Certificación pública e irrefutable de la resurrección . . . Comentarios sobre Hechos 1-2

 Lucas escribe el evangelio de Lucas y el libro de Hechos. En cuanto a la cantidad de palabras estos dos libros ocupan aproximadamente ¡la quinta parte del Nuevo Testamento!

Como leímos en los evangelios, Judas traicionó a Jesús. Pedro ve que hay que hacer algo al respecto. Aunque este asunto no esta al principio del primer capítulo uno de hechos, quisiera comentar lo que hicieron en relación a Judas primero. Así podemos pasar a ver en forma corrida todo el relato acerca del Espíritu Santo.

Hechos 1

20 »Porque en el libro de los Salmos —continuó Pedro— está escrito:

»“Que su lugar quede desierto,

y que nadie lo habite.”

También está escrito:

»“Que otro se haga cargo de su oficio.”

Pedro ha estado meditando acerca de lo que hizo Judas y que es lo que eso significa para los apóstoles. Encontró una explicación de lo que ocurrió en los Salmos. En base a este pasaje Pedro entiende que Judas dejo vacante su puesto de discípulo o apóstol. En base al mismo Salmo, Pedro entiende que hay que reemplazar a Judas.

Hechos 1

21-22 Por tanto, es preciso que se una a nosotros un testigo de la resurrección, uno de los que nos acompañaban todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, desde que Juan bautizaba hasta el día en que Jesús fue llevado de entre nosotros.»

23 Así que propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, apodado el Justo, y a Matías. 24 Y oraron así: «Señor, tú que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido 25 para que se haga cargo del servicio apostólico que Judas dejó para irse al lugar que le correspondía.» 26 Luego echaron suertes y la elección recayó en Matías; así que él fue reconocido junto con los once apóstoles.

En vez de decir que necesitan nombrar un nuevo discípulo o apóstol, Pedro dice que necesitan, “¡un testigo de la resurrección!” Pedro entendía que este era la función principal que ellos tenían. Pedro detalle los requisitos que debe tener este testigo. Debió ser “uno de los que nos acompañaban todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, desde que Juan bautizaba hasta el día en que Jesús fue llevado de entre nosotros.” Para tomar el lugar que dejó vacante Judas, debía ser una testigo presencial de la vida de Jesús desde el inicio con Juan el Bautista hasta el día de la ascensión al cielo. Creemos que este periodo cubre unos tres años. Debemos notar que hoy en día no hay nadie que pueda cumplir este requisito. No hay nadie vivo hoy que haya sido testigo presencial de los eventos de la vida de Jesús. En este sentido, en cuanto a esta definición nadie va a considerarles apóstol en el sentido de los doce apóstoles originales. (Ni el apóstol Pablo cumple estos requisitos porque que sepamos no fue testigo de todo el ministerio de Jesús.)

Es sorprendente notar que hay por lo menos dos personas que cumplían este requisito. Dos personas que habían “acompañaban todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre” los discípulos. Que amor por el Señor. Que dedicación. Imagínate que llega el momento en que Jesús nombra a sus doce discípulos y a ellos no los nombro. Si estaban siguiendo a Jesús para obtener un lugar especial, en ese momento podrían abandonar el esfuerzo. Pero no. Ellos seguían a Jesús y los discípulos por amor a Dios. Los discípulos saben que Dios esta en control hasta del más pequeño detalle. Así que deciden echar suertes y pedirle a Dios que la suerte caiga sobre el que Dios escogió. “Echaron suertes y la elección recayó en Matías; así que él fue reconocido junto con los once apóstoles.”

Regresando al principio de este primer capítulo tomas la historia de lo que ocurrió en los primeros días de nuestra fe.

Hechos 1

1 Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar 2 hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. 3 Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. 4 Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó:

No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: 5 Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Lucas hace referencia a su primer libro. Da un resumen de lo último que ocurre en la vida de Jesús. “Se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo.” No solo son pruebas de que vive, sino pruebas convincentes.

Para seguir con el relato de lo que Jesús hizo, menciona las últimas instrucciones. Deben esperar la promesa del Padre. ¿Qué promesa del Padre? Pues la promesa de la que les he hablado. Esto lo vimos en Juan capítulo catorce y luego en el capítulo dieciséis. Lucas entiende que esa promesa no se había cumplido hasta el momento que empieza a relatar aquí. Entonces, según Juan catorce, los discípulos todavía no tienen el Espíritu Santo dentro de ellos.

