El Padre mismo los ama . . . Comentarios sobre Juan 16

 Jesús vuelve a enseñar sobre el Consolador, el Espíritu de verdad.

Juan 16

5 »Ahora vuelvo al que me envió, pero ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” 6 Al contrario, como les he dicho estas cosas, se han entristecido mucho. 7 Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; 9 en cuanto al pecado, porque no creen en mí; 10 en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; 11 y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.

Jesús explica que es necesario que se vaya, “si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes.” ¿Porqué tiene que irse para que venga el Consolador? Bueno Jesús dice, “si me voy, se lo enviaré a ustedes.” De alguna forma es necesario que Jesús vaya para que el pueda enviar al Consolador. En Juan catorce, Jesús dijo que iba a pedirle al Padre para que Él (Padre) les diera otro Consolador.

Juan 14

16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:

De nuevo vemos que Dios es uno. Lo que hace el Hijo lo hace el Padre, lo que hace el Padre lo hace el Hijo. ¿Quien es el que da o envía el Consolador? ¿El Padre? ¿El Hijo Jesús? Bueno Dios es uno, el Padre y el Hijo envían al consolador.

Jesús explica la obra del Consolador en tres sentidos, “Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio”. Dios es justo y debemos ser justos. El no ser justos nos hace pecadores. Dios como gobernante soberano sobre su universo hace juicio sobre los que no son justos. La obra del Consolador es en este contexto. “Convencerá al mundo de su error.” ¡Su error es no comprender el pecado, la justicias y el juicio! El Consolador va a hacer la obra espiritual en los corazones de convencer de su estado delante de Dios, delante de Jesús.

Jesús ya explico que como él vino y supieron de él, esto los hace culpables, “en cuanto al pecado, porque no creen en mí.”

Pensemos en la obra del Consolador. Este es la obra de Dios. ¿Es este el mensaje de la iglesia hoy en día? ¿Predicamos que Dios es Justo? ¿Predicamos que somos pecadores? ¿Predicamos el juicio de Dios? Yo veo que la gran mayoría presenta a Dios como el “soluciónalo todo”, como un agregado a la vida de las personas que ¡les va a dar más éxito y satisfacer más sus necesidades!

Predicamos a un Dios de amor. Pero no predicamos que Dios es justo, no predicamos que Dios es el gobernante y rey de todo. No predicamos que debemos nuestras vidas a Dios. No predicamos que debemos servirle y adorarle con nuestras acciones. Dios es amor, porque siendo pecadores y merecedores de su juicio, nos ofrece perdón por medio de Jesús.

Al seguir explicando el ministerio del Consolador, el Espíritu de verdad, Jesús nos enseña aspectos muy importantes. Veamos.

Juan 16

12 »Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. 14 Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes. 15 Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.

En primer lugar Jesús dice que el Espíritu de verdad les iba a enseñar cosas “que por ahora no podrían soportar.” Les iba a enseñar cosas nuevas. Un ejemplo concreto de esto es que el Espíritu Santo les enseño que no tienen que seguir la ley de Moisés para seguir a Jesús. En su carta resultado de este primer concilio de la iglesia escriben en forma definitiva lo siguiente.

Hechos 15

28 Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos: 29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales estrangulados y de la inmoralidad sexual. Bien harán ustedes si evitan estas cosas.

Necesitamos fijarnos también en la seriedad y precisión de lo que va a enseñar el Espíritu de verdad, “No hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga.” ¿Se fijan? El Espíritu no hablará por su propia cuenta. Ya habíamos visto que Jesús no hablaba por su propia cuenta, que sólo decía lo que el Padre le daba por hablar. Ahora vemos que el Espíritu de igual forma no habla independientemente. “Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.” El Espíritu da a conocer lo que es de Jesús. Jesús recuerda que todo esto es del Padre, “Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.”

¿Entonces hermanos en dónde quedamos nosotros? ¿Que es lo que nosotros debemos hablar y da a conocer? ¿Tenemos algún derecho a agregarle nuestro pensamiento? Denuncio que hay muchas personas que mantienen que lo que declaran y confiesan se cumple. Creen que con que digan algo ya es cierto. Dicen, “¡Dios me dio una palabra!” Profesan tener una relación más cercana con el Espíritu Santo, pero dicen y declaran cosas lejos de lo que enseña la Palabra. Vuelva a leer estos textos. Sean reverentes. Otros por la flojera de no estudiar y conocer la Palabra, tomamos textos fuera de su contexto y inventamos temas y aplicaciones que no son los que Dios esta comunicando en Su Palabra. De esto vamos a responder delante de Dios.

Quisiera comentar algo que Jesús nos enseña en cuanto al amor del Padre.

Juan 16

25 »Les he dicho todo esto por medio de comparaciones, pero viene la hora en que ya no les hablaré así, sino que les hablaré claramente acerca de mi Padre. 26 En aquel día pedirán en mi nombre. Y no digo que voy a rogar por ustedes al Padre, 27 ya que el Padre mismo los ama porque me han amado y han creído que yo he venido de parte de Dios. 28 Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo de nuevo el mundo y vuelvo al Padre.

Uno de las promesas de una relación con Dios es que él va a escuchar nuestras oraciones. Jesús tiene el cuidado de explicarnos en detalle el sentimiento y acción del Padre en nuestras oraciones. Oramos en el nombre de Jesús, “en aquel día pedirán en mi nombre.” Jesús es el mediador, pero Jesús aclara, “y no digo que voy a rogar por ustedes al Padre, ¡ya que el Padre mismo los ama!” Jesús minimiza su obra mediadora porque ¡el Padre mismo nos ama! La iglesia Romana, enseña que Dios esta muy ocupado, que quizás no le interese mucho nuestra situación. La iglesia Romana sugiere y enseña el uso de otros mediadores porque inclusive promueven la idea de que quizás Jesús esta muy ocupado. Pero Jesús sabía que era importante aclarar, “¡el Padre mismo los ama!” Que bello. ¡Gracias Dios! Ahora Jesús nos dice porque el Padre nos ama, “porque me han amado y han creído que yo he venido de parte de Dios.”

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