Son esclavos de aquel a quien obedecen . . . Comentarios sobre Romanos 6-8

 Pablo dejo claro que hemos sido justificados. Ahora, pregunta acerca del pecado en nuestra vida.

Romanos 6

1 ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde? 2 ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? 3 ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? 4 Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.

La pregunta que hace es, “¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde?” La gracia de Dios abunda más de lo que podríamos pecar. Visto desde esta perspectiva podríamos seguir pecando sin preocuparnos del perdón de Dios.

Pero Pablo, con otra pregunta, nos regresa a lo que nos llevo a Cristo en primer lugar. “¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?

Pablo habla de un bautismo en la muerte de Jesús. No está hablando del bautismo en agua. Es importante entender como participamos en la muerte de Cristo.

Al llegar a Cristo, conforme el evangelio, entendemos que somos pecadores. Entendemos que la paga del pecado es muerte. Entendemos que merecemos la muerte. Entendemos entonces que venimos practicando actividades merecedoras de muerte. Entendemos que Jesús murió en la cruz en nuestro lugar. Isaías lo explica muy bien.

Isaías 53

5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones,

y molido por nuestras iniquidades;

sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz,

y gracias a sus heridas fuimos sanados.

6 Todos andábamos perdidos, como ovejas;

cada uno seguía su propio camino,

pero el Señor hizo recaer sobre él

la iniquidad de todos nosotros.

Sobre Jesús “recayó el castigo, precio de nuestra paz.” Jesús murió, porque nosotros debíamos morir, como castigo de nuestro pecado. Cuando creímos en Jesús para que nos perdonara, estábamos participando en su muerte, reconocimos que murió por nosotros y así en cierto sentido morimos con Él.

Si el entender esto no ha sido parte de tu “conversión” o tu llegada a Cristo, te invito a que te acerques con alguien que conoce la Biblia y te pueda explicar esto en mayor detalle.

Entonces Dios ha obrado en nuestro corazón un entender y un sentir diferente en relación al pecado. Para nosotros es muerte.

En Romanos Pablo empezó hablando de nuestra condenación. Luego hablo de nuestra justificación. Ahora Pablo va hablar acerca de nuestra santificación. Santificación es vivir apartado para Dios, vivir sin que el pecado controle, domine nuestra vida. Vivir de forma que se note que ahora Dios vive en nosotros.

Romanos 6

5 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. 6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; 7 porque el que muere queda liberado del pecado.

Una de las realidades claves en nuestra santificación dice Pablo es, “si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.” Lo que debe morir es “nuestra vieja naturaleza,” o “nuestro cuerpo pecaminoso.

De nuevo la relación de morir con vivir.

Romanos 6

8 Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él.

Dios hace una obra en nuestras vidas. Hay cosas que nosotros debemos pensar y hacer.

Romanos 6

11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. 12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos.

Nos exhorta a pensar, “considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios.” Nos manda, “no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos.” Nuestro cuerpo mortal es nuestro físico. Es mortal porque si Cristo no viene antes vamos a morir físicamente.

La justificación quita delante de Dios nuestra culpa por el pecado. La santificación trata nuestra tendencia a pecar o el hábito de pecar.

Romanos 6

14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. 15 Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

Casi todos los cristianos entienden que no somos justificados por medio de la ley de Moisés o por guardar esa ley. Pero hay bastantes creyentes que piensan que una vez que hemos sido justificados debemos esforzarnos para cumplir la ley de Moisés y así ser santos. Pablo aquí aclara que tampoco somos santificados por la ley de Moisés. De hecho Pablo aclara, “ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.”

Pablo aclara que el que no estamos bajo la ley se podría tomar como un libertinaje para pecar. “¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia?” Pablo contesta, “¡De ninguna manera!” Procede a explicarnos porque no vamos pecar a pesar de no estar bajo la ley.

Romanos 6

16 ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia. 17 Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. 18 En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.

Pablo explica que el obedecer el pecado es una esclavitud. “¿No saben son esclavos de aquel a quien obedecen?” No debemos querer servir al pecado porque eso nos lleva a la muerte. El caso nuestro debe ser que, “habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.

El siguiente versículo lo usamos para personas que no creen en Jesús todavía.

Romanos 6

23 Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Realmente este versículo y declaración son para creyentes. Eso lo sabemos porque está en esta sección sobre santificación. No debemos los cristianos seguir esclavizados al pecado porque la paga de eso es la muerte. Debemos vivir nuestras vidas en honor a Dios, ya que esto es vida.

Vimos que Pablo enseña que no estamos bajo la ley. En este pasaje da uno de los argumentos concluyentes para saber que no estamos bajo la ley.

Romanos 7

1 Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida? 2 Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. 3 Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre.

4 Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.

Una mujer queda libre de su marido si este muere. Cristo murió y por lo tanto no estamos ya sujetos a la ley. (Cabe señalar que bajo la ley se consideraba a Israel como la esposa de Dios.)

Pablo nos comparte su lucha personal por vivir sin pecado delante de Dios.

Romanos 7

21 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. 24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? 25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!

Pablo encuentra que aunque el quiere hacer el bien, a veces peca y hace lo que no le agrada a Dios. El ve que de alguna manera esto esta relacionado a su cuerpo mortal. Por esto el pregunta, “¿Quién me librará de este cuerpo mortal?” Inmediatamente nos da la respuesta, “¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!

Pablo enfatiza que es necesario la santificación para vivir agradando a Dios.

Romanos 8

8 Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. 9 Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. 10 Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia.

No puedes agradar a Dios si vives según la naturaleza pecaminosa. En contraste, nosotros los creyentes vivimos “según el Espíritu.” Esto es una señal necesaria de que somos de Cristo. Pablo dice que vamos a vivir según el Espíritu “si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes.” ¿Hay otra opción para el creyente? ¿Podemos ser creyentes si no vive el Espíritu de Dios en nosotros? No. “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.

Podríamos tomar este versículo como un resumen de todas esta sección sobre la santificación.

Romanos 8

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

La verdadera santificación es que el Espíritu, “dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu.” Esto es una verdad para todos los creyentes porque el Espíritu “vive en ustedes.”

Romanos 8

12 Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. 13 Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

Pablo como buen maestro repasa lo expuesto. Nuestro esfuerzo debe ser, “por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo.” La obra del Espíritu es, “dará vida a sus cuerpos mortales.” Pablo de nuevo aclara cuales son los hijos de Dios. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.”

La santificación en nuestras vidas debe ser real, sustancial, notable, pero no va a ser perfecto. Hay una parte de la santificación que es futura.

Romanos 8

22 Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. 23 Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo.

Dios va a dar pleno cumplimiento de “nuestra adopción como hijos.” Como parte de esto Dios va a hacer, “la redención de nuestro cuerpo.” Entonces tendremos la respuesta de la pregunta de Pablo, “¿Quién me librará de este cuerpo mortal?”. Dios nos va a librar de este cuerpo mortal, que de alguna forma tiene un gancho de naturaleza de pecado. Al tener un cuerpo redimido, nuestro cuerpo ya no va tener la tendencia de ir a pecar. ¡Gracias a Dios!

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