Las palabras que se usan en la Biblia son muy importantes. Debemos fijarnos en ellos y entender su significado. Podemos aprender acerca del significado de las palabras viendo precisamente como se usan en la Biblia. Esto es de suma importancia en relación a la promesa del Espíritu Santo. Al comentar y discutir acerca del Espíritu a menudo se dice que alguien “recibió” el Espíritu Santo pero no ha sido “bautizado” por el Espíritu Santo. Inclusive se llega a distinguir y decir que alguien fue bautizado “por” el Espíritu Santo pero no ha sido bautizado “en” el Espíritu Santo. ¿Parece complicado? Veremos que sólo es cosa de fijarnos en las palabras y como se usan.

Empecemos entonces a tomar nota. Lucas relata que Jesús dijo “ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Tomamos nota entonces, “bautizados con” es el término que Jesús usa para describir, “la promesa del Padre,”

Hechos 2

1 Cuando llegó el día de pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2 De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. 3 Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

El día de pentecostés es el día en que por fin llega la promesa del Padre. Hay varias demostraciones de la llegada del Espíritu Santo. Primero es un ruido, no es viento en si, más bien es un ruido “como el de una violenta ráfaga de viento.” La segunda demostración es visual, “aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.” De nuevo la aclaración, no son lenguas de fuego sino “como de fuego”.

Tenemos entonces la declaración de lo que ocurrió, “Todos fueron llenos del Espíritu Santo.” Se cumple la promesa que Jesús les hizo en las ultimas horas de su ministerio.

Juan 14

15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:

El “otro Consolador” es el Espíritu Santo. Fijándonos en las palabras que usar para describir este evento, dice “fueron llenos del Espíritu Santo.” Agregando esta frase a nuestras notas, vemos que “serán bautizados con el Espíritu Santo” se describe también como, “fueron llenos del Espíritu Santo.” Entonces en los primeros dos capítulos de Hechos se usan estas frases como sinónimos para hablar del mismo evento. Primero Jesús habla de esto como un evento futuro que deben esperar. Luego Lucas lo describe cuando ocurre el evento.

Hay una tercera manifestación de la venida del Espíritu Santo. “Comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.” Las primeras dos manifestaciones son externos a los creyentes. El hablar en un lengua diferente es una manifestación que sale de ellos, sale de su boca. Al seguir leyendo vamos a ver exactamente que tipo de lenguas eran las que hablaron.

Hechos 2

5 Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. 6 Al oír aquel bullicio, se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma. 7 Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna? 9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma; 11 judíos y prosélitos; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!»

12 Desconcertados y perplejos, se preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?» 13 Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos.»

Las lenguas que hablaron los discípulos eran tales que, “quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.” Hablaron los discípulos en idiomas de “todas las naciones de la tierra.” Entonces entendemos que están hablando en idiomas humanas. ¡Esto es un gran milagro! Lucas nos da una lista, parcial, podríamos pensar, de los países de los que hablaron los idiomas. Entonces este es un milagro, pero un milagro muy práctico. Esto es un milagro con más de un propósito. En primer lugar, era una forma en la que los discípulos supieran que el Consolador ha venido para estar en ellos. Dios quería que todas estas personas de “todas las naciones de la tierra” supieran que en este día algo trascendental ha ocurrido. Estas personas representan a las naciones. Dios quería que todas las naciones supieran que Dios hizo algo que cambio la historia.

¿Que decían en estas diversas lenguas? Proclamaban, “¡las maravillas de Dios!”

Los que los escucharon quedaron, “desconcertados y perplejos.” El grupo de los discípulos seguramente tenía el aspecto físico y la vestimenta común de Jerusalén y su alrededores. Las personas de las otras naciones, veían entonces a alguien que no parecía que hablaría su mismo idioma, pero luego los oían hablar perfectamente bien su idioma. Se les hizo raro, quizás parecía una comedia, o ¡algo que haría un borracho! ¿Como podrían entender lo que estaban viendo y oyendo?

Pedro se levanta a darles una explicación. Pedro predica un mensaje acerca de Jesús. Es un gran mensaje la Dios le da a Pedro para predicar en ese momento.

Yo les propongo que lo que Pedro dice combinado con los eventos de este día son mucho más que uno de los mejores mensajes que se haya predicado por un seguidor de Jesús.

Les invito a ver que lo que sigue es la proclamación y certificación pública y oficial de que Jesús es el Hijo de Dios. Es la proclamación de que Jesús ha resucitado, de que Jesús ha ascendido al cielo y ¡de que Jesús esta sentado a la derecha de Dios!

Es más yo propongo que por el tiempo en el que se hace esta proclamación, y por la cantidad y calidad de los testigos que esta es una proclamación y certificación irrefutable.

Veamos.

Hechos 2

14 Entonces Pedro, con los once, se puso de pie y dijo a voz en cuello: «Compatriotas judíos y todos ustedes que están en Jerusalén, déjenme explicarles lo que sucede; presten atención a lo que les voy a decir.

