No estás lejos del reino de Dios – Comentarios sobre Marcos 12

 En esta última semana del ministerio de Jesús, antes de ir a la cruz, los que no lo aceptan lo pone a prueba con preguntas. Al parecer los primeros en plantearle un problema fueron los saduceos. A ellos les dice, “es que desconocen las Escrituras.” Me interesa que veamos este pasaje, especialmente para aprender algo muy importante de las Escrituras y como los debemos conocer y entender.

Marcos 12

18 Entonces los saduceos, que dicen que no hay resurrección, fueron a verlo y le plantearon un problema:

19 —Maestro, Moisés nos enseñó en sus escritos que si un hombre muere y deja a la viuda sin hijos, el hermano de ese hombre tiene que casarse con la viuda para que su hermano tenga descendencia. 20 Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar descendencia. 21 El segundo se casó con la viuda, pero también murió sin dejar descendencia. Lo mismo le pasó al tercero. 22 En fin, ninguno de los siete dejó descendencia. Por último, murió también la mujer. 23 Cuando resuciten, ¿de cuál será esposa esta mujer, ya que los siete estuvieron casados con ella?

Los saduceos plantean su problema en base a esta instrucción de la ley.

Deuteronomio 25

5 »Si dos hermanos viven en el mismo hogar, y uno muere sin dejar hijos, su viuda no se casará fuera de la familia. El hermano del esposo la tomará y se casará con ella, para cumplir con su deber de cuñado. 6 El primer hijo que ella tenga llevará el nombre del hermano muerto, para que su nombre no desaparezca de Israel.

Este mandamiento es muy bello en su propósito. Si quieres ver como se aplica este mandamiento en la práctica, bastaría leer el libro de Rut. Al hermano o pariente, que se casa con la viuda para dar una descendencia a su hermano, se le llama el pariente redentor. Con este mandamiento y el ejemplo del libro de Rut, aprendemos que significa cuando la Palabra dice que Jesús es nuestro redentor.

Los saduceos llevan este mandamiento a un extremo exagerado con un supuesto, ¡de que mueren siete hermanos! Lo que buscan es convencer que sería muy complicado la resurrección de los muertos.

Veamos como les contesta Jesús.

Marcos 12

24 —¿Acaso no andan ustedes equivocados? —les replicó Jesús—. ¡Es que desconocen las Escrituras y el poder de Dios! 25 Cuando resuciten los muertos, no se casarán ni serán dados en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 26 Pero en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasaje sobre la zarza, cómo Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”? 27 Él no es Dios de muertos, sino de vivos. ¡Ustedes andan muy equivocados!

Jesús les dice que desconocen dos cosas. Primero “desconocen las Escrituras.” Además, desconocen, “¡el poder de Dios!” Lo que nos interesa es que les muestra Jesús de las escrituras. Jesús les pregunta, ‘¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasaje sobre la zarza, cómo Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”?’ Todavía no se manejaban las divisiones de capítulos y versículos numerados. Así que Jesús les refiere al pasaje que habla de la zarza en el libro de Moisés. Este es el pasaje al que hace referencia.

Éxodo 3

1 Un día en que Moisés estaba cuidando el rebaño de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, llevó las ovejas hasta el otro extremo del desierto y llegó a Horeb, la montaña de Dios. 2 Estando allí, el ángel del Señor se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente. Moisés notó que la zarza estaba envuelta en llamas, pero que no se consumía, 3 así que pensó: «¡Qué increíble! Voy a ver por qué no se consume la zarza.»

4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:

¡Moisés, Moisés!

Aquí me tienes —respondió.

5 —No te acerques más —le dijo Dios—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. 6 Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Al oír esto, Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios.

Jesús se refiere en particular a la última parte de este pasaje. Jesús señala, ‘cómo Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”’ Podrías preguntar, ¿qué importancia tiene esto en relación a la resurrección? Bueno, Jesús nos hace ver que, “Él,” refiriéndose a Dios, “no es Dios de muertos, sino de vivos.” Abraham, Isaac y Jacob, ya estaban muertos físicamente. Jesús argumenta que si ya habían terminado por completo su existencia, entonces Dios hubiera dicho, “fui,” fui el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Jesús dice que al decir “soy” en vez de “fui”, que Dios da a entender que siguen vivos, ¡no están muertos delante de Dios!

