El evangelio al revés . . . Comentarios sobre Romans 1-3

 Después de bastante experiencia predicando el Evangelio a los gentiles, Pablo escribe una carta a los cristianos en Roma. Pablo no había ido a Roma. No sabe que es lo que han aprendido y que les falta por aprender del Evangelio. Por lo tanto hace una presentación bastante completo y ordenada del Evangelio. Un buen conocimiento de Romanos te da la estructura para entender todo el Evangelio y la Biblia.

Pablo explica que su epístola como su vida tiene que ver con el Evangelio de Jesús.

Romanos 1

3 Este evangelio habla de su Hijo, que según la naturaleza humana era descendiente de David, 4 pero que según el Espíritu de santidad fue designado con poder Hijo de Dios por la resurrección. Él es Jesucristo nuestro Señor.

Jesús no fue nombrado Hijo de Dios por algún concilio de la iglesia años después. No. Pablo dice que, “según el Espíritu de santidad fue designado con poder Hijo de Dios por la resurrección.” La resurrección de Jesús es el evento central de la vida de Jesús y nuestra fe en Jesucristo.

Pablo hace la presentación del Evangelio, empezando con su poder.

Romanos 1

16 A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. 17 De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»

El evangelio es más que una filosofía o una religión, “es poder de Dios para la salvación de todos los que creen.” Pablo sigue y habla de “en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios.” Quizás mejor traducido, “la justicia de Dios.” Hoy en día empezamos a hablar del Evangelio diciendo que Dios es amor, no hablamos de que Dios es un Dios justo.

Pablo va a hablar de porque necesitamos esa salvación.

Romanos 1

18 Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad.

Pablo habla de, “la ira de Dios.” La ira es algo más que un simple enojo. Vemos que Dios tiene ira, “contra toda impiedad e injusticia.” Sabemos lo que es la injusticia. La injusticia es no tratar correctamente a nuestro prójimo. La impiedad es no tratar correctamente a Dios. Dios existe, debemos tratarlo como Dios.

Podemos entender lo que Pablo esta enseñando y argumentando en estos primeros tres capítulos si pensamos en un abogado defensor que nos esta visitando en la cárcel. No informa de los cargos en nuestra contra, nos informa que tienen la evidencia para culparnos de estos cargos. Luego nos informa que se nos ofrece un trato. Ese trato es la salvación o justificación por medio de la fe.

¿Porque Dios tiene ira? Podríamos preguntar. ¿En que consiste nuestra impiedad?

Romanos 1

20 Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. 21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.

No tenemos excusa alguna porque, “desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó.” Hay una respuesta o acción correcta al conocer que Dios existe. Pablo señala dos cosas que no hemos hecho, “no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias.” Muy sencillo, muy básico. Dios existe y debemos ver que es grandioso y maravilloso simplemente al ver todo lo que Él ha creado. Como Dios nos creo a nosotros y nos da nuestro sustento diario, también debemos darle gracias. Al no hacer estas dos cosas ¡estamos sin excusa!

Además de darse a conocer a través de las cosas creadas, Dios se da a conocer por medio de nuestra conciencia, esto es nuestro conocimiento “innato” del bien y del mal.

Romanos 2

1 Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas.

Todos los hombres con uso de la razón tienen un sentido del bien y del mal. Lo vemos con toda claridad cuando juzgamos las acciones de otros. ¡Luego hacemos nosotros exactamente lo mismo que condenamos! Otra vez, no tenemos excusa.

En el transcurso de esta enseñanza Pablo nos informa que ahorita no vemos el juicio de Dios para establecer justicia.

Romanos 2

5 Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. 6 Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».

Hay un día futuro que es, “el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.” Por esto Pablo decía que ahorita vemos la justicia de Dios en el Evangelio.

Además de darse a conocer en las cosas creadas y en nuestra conciencia del bien el mal, Dios se ha dado a conocer en forma aún más claro por medio de las Escrituras.

Romanos 2

17 Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios; 18 que conoces su voluntad y sabes discernir lo que es mejor porque eres instruido por la ley; 19 que estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad, 20 instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad; 21 en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? 22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley? 24 Así está escrito: «Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles.»

Esto se aplicaba en ese día al, “que llevas el nombre de judío.” En la ley se sentían muy orgullosos de saber lo que no sabían otros. Sabían lo que Dios quería. Pero, ¿lo hacían? No. “Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles.”

Con estos tres argumentos Pablo muestra porque todos somos culpables y sin excusa delante de Dios.

Romanos 3

21 Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. 22 Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, 23 pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,

Pablo lo resume de esta forma, “pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios.” Pero debemos seguir el ejemplo de Pablo. No decirle a las personas que han pecado sin dar mayor explicación. No. Debemos explicar que Dios se ha revelado y que nosotros no hemos respondido correctamente y que somos culpables de la ira de Dios sobre nosotros.

Ahora, Pablo empieza hablando de la justicia e ira de Dios. Hoy en día empezamos hablando del amor de Dios y su deseo que bendecirnos. ¿Quién crees que tiene el evangelio al revés?

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: