante es en dónde se va a revelar esta gloria, “la gloria que habrá de revelarse ¡en nosotros!” Esta revelación se explica como, “la revelación de los hijos de Dios.” Piensa en esto. Digamos que un hombre es pobre o de condiciones modestas. Si llega a heredar millones y millones de dinero, entonces de repente vemos o nos damos cuenta que ahora él es un hombre rico. Nosotros vamos a heredar la gloria de Dios. De hecho lo tenemos en nosotros, pero no se ve en toda su plenitud. Cuando heredemos entonces se vera la gloria en nosotros. No subestimes a un humilde cristiano que es fiel a su Señor. Su humildad esconde el hecho que dentro del él o ella, poco debajo de la superficie visible, ¡esta la gloria de Dios!

Esta gloria es tan tremenda que, “la creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios.” Cuando esa gloria se revela en nosotros los hijos de Dios, va a ¡desparramarse sobre toda la creación! Dice Pablo que, “la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.” La gloria de Dios revelada en los hijos de Dios va a ser una gloriosa libertad, aún para la creación. Esto va a ser una libertad de la corrupción.

Dios va a liberarnos entonces, completamente de la consecuencias del Pecado. Por esto le llamamos glorificación. Algunos tienen por ejemplo sanidades divinas excepcionales en este momento. Pero si Cristo no viene antes todos vamos a morir por el efecto del pecado en nuestra vida. Cuando se manifieste en nosotros la gloria de Dios veremos esto.

Apocalipsis 21

3 Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. 4 Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.»

Mientras tanto, hay un gemir.

Romanos 8

22 Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. 23 Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo.

La creación gime. Los ecologistas hoy en día siente y se preocupan por este gemir. Es real. Ya mencionamos que los creyentes que quisiéramos ya no pecar más, gemimos también, esperando “la redención de nuestro cuerpo.” Tenemos hoy el Espíritu, pero Pablo dice que “tenemos las primicias del Espíritu.”

Romanos 8

24 Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? 25 Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.

Por último Pablo nos recuerda que esto es nuestra esperanza y que nuestra esperanza es futura. Por lo tanto “si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.”

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