Pedro toma la palabra. Para que lo pueda escuchar la gran multitud, habla, “voz en cuello.” Que amable invitación les hace, “déjenme explicarles lo que sucede” y agrega, “presten atención a lo que les voy a decir.” No necesita insistirles. El “bullicio” y el escuchar “hablar en su propio idioma” ha capturado su atención.

Sabemos que había unos ciento veinte personas que estaban juntos cuando fueron llenos del Espíritu Santo. No hay algo que nos lleve a pensar que no esta Pedro en medio de este grupo. Dice que “con los once, se puso de pie.” Los once, son los demás discípulos y se ponen de pie apoyando y afirmando lo que Pedro dice. Pedro se dirige a “Compatriotas judíos y todos ustedes que están en Jerusalén.” Vemos más adelante que por lo menos era tres mil personas a las que se dirige. Por esto vemos que esto es una proclamación pública.

Hechos 2

15 Éstos no están borrachos, como suponen ustedes. ¡Apenas son las nueve de la mañana! 16 En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel:

17

»“Sucederá que en los últimos días —dice Dios—,

derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano.

Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán,

tendrán visiones los jóvenes

y sueños los ancianos.

18

En esos días derramaré mi Espíritu

aun sobre mis siervos y mis siervas,

y profetizarán.

19

Arriba en el cielo y abajo en la tierra mostraré prodigios:

sangre, fuego y nubes de humo.

20

El sol se convertirá en tinieblas

y la luna en sangre

antes que llegue el día del Señor,

día grande y esplendoroso.

21

Y todo el que invoque el nombre del Señor

será salvo.”

Pedro desecha su explicación de que estuvieran borrachos. Va a las escrituras, al profeta Joel. En Joel encuentra una profecía acerca de la venida del Espíritu Santo. Lo que cita de Joel dice, “Sucederá que en los últimos días.” Los últimos días desde la perspectiva de los profetas del Antiguo Testamento incluye todo el tiempo entre la primera y segunda venida de Cristo.

Dios a través de Joel, había predicho, “derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano.” Vemos que esto es sobre, “los hijos y las hijas,” sobre ambos géneros. Es sobre, “los jóvenes” y “los ancianos,” sobre todas las edades. Es sobre, “mis siervos y mis siervas,” sobre todas las personas y no solo sobre reyes y profetas. Todos profetizarán. El profeta habla al pueblo de parte de Dios. El profeta le dice al pueblo lo que Dios dijo.

Los versículos de Joel que hablan de los prodigios en el cielo no se cumplen aún. Esperamos esto en la segunda venida de Cristo.

Termina el pasaje de Joel con esta profecía, “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.” ¡Pedro va a usar esto al final de su mensaje!

Con esto Pedro explica en general porque oían a los creyentes hablar acerca de las maravillas de Dios en su propio idioma. Pero algo más grande que esto ha ocurrido. Así que Pedro continua con su mensaje y explicación.

Hechos 2

22 »Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros, señales y prodigios, los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él, como bien lo saben. 23 Éste fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. 24 Sin embargo, Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio.

Todo esto tiene que ver con Jesús. Pedro empieza a explicarles acerca de Jesús y lo que ha ocurrido hoy. Su primer punto es, “Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios.” Pedro dice que esto quedo claro mediante sus milagros, señales y prodigios. Pedro no necesita convencerles de esto basta que diga, “como bien lo saben.” Su segundo punto es, “ustedes lo mataron.” Tampoco necesita comprobar esto ya que ellos,

lo mataron, clavándolo en la cruz.” Pedro si aclara que esto fue “según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios.” Pedro quiere que sepan que la muerte de Jesús no fue un improvisto o una sorpresa. No. Fue según el propósito de Dios.

“¡Sin embargo!” “Dios lo resucitó.” Pedro va otra vez a las escrituras para explicar, en este caso la resurrección.

Hechos 2

25 En efecto, David dijo de él:

»“Veía yo al Señor siempre delante de mí,

porque él está a mi derecha

para que no caiga.

26

Por eso mi corazón se alegra, y canta con gozo mi lengua;

mi cuerpo también vivirá en esperanza.

27

No dejarás que mi vida termine en el sepulcro;

no permitirás que tu santo sufra corrupción.

28

Me has dado a conocer los caminos de la vida;

me llenarás de alegría en tu presencia.”

Pedro cita el Salmo dieciséis. “No dejarás que mi vida termine en el sepulcro; no permitirás que tu santo sufra corrupción.” Este Salmo habla de alguien cuya vida no termina en el sepulcro. ¿A quién se refiere?

Hechos 2

29 »Hermanos, permítanme hablarles con franqueza acerca del patriarca David, que murió y fue sepultado, y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Era profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento poner en el trono a uno de sus descendientes. 31 Fue así como previó lo que iba a suceder. Refiriéndose a la resurrección del Mesías, afirmó que Dios no dejaría que su vida terminara en el sepulcro, ni que su fin fuera la corrupción.

De una forma muy diplomática, Pedro hace notar que esto no se puede referir al rey David, el esta muerto y en su sepulcro. Pedro dice que más bien esto es una profecía acerca del Mesías. Así demuestra que el hablar de la resurrección de Jesús es algo que va de acuerdo con las Escrituras.

Hechos 2

32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos.

Su tercer punto es que Dios ha resucitado a Jesús. ¿En base a que afirma esto? “De ello todos nosotros somos testigos.” Así que tienes a Pedro, los once de pie con él y junto con ellos más de cien personas que estaban cuando recibieron el Espíritu Santo. “Nosotros somos testigos.”

Ahora debo subrayar, están a más de cuarenta y seis días después de los reportes y testimonios de la resurrección de Cristo. Bastante tiempo para que investigaran en dónde quedó el cuerpo de Cristo si es que no resucito. Tiempo para encontrar testigos y evidencias de algún plan si lo hubo para esconder el cuerpo de Cristo. Están a menos de cincuenta días de la resurrección de Cristo. Las pistas y la evidencia es fresca todavía. El querer venir tres años después, o más de mil años después y decir que esto no ocurrió no es factible. ¿Con que evidencia? ¿Con que testigos? Por eso pienso que esta proclamación de la resurrección de Jesús es irrefutable después de tantos años.

¡Pero esto no es la única evidencia!

Hechos 2

33 Exaltado por el poder de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen.

Como Jesús había explicado lo que él iba a hacer, se sabe lo que ocurrió en este día de pentecostés. Jesús no solo ha ascendido al cielo como un cambio de ubicación, sino ha sido, “exaltado por el poder de Dios.” Su posición de poder es diferente al que tenía cuando andaba aquí en la tierra. ¿Como se sabe esto? ¿Quien o quienes son testigos de esto? Pues Pedro señala a la multitud que lo escuchan. La multitud de más que tres mil personas que oyeron a los seguidores de Jesús hablando ¡en el idioma de cada uno de ellos! Pedro les explica que oyeron de las maravillas de Dios en su idioma porque Jesús ha “recibido del Padre el Espíritu Santo prometido.” Prometido por Jesús mismo. Prueba de que Jesús esta con el Padre es que Jesús, “ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen.” Más de tres personas testigos de que Jesús ha hecho lo que prometido que iba a hacer cuando iba a su Padre.

De nuevo Pedro va a las escrituras para mostrar que lo que ha ocurrido con Jesús es lo que Dios había anunciado en las escrituras.

Hechos 2

34 David no subió al cielo, y sin embargo declaró:

»“Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi derecha,

35

hasta que ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies.”

Pedro cita el Salmo 110. Jesús mismo uso este Salmo para mostrar que el Mesías iba ser más que un mero hijo de David. Pedro lo usa aquí para mostrar que las Escrituras enseñan que el Mesías iba a sentarse a la derecha de Dios.

Pedro concluye su mensaje diciendo esto.

Hechos 2

36 »Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías.»

Sepa Israel que Jesús ha sido hecho Señor y Mesías. Si alguna persona tuviera una objeción a la afirmación de Pedro, en este momento podría levantar la voz y protestar. Pero no hubo contradicción en este momento a lo que Pedro afirmo.

¿Cual fue el resultado de esta declaratoria de la resurrección y exaltación de Jesús?

37 Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:

Hermanos, ¿qué debemos hacer?

38 —Arrepiéntase y bautizase cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39 En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.

Pedro indica que lo que hay que hacer es arrepentirse y bautizarse. El resultado de arrepentirse y bautizarse es que recibirán, “perdón de sus pecados.” Además “recibirán el don del Espíritu Santo.”

Pedro les dice que esta promesa es para todos ellos. Ya había citado al profeta Joel que dice, “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.”

Hechos 2

40 Y con muchas otras razones les exhortaba insistentemente:

¡Sálvense de esta generación perversa!

41 Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.

Recibieron el mensaje de Pedro unas tres mil personas y se unieron a la iglesia. Por eso sabemos que la multitud que escucho el mensaje de Pedro tenía que ser de más de tres mil personas.

Resultado de la vida, crucifixión y resurrección de Jesús miles y millones de personas ponen su fe en él. Los que no aceptan que Cristo resucito, dirían que todo esto es un invento. Que se invento una historia tan bella y efectiva que cambio la humanidad. ¡Eso si que sería un milagro!

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