Un pueblo que produzca los frutos del reino – Comentarios sobre Mateo 21

Tenemos en este capítulo lo que Jesús hizo y enseño en la ultima semana de su vida antes de ir a la cruz.

Mateo 21

12 Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas. 13 «Escrito está —les dijo—: “Mi casa será llamada casa de oración”; pero ustedes la están convirtiendo en “cueva de ladrones”.»

En Juan capítulo dos, al inicio de su ministerio, Jesús entra al templo y corre a los comerciantes. Aquí, al final de su ministerio, Jesús de nuevo, limpia su templo, hecha a los comerciantes. Debemos tomar nota. En todo lo demás de su ministerio, no ejerce ninguna acción física contra enemigo o pecador alguno. Aquí relata que, “volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas.” Vuelca las mesas y los puestos. ¿Porqué? Tengo que pensar porque es algo que le molestaba demasiado. Es interesante que entre todos los comerciantes, no le respondieron con fuerza o violencia. Creo que eso nos muestra que tenía una autoridad y fuerza que los dejo sin voluntad para oponerse al desalojo que Jesús hace. Es probable que Dios les haya dado una convicción de que estaba mal lo que hacían.

Ya que en dos ocasiones vemos que Jesús reacciona así contra los que hacen negocios con las cosas de Dios, de nuevo les advierto que no deben hacer negocios, esto es cobrar por algo relacionado con Dios.

Mateo 21

14 Se le acercaron en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 15 Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron que hacía cosas maravillosas, y que los niños gritaban en el templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron.

16 —¿Oyes lo que ésos están diciendo? —protestaron.

Claro que sí —respondió Jesús—; ¿no han leído nunca:

»“En los labios de los pequeños

y de los niños de pecho

has puesto la perfecta alabanza”?

17 Entonces los dejó y, saliendo de la ciudad, se fue a pasar la noche en Betania.

¿Que ocurre en el templo una vez que Jesús lo limpia de los comerciantes? Primero, Jesús empieza a sanar a ciegos y cojos. ¡Que contraste! Vemos la diferencia entre una religiosidad comercial y el verdadero mover de Dios. Lo segundo que ocurre es “que los niños gritaban en el templo: «¡Hosanna al Hijo de David!»”. Este es una aclamación mesiánica, igual a lo que declaraban cuando Jesús entro a Jerusalén y fue aclamado por las multitudes. “Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley” le preguntan a Jesús, “¿Oyes lo que ésos están diciendo?” Es significativo para ellos que Jesús permita que lo alaben como el Mesías. De hecho Jesús llama lo que dicen estos niños, “la perfecta alabanza.” Jesús acepta que lo alaben como el Mesías, Hijo de David.

Luego el texto dice que Jesús, “se fue a pasar la noche en Betania.” Lo quieren matar, pero Jesús limpia el templo, ministra en el templo y sale de la ciudad sin que le hagan nada. Jesús esta en control del tiempo, Jesús va a ir a la cruz cuando él lo tiene planeado y no un minuto antes.

En estos últimos días del ministerio de Jesús, en el templo era una bendición al pueblo en general, no es así con los que describe como, “jefes de los sacerdotes,” “los ancianos del pueblo” y “fariseos”. Veamos.

Mateo 21

23 Jesús entró en el templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo.

¿Con qué autoridad haces esto? —lo interrogaron—. ¿Quién te dio esa autoridad?

24 —Yo también voy a hacerles una pregunta. Si me la contestan, les diré con qué autoridad hago esto. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿Del cielo o de la tierra?

Ellos se pusieron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?” 26 Pero si decimos: “De la tierra”… tememos al pueblo, porque todos consideran que Juan era un profeta.» Así que le respondieron a Jesús:

27 —No lo sabemos.

Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto.

Jesús prácticamente se ha apropiado del templo para su ministerio. Corrió a los comerciantes y ahora el enseña y sana en el templo. Esto es sorprendente porqué acuérdense ¡que lo quieren matar! Por razones obvias esto preocupa a los líderes religiosos. Así que le preguntan con que autoridad hace esto.

A través de su enseñanza Jesús claramente que el Padre lo envió. Cualquiera que hubiera escuchado su enseñanza sabría eso. Jesús pone un alto a sus interrogaciones valiéndose de razonamiento político. Por un lado no quieren darle a Jesús la razón. Por otro lado no quieren decir algo que no les favorezca con el pueblo. Por lo tanto tienen que responder, “no lo sabemos.”

Jesús entonces les dice que no les va “a decir con qué autoridad hago esto.” A veces en nuestra rebeldía pensamos que podemos tener largas alegatos con Dios y quizás salir ganando. Que equivocados estamos. Si Dios no es Dios, no habrá problema. Pero si Dios es Dios, si Dios es quién dice ser entonces no tenemos ninguna seguridad de que Dios se moleste en alegar con nosotros si estamos en rebeldía a Él.

De hecho vemos que Jesús procede en su enseñanza a condenar a los líderes religiosos.

28 »¿Qué les parece? —continuó Jesús—. Había un hombre que tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le pidió: “Hijo, ve a trabajar hoy en el viñedo.” 29 “No quiero”, contestó, pero después se arrepintió y fue. 30 Luego el padre se dirigió al otro hijo y le pidió lo mismo. Éste contestó: “Sí, señor”; pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?

El primero —contestaron ellos.

Jesús les dijo:

Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios. 32 Porque Juan fue enviado a ustedes a señalarles el camino de la justicia, y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. E incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle.

Al rehusarse a contestar acerca de Juan el bautista, Jesús les pone el ejemplo de de dos hijos que dicen un cosa pero luego hacen otra cosa. El que dijo que no iba a trabajar, luego se arrepintió y si fue. El otro hijo al revés, aunque dijo que iba a trabajar no fue.

Jesús pregunta entonces, “¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?” Ellos contestan que el primer hijo, esto es el que después de arrepentirse fue a trabajar al viñedo.

Jesús entonces aplica este ejemplo a ellos. Se supone que ellos, como líderes religiosos, habían dicho que iban a hacer la obra de Dios. Sabemos que Jesús se esta refiriéndose a los lideres religiosos porque les vuelve a mencionar el ministerio de Juan el bautista. Jesús les reclama que, “no le creyeron.” Jesús los compara con, “los recaudadores de impuestos y las prostitutas,” que “sí le creyeron” a Juan.

Esto va de acuerdo con lo que Dios les había dicho por el profeta Ezequiel.

Ezequiel 18

21 »Si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, y obedece todos mis decretos y practica el derecho y la justicia, no morirá; 22 vivirá por practicar la justicia, y Dios se olvidará de todos los pecados que ese malvado haya cometido.

Jesús sigue con una parábola mediante el cuál va a lograr que estos líderes religiosos ¡pronuncien su propio juicio!

Mateo 21

33 »Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó un viñedo. Lo cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Luego arrendó el viñedo a unos labradores y se fue de viaje. 34 Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, mandó sus siervos a los labradores para recibir de éstos lo que le correspondía. 35 Los labradores agarraron a esos siervos; golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero. 36 Después les mandó otros siervos, en mayor número que la primera vez, y también los maltrataron.

37 »Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: “¡A mi hijo sí lo respetarán!” 38 Pero cuando los labradores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: “Éste es el heredero. Matémoslo, para quedarnos con su herencia.” 39 Así que le echaron mano, lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron.

40 »Ahora bien, cuando vuelva el dueño, ¿qué hará con esos labradores?

41 —Hará que esos malvados tengan un fin miserable —respondieron—, y arrendará el viñedo a otros labradores que le den lo que le corresponde cuando llegue el tiempo de la cosecha.

El propietario llega a grado de enviar a su hijo a recibir lo que le correspondía. Jesús se refiere a si mismo con esta parábola. Tal como Jesús ha anunciado que va a pasar con si mismo, matan al hijo.

Es simple la historia. Jesús entonces les pregunta, “¿qué hará con esos labradores?” Es fuerte, pero justo, lo que sugieren. “Hará que esos malvados tengan un fin miserable.” Además agregan, “arrendará el viñedo a otros labradores que le den lo que le corresponde cuando llegue el tiempo de la cosecha.” Así ellos mismo reconocen que el juicio de Dios, contra ellos, es justo y merecido.

Teniendo de boca de los mismos religiosos la descripción del castigo merecido por esta rebeldía, Jesús procede a aplicarlo a ellos.

Mateo 21

42 Les dijo Jesús:

¿No han leído nunca en las Escrituras:

»“La piedra que desecharon los constructores

ha llegado a ser la piedra angular;

esto es obra del Señor,

y nos deja maravillados”?

Jesús les refiere a Salmos 118 y pregunta si no lo han leído. Aquí esta el pasaje que cita Jesús con un poco más de su contexto.

Salmos 118

19 Ábranme las puertas de la justicia

para que entre yo a dar gracias al Señor.

20 Son las puertas del Señor,

por las que entran los justos.

21 ¡Te daré gracias porque me respondiste,

porque eres mi salvación!

22 La piedra que desecharon los constructores

ha llegado a ser la piedra angular.

23 Esto ha sido obra del Señor,

y nos deja maravillados.

24 Éste es el día en que el Señor actuó;

regocijémonos y alegrémonos en él.

Podemos ver que la piedra que desecharon los constructores tiene que ver con la justicia y salvación de Dios.

Concluye Jesús con el pronunciamiento de juicio sobre ellos.

Mateo 21

43 »Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino. 44 El que caiga sobre esta piedra quedará despedazado, y si ella cae sobre alguien, lo hará polvo.

45 Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que hablaba de ellos. 46 Buscaban la manera de arrestarlo, pero temían a la gente porque ésta lo consideraba un profeta.

Jesús le dice a los líderes religiosos que, “el reino de Dios ¡se les quitará a ustedes!” ¡Que fuerte! Y no solo a estos religiosos sino realmente al pueblo de Israel, porque dice que, “se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino.” Jesús explica que si alguien cae “sobre esta piedra”, que es él mismo, “quedará despedazado.”

“Los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que hablaba de ellos.” Queda claro entonces que este pronunciamiento de juicio es sobre ellos. Este juicio se cumple tanto espiritualmente como físicamente y materialmente. En el año 70 después de Cristo, o sea unos cuarenta años después, los Romanos destruyen el templo y saquean Jerusalén.  

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