No los voy a dejar huérfanos . . . Comentarios sobre Juan 14

 En sus últimas horas con sus discípulos Jesús da muchas enseñanzas muy profundas y prácticas. A la vez están ocurriendo los eventos que lo llevan a la cruz. Para comprender y apreciar la enseñanza en el capítulo catorce de Juan necesitamos conocer el contexto en el que se da. Esto lo vemos al final de Juan capítulo trece.

Los discípulos han invertido tres años de su vida en seguir a Jesús. Ahora el seguir a Jesús es su vida. Se han puesto a pensar en quien sería el mayor en el reino. Veamos que les dice Jesús.

Juan 13

33 »Mis queridos hijos, poco tiempo me queda para estar con ustedes. Me buscarán, y lo que antes les dije a los judíos, ahora se lo digo a ustedes: Adonde yo voy, ustedes no pueden ir.

Juan 13

36 —¿Y a dónde vas, Señor? —preguntó Simón Pedro.

Adonde yo voy, no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde.

¡Se llenaron de angustia! ¿Ya no vas a estar con nosotros? ¿No podemos ir a dónde tu vas? ¿Qué pasa con el reino de Dios entonces? ¡¿Que va a pasar con nosotros?!

Esto nos explica no sólo la primera frase que sigue, sino todo este capítulo.

Juan 14

1 »No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. 3 Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.

Jesús consuela a sus discípulos, “no se angustien.” Confíen en mí. El consuelo que les va a dar tiene dos partes. Primero, “vendré para llevármelos conmigo, así ustedes estarán donde yo esté.” El reino de Dios, no es aquí en esta tierra, por lo menos no en la forma actual del mundo. El reino, la vida eterna es, “en el hogar de mi Padre.” Aunque Jesús promete venir para llevarlos, también les dice lo siguiente.

Juan 14

4 Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.

5 Dijo entonces Tomás:

Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino?

6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. 7 Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto.

Jesús les dice que, “ya conocen el camino para ir adonde yo voy.” Al parecer todo esto ocurre demasiado rápido para Tomás, “¡no sabemos a dónde vas!” (Aunque Jesús le dijo que iba ir al hogar de Padre.) Entonces, “¿cómo podemos conocer el camino?” Jesús le explica a Tomás y los demás que Él mismo es el camino al Padre. Es el único camino al padre, “nadie llega al Padre sino por mí.

Jesús procede a explicar la relación o interrelación entre Él y el Padre. Conocer a Jesús es conocer al Padre, si “realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre.” Conocer y ver a Jesús es ver al Padre, “desde este momento lo conocen y lo han visto.

Juan 14

8 —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta.

9 —¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. 11 Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí; o al menos créanme por las obras mismas. 12 Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. 13 Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. 14 Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.

Jesús había dicho, “yo y el Padre somos uno.” Ahora aclara esto para no dejar ninguna duda. Felipe dice que les basta que Jesús les muestre el Padre. Jesús le contesta, “¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces?” Vemos aquí que Jesús y el Padre son uno. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Los cristianos entendemos que Dios es uno, hay un sólo Dios. En la Palabra vemos que Dios existe en tres personas distintas, siendo el mismo Dios. Eso es lo que llamamos, “la Trinidad”. La palabra “trinidad” no esta en la Biblia. No necesitamos usar esa palabra. Aquí en este pasaje podemos entender claramente lo que es que Dios sea uno y a la vez exista en tres personas.

Jesús no dice que Él es el Padre, sino que conocerlo a Él y verlo a Él es conocer ver al Padre. Jesús dice, “créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí.” Explica la relación entre ellos en que uno esta en el otro, y el otro esta en el primero. Aunque no estamos acostumbrado a este tipo de relación, está explicado muy claro. Jesús insiste, “al menos créanme por las obras mismas.

Jesús les ha enseñado a orar al Padre. Aquí amplia esta enseñanza, “cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré.” Lo que le pidan al Padre, pero en nombre de Jesús, Jesús hará. Con este actuar siendo uno, “así será glorificado el Padre en el Hijo.

La verdad es que en este tema, y este pasaje en particular, es muy aceptable y correcto confundir lo que se esta explicando! ¿A que me refiero? Que es aceptable no entender a detalle la distinción de Jesús, el Hijo y el Padre. Esto porque vemos que son uno sólo, hacen lo mismo, dicen lo mismo y su actuación es unido. Creemos que Dios es uno, y es el Padre y es el Hijo precisamente porque no podemos separar uno del otro en pasajes como este.

Por si esto no fuera suficiente, Jesús va a introducir, “el Consolador, el Espíritu Santo.” Por eso hablamos de Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Quiero que piensen en algo relacionado al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hay escépticos que sugieren que los primeros creyentes se emocionaron tanto con Jesús que lo elevaron a ser Dios. Con esta explicación tratan de menospreciar la enseñanza de que Jesús y el Padre son uno. Lo que seguramente no pueden explicar es porque entendemos que el Espíritu Santo es también uno con Jesús y el Padre. El Espíritu Santo no tiene muchos seguidores a estas alturas. Entonces vemos que esta sugerencia de los escépticos no explica lo que Jesús nos está enseñando aquí.

Ahora, antes de proceder permítame aclara términos. Decimos que Dios existe en tres personas. ¿Que significa “persona” en este sentido? No nos referimos a una persona física con cuerpo. No. Al decir “persona” en este sentido, nos referimos a que tiene atributos de personalidad. Atributos de personalidad son, pensar, hablar, entender, actuar y sentir entre otros. Vamos a ver que el Espíritu Santo es una persona, porque tiene los atributos de personalidad, al igual que Jesús y el Padre.

Bueno Jesús regresa a la angustia que sienten los discípulos porque les ha dicho que se va y que ellos no pueden ir a dónde va por ahora. Además de su promesa de regresar por los discípulos y llevarlos con Él, Jesús agrega otra promesa.

Juan 14

15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. 18 No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.

Por un lado Jesús ha dicho, yo y el Padre somos uno. Jesús ahora dice, “yo le pediré al Padre.” Este es un acto de comunicación entre dos personas. Jesús promete comunicarle algo al Padre. Dice Jesús, “y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre.” Es clave la palabra otro, “otro Consolador”. Al decir otro, da a entender que ya tienen un Consolador. Jesús les ha dicho que Él se va, pero este nuevo Consolador es, “para que los acompañe siempre.” Jesús le llama, “el Espíritu de verdad” a este otro Consolador.

Lo que sigue es importante y mucha gente no le hacen caso. Hablando de “el Espíritu de verdad”, les dice a los discípulos que “sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.” Va a haber un cambio de relación con “el Espíritu de verdad.” Actualmente vive “con” ellos. Cuando el Padre les da, “otro Consolador,” va a estar “en” ellos.

¿Cuál es la importancia de estas palabras? En la actualidad, si alguien cree en Jesús, si alguien sigue a Jesús, entendemos que tienen en su corazón el Espíritu Santo. Es fácil pensar que ya que los discípulos han creído en Jesús y han seguido a Jesús que tienen en su corazón, esto es “en” ellos, al Espíritu Santo. Pero Jesús esta diciendo que no va estar “en” ellos hasta después. ¿Porqué? Bueno, Jesús no ha ido a la cruz todavía, Jesús no ha resucitado de entre los muertos, Jesús no ha ascendido al cielo y al Padre. Jesús no ha presentado, en su función de sumo sacerdote, su sangre como el sacrificio, una vez por todos nuestros pecados, en el santuario celestial. Por lo tanto, ¡el Espíritu Santo no esta aún “en” los discípulos!

Juan ya nos había dicho esto en este pasaje.

Juan 7

38 De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.

39 Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.

Esto es importante porque cuando reciben el Espíritu Santo, ¡no debemos pensar que es por segunda vez!

Ahora bien, Jesús aclara que el Espíritu de Verdad esta “con” ellos en este momento. ¿Como es que esta “con” ellos? Jesús está “con” ellos. Jesús es también un consolador, así como ven al Padre al ver a Jesús, tienen al Espíritu Santo al tener a Jesús. Esto lo afirma Pablo en su carta a los Colosenses.

Colosenses 1

19 Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud.

El Espíritu Santo esta “con” ellos, al estar Jesús “con” ellos. De la misma manera al venir a estar “en” ellos el Espíritu Santo Jesús va a volver a estar con ellos. “No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.” Jesús vuelve, al enviar el Padre a otro Consolador. Jesús vuelve como uno con el Espíritu Santo.

¿Tienes “confusión”? Pues hay una fusión entre Jesús y el Espíritu Santo. Vamos a ver más de esto.

Juan 14

19 Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. 20 En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. 21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

Jesús vuelve a hablar de su relación como uno con el Padre. Vemos que aunque son uno, existen como dos personas. “Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré.” El Padre lo amará, que es un sentimiento propio de una persona. Jesús también lo amará, sentimiento de persona.

Juan 14

22 Judas (no el Iscariote) le dijo:

¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?

23 Le contestó Jesús:

El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. 24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.

Ahora Jesús enseña que el Padre también va a morar en el creyente. Creo que es un poco más preciso la versión Reina Valera en su traducción de este versículo.

Juan 14

Reina-Valera 1960

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Entonces tenemos a Jesús que le pide al Padre que les envíe otro consolador. Hemos visto que viene el Espíritu Santo, Jesús y el Padre. Sería casi imposible separar por completo en este pasaje quien es y que hace, el Padre, el Espíritu Santo y Jesús. Por eso entendemos y creemos que Dios es uno en tres personas.

Jesús nos enseña más acerca del Espíritu Santo. Veamos.

Juan 14

25 »Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. 26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho. 27 La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

28 »Ya me han oído decirles: “Me voy, pero vuelvo a ustedes.” Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29 Y les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Jesús nos dice que, “el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.” Vemos que el Espíritu Santo, se comunica, enseña y nos recuerda lo que Jesús ha dicho. Estos son atributos de personalidad. El Espíritu Santo es una persona y ¡no simplemente una fuerza!

Jesús les dio entonces dos consuelos. Primero que iba a regresar por ellos para llevarlos a el hogar de su Padre. En segundo lugar ha prometido que Dios va a enviar el Espíritu Santo como otro consolador, y que el regresa para morar en los creyentes y que el Padre también viene a morar en los creyentes.

Por último, sin ser irreverente, con este pasaje el Espíritu Santo recibe su “apodo” o su sobre nombre. Debido a esta promesa conocemos el Espíritu Santo como “prometido”, “el Espíritu Santo prometido.”

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