Hemos sido justificados mediante la fe . . . Comentarios sobre Romanos 3-5

 Habiendo explicado porque todos los hombres están bajo la ira de Dios, Pablo procede a explicar la “justicia de Dios” para nosotros. El tema principal de los primeros tres capítulos es la condenación del hombre. El tema de la mitad del capítulo tres al final del capítulo cinco es la justificación.

Romanos 3

21 Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. 22 Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, 23 pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 24 pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.

Pablo describe lo que Dios hace en nuestras vidas como “son justificados.” Esta palabra da a entender que ellos no eran justos y se les paso a contar como justos. Nos referimos a esta acción de Dios como la “justificación”, “ser salvo” o “nacer de nuevo”. El ser justificado es algo tan especial que Pablo usa varios conceptos y ejemplos para describirlo.

Vemos que esta justificación es por “su gracia,” subraya que “son justificados gratuitamente.” Pablo agrega que esto es “mediante la redención que Cristo Jesús efectuó,” así que es también una redención. La operación de esta acción de justificación “llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen.” Por muchas vueltas que algunos quieren darle, es mediante la fe, y la fe es de “los que creen.” Pablo explica más adelante en Romanos que Dios obra para que tengamos fe, pero da a entender que es algo que Dios reconoce como una acción o actitud en nosotros.

Romanos 3

25 Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 26 pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.

A todas las descripciones y ejemplos Pablo agrega que la justificación es resultado de “un sacrificio de expiación.” Al decir, “para así demostrar su justicia,” vemos que solo entendiendo la expiación de Jesús podemos entender “su justicia.”

De nuevo subraya, “que se recibe por la fe.” Pablo va a aclarar que la fe no es una obra.

Romanos 3

28 Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.

Pablo aquí aclara que “somos justificados por la fe.” Con el fin de dejar esto totalmente claro, agrega “no por las obras que la ley exige.” Al decir que “somos justificados por la fe, y no por las obras,” queda claro que la fe no es una obra. Es algo que tenemos que ejercemos, por no es una obra. El ser justificado por el acto o hecho de creer no quiere decir que somos justificados por un obra nuestra.

Romanos 4

1 Entonces, ¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham? 2 En realidad, si Abraham hubiera sido justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de Dios. 3 Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.»

4 Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. 5 Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.

Pablo toma el ejemplo de Abraham para comprobar y aclarar una vez más que la justificación es por fe y no por obras. De nuevo, al decir, “al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.” Vemos que el creer, la fe, no es trabajar, no es una obra. Vemos que el creer, el tener fe, es algo que nosotros hacemos porque dice, “al que . . . que cree.”

Romanos 4

9 ¿Acaso se ha reservado esta dicha sólo para los que están circuncidados? ¿Acaso no es también para los gentiles? Hemos dicho que a Abraham se le tomó en cuenta la fe como justicia. 10 ¿Bajo qué circunstancias sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después!

En forma muy sencilla y definitiva, Pablo muestra que la justificación no depende de la circuncisión, Pregunta, “¿Fue antes o después de ser circuncidado?” E inmediatamente el mismo da la respuesta, “¡Antes, y no después! ” Como Abraham fue contado como justo, o justificado, sin ser circuncidado también somos justificados sin necesidad de la circuncisión.

Romanos 4

13 En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia.

De igual modo, Pablo explica que como Abraham vivió antes de la ley, no necesitaba la ley de Moisés para ser justificado. De igual manera nosotros no necesitamos la ley para ser justificados. Dios usa a Pablo para aclarar los términos de nuestra justificación.

Tenemos una lección de fe en Abraham que es importante hoy en día.

Romanos 4

17 delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones.» Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.

18 Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!» 19 Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara. 20 Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. 22 Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.

Dios le prometió a Abraham un milagro, esto es un hijo en su vejez. Por esto dice que Abraham creyó, “contra toda esperanza.” En lo natural no había esperanza de tener un hijo. Hoy en día hay quienes creen que debemos “confesar” algo que no es realidad para que se haga realidad. ¿Es esto lo que hacía Abraham? ¿Confesaba Abraham que era joven y listo para tener un hijo aunque esto no es cierto? No. El texto dice, “reconocía que su cuerpo estaba como muerto.” ¿Como fortaleció su fe entonces? El texto dice, “ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios.” Fortalecía su fe recordando la promesa y reafirmando su fe en Dios que había hecho la promesa. Fortalecía su fe dando gloria a Dios.”

Romanos 5

1 En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Podemos tomar este versículo como un resumen definitivo de esta sección sobre la justificación. “Ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios.” La justificación es algo hecho en el pasado del creyente que esta totalmente terminado y definitivo.

Pablo nos comparte varias conclusiones o resultados de la justificación.

Romanos 5

5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Hay gente que tiene esperanza en todo tipo de cosas. Algunos esperan que por ser buenos van a ser salvos. Algunos piensan que con sus ideas y lógica no necesitan a Dios. Otros creen en otras filosofías, tradiciones y cosas místicas. Nuestra esperanza no nos defrauda. Eso quiere decir que en esta vida y al morir, Dios va a corresponder a sus promesas, sobre todo de darnos la vida eterna. ¿Como sabemos que nuestra esperanza es real y no algo que nos va a defraudar? Pablo dice que lo que confirma nuestra esperanza es que “Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.” Si eres justificado por fe mediante la gracia debes verlo que el Espíritu Santo esta en ti porque tienes el amor de Dios. Amas a Dios, amas a tu familia, amas a tus hermanos en la fe, amas a los demás y hasta amas a tus enemigos. Esto te asegura que tu esperanza es real y confiable.

Romanos 5

8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

Aquí vemos, por fin diría alguno, el amor de Dios. Pablo empezó con la justicia de Dios. Pablo empezó con nuestra culpabilidad ante Dios y Su ira sobre nosotros. Una vez que comprendemos nuestro estado condenado y sin excusa delante de Dios podemos apreciar la justificación que nos ofrece. Cuando vemos que Cristo murió por nosotros cuando todavía eramos pecadores, cuando no lo merecíamos vemos la demostración del amor de Dios.

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