Todo este argumento de Jesús se basa en el tiempo del verbo “ser”. Como se usa tiempo presente, “soy,” en vez de tiempo pasado, “fui,” quiere decir que Abraham, Isaac y Jacob existen, viven aún. Aprendemos que tenemos que leer y entender las Escrituras con precisión, fijándonos hasta en los tiempos de los verbos. De otra manera Jesús nos calificaría diciendo, “desconocen las Escrituras.” Me consta que hay demasiada gente que por ignorancia, falta de respeto o pecado, enseñan y predican la Biblia sin apegarse al contexto y estructura gramatical. Cuando leas la Palabra, fíjate en el tiempo de los verbo, fíjate en el significado de las palabras. No aprendas de personas que manejan a la ligera el significado de texto de la Biblia. Si profesas ser pastor o maestro, sepa que tienes una responsabilidad muy serio.

Vemos que además de los saduceos, un maestro de la ley, también se acerca para preguntarle algo a Jesús, aunque de forma más amigable.

Marcos 12

28 Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó:

De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?

29 —El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. 30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” 31 El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento más importante que éstos.

32 —Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él. 33 Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios.

34 Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo:

No estás lejos del reino de Dios.

Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Los que se han dedicado a contar todos los mandamientos en la ley de Moisés dicen que hay unos 613 mandamientos o algo así. Que práctico ¡resumir todo esto en dos mandamientos!

Quiero que comparemos este resumen de una correcta relación con Dios, con el cristianismo popular hoy en día. El primer mandamiento tiene como su centro de atención Dios. ¿Estas de acuerdo? El segundo mandamiento tiene como su enfoque mi prójimo. ¿De acuerdo? Entonces yo, ¿en dónde quedo? Hoy en día “evangelizamos” invitando a la gente a venir a Jesús, a Dios, y empezamos a darles razones de porqué les conviene a ellos seguir a Dios. Les decimos que van a prosperar, van ser sanados, van a tener éxito y no se cuanto más. Esto está mal. Con esta invitación estamos poniéndolos a ellos como el punto central. ¡Esto está al revés!

Fíjate nuevamente en lo que Jesús dice, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” El ser Hijo de Dios y seguidor de Jesucristo significa que queremos a Dios más que cualquier otra cosa, pensamos en Dios sobre todas las cosas, y todos nuestros esfuerzos son dirigidos a servir y alabar a Dios. ¿Describe esto tu relación con Dios?

Jesús tiene fuertes críticas y una fuerte advertencia a los maestros de la ley.

Marcos 12

38 Como parte de su enseñanza Jesús decía:

Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, 39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. 40 Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo.

Los maestros de la ley explicaban las escrituras a la gente. Los que profesamos ser pastores o maestros de la Palabra somos tan parecidos a ellos que haríamos bien en tomar nota de esta crítica de Jesús y su advertencia. Si entras en esta descripción de persona yo te invito, que pienses, no en lo que podrías alegar conmigo, o como podrías convencer a tu congregación, sino, en que va a pasar cuando te presentas ante Jesús para ser juzgado. ¿Te gusta el honor y la atención que recibes como resultado de tu ministerio? ¿Has encontrado que puedes motivar a la gente a ofrendar sus bienes y que esto te beneficia? Te invito a pensar en tu propia alma, en tu propio juicio delante de Dios. ¿Estas seguro que estas dispuesto a poner tu futuro eterno en juego por la forma que llevas tu ministerio?

Jesús dice de estos maestros de la ley motivado por su ego y orgullo, “éstos recibirán peor castigo.” Vemos que hay castigo y peor castigo. Dios es justo y va a pagar a cada uno según sus obras. A los que más abusan, más van a ser castigados. Sin lugar a dudas una advertencia ¡que debemos tomar muy en serio!

Después de esta advertencia contra los maestros de la ley que, “se apoderan de los bienes de las viudas,” Marcos relata un circunstancia y enseñanza de Jesús sobre ofrendar.

Marcos 12

41 Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. 42 Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor.

43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. 44 Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.»

Otra vez Jesús ve el corazón de las personas que ofrendan, más que la cantidad que ofrendan. Ahora bien, Jesús menciona la proporción de lo que ofrendan comparado con lo que tienen. Esto es una buena razón para ofrendar proporcionalmente a lo que tenemos. Jesús señala, “dieron de lo que les sobraba.” No se necesita tener mucho amor a Dios para dar algo de lo que te sobra. Otra cosa es dar todo lo que tienes como esta viuda pobre. Si ofrendas un millón de dólares pero te sobran diez millones de dólares entonces es poco lo que das. ¡Esto por si alguien que lee esto tenga varios millones de dolares!

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: