Nuestra deuda de gratitud – Comentarios sobre Lucas 17 y 18

Juan al final de su evangelio dice, “Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero.” Dentro de tantos milagros Jesús usa uno para dar dos enseñanzas, veamos.

Lucas 17

11 Un día, siguiendo su viaje a Jerusalén, Jesús pasaba por Samaria y Galilea. 12 Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, 13 gritaron:

¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!

14 Al verlos, les dijo:

Vayan a presentarse a los sacerdotes.

Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios.

15 Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. 16 Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano.

17 —¿Acaso no quedaron limpios los diez? —preguntó Jesús—. ¿Dónde están los otros nueve? 18 ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 19 Levántate y vete —le dijo al hombre—; tu fe te ha sanado.

Quizás lo más importante que aprender en este pasaje es Jesús esta tomando nota de la acción de dar gracias. Esto es la acción de uno de estos diez hombres en dar gracias. Aunque Jesús conoce lo que hay en el corazón de cada persona, aquí no esta tomando en cuenta si los otros nueve personas tienen un sentimiento de gratitud. Sólo se fija en quien regreso a dar gracias y los otros nueve que no regresaron a dar gracias. No es lo mismo tener un sentimiento de agradecimiento que el dar gracias. Por si queda alguna duda, dar gracias es decir verbalmente “gracias” o “muchas gracias.” Este dar gracias, es dar gracias a Dios por lo que él ha hecho.

Pablo, al repasar las bases de la fe en su carta con los Romanos, empieza explicando porqué Dios esta enojado con el hombre. Empieza explicando en que consiste nuestro pecado. Veamos.

Romanos 1

21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.

Vemos que hay dos cosas básicas que uno debe hacer por el conocer a Dios. Primero, glorificar a Dios y segundo darle gracias. De nuevo, no tener un sentimiento fuerte o leve de agradecimiento. No. Es llegar a tomar la acción de darle gracias.

Vemos que el dar gracias para este samaritano sanado, implico acciones. Su decisión de dar gracias lo lleva a levantarse e ir de regreso a Jesús. Me llena de alegría leer, “regresó alabando a Dios a grandes voces”. ¿Puedes visualizar esta escena? Luego dice, “cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias.” ¡Que bello! Debemos pedirle a Dios que crea en nosotros un corazón que mueva nuestro ser a dar gracias. ¿Se fijan como la acción concreta de dar gracias se une o se convierte en adoración? No sólo llega a decirle gracias, sino que “cae rostro en tierra,” adora a Jesús como una expresión de su gratitud.

Jesús no esta enseñando que debemos dar gracias a nuestros semejantes, aunque eso es bueno e importante. Jesús esta enseñando que debemos dar gracias a Dios. Esta acción es una de las acciones básicas en tener una relación correcta con Dios.

Por lo menos a mí me llama la atención que sean diez hombres los sanados y solo uno que regresa. Al reflexionar sobre esta proporción, no se hasta que punto refleja que solo damos gracias por el diez por ciento de lo que debiéramos. Seamos como el samaritano que regreso a dar gracias y adorar a Jesús. Procuremos dar gracias el otro noventa por ciento del tiempo. ¡Demos gracias al Señor, demos gracias!

Hay una enseñanza, que podemos perder al final de este relato. Este es una enseñanza muy, pero muy importante. Solo consiste en cinco palabras. Jesús le dijo al samaritano que puso su agradecimiento en acción, “tu fe te ha sanado.” Espera, ¿que le dijo Jesús?” “¿Te ha sanado?” ¿Que significa esa frase aquí para el Samaritano? Debemos preguntar porque el relato nos dice, “mientras iban de camino, ¡quedaron limpios!” Por si hubiera alguna duda dice en particular del Samaritano, “al verse ya sano.” Si el Samaritano ya estaba sano físicamente de su lepra desde antes de empezar el regreso con alabanza a dar gracias, ¿porqué Jesús le dice, “tu fe te ha sanado”? Bueno, vemos que Jesús sanaba a las personas por amor, por compasión, si. Pero Jesús tenían un propósito mayor y ese era que la gente supiera que Él es el Hijo de Dios y creyeran en Él. Este Samaritano paso de ser sanado físicamente a entender quién es Jesús y que se le debe adorar. Cuando Jesús le dice, “tu fe te ha sanado”, se esta refiriendo a la enfermedad espiritual que tenemos por el pecado. Isaías habla de esto.

Isaías 1

4 ¡Ay, nación pecadora,

pueblo cargado de culpa,

generación de malhechores,

hijos corruptos!

¡Han abandonado al Señor!

¡Han despreciado al Santo de Israel!

¡Se han vuelto atrás!

5 ¿Para qué recibir más golpes?

¿Para qué insistir en la rebelión?

Toda su cabeza está herida,

todo su corazón está enfermo.

6 Desde la planta del pie hasta la coronilla

no les queda nada sano:

todo en ellos es heridas, moretones,

y llagas abiertas,

que no les han sido curadas ni vendadas,

ni aliviadas con aceite.

En darle gracias y adorar a Jesús, este Samaritano encontró sanidad de su pecado y rebelión ante Dios. Eso es mucho más importante que ser sanado de la lepra. Esta sanidad te da la vida eterna.

Más adelante Lucas nos relata Jesús enseñando acerca de la oración. Jesús concluye su enseñanza sobre la oración explicando y recordándonos quien es Dios. Veamos.

Lucas 18

7 ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 8 Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?»

Jesús afirma acerca de Dios, “les digo que sí les hará justicia, y sin demora.” Con esto concluye porque deben, “orar siempre, sin desanimarse” con esta afirmación de que Dios va a actuar con prontitud para hacer justicia.

Luego Jesús hace una pregunta interesante. “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” Ya habíamos leído cuando le habían hecho a Jesús una pregunta muy parecida. En ese caso le preguntaron, “¿son pocos los que van a salvarse?” Aquí es Jesús el que afirma la fidelidad de Dios, “No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” Dios es fiel, ¿pero nosotros?

Lucas, en su evangelio, inspirado por el Espíritu Santo, nos dar la siguiente enseñanza inmediatamente después de esa pregunta.

Lucas 18

9 A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos. 11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. 12 Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.” 13 En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”

14 »Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Lucas explica a quien dirige Jesús esta enseñanza. “A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos.” Si tomamos como importante el fluir del texto aquí entonces cuando Jesús se pregunta, “¿encontrará fe en la tierra?” se pone a pensar en estos que confían en si mismos. Si confías en ti mismo no necesitas a Dios, Si confías en ti mismo no necesitas orar, ni creer en Dios. En ese caso, ¡quizás no va a haber personas con fe! Dice que estas personas, “despreciaban a los demás.” Desprecian a los demás porque creen que son superiores a los demás. ¡Desprecian a Dios también porque piensan que san tan buenos que no lo necesitan!

La frase que usa Jesús para describir lo que hizo el fariseo, ¡podría ganar un premio de letras! “El fariseo se puso a orar consigo mismo.” Visto así desde la perspectiva divina de Jesús hasta da risa. Claro no es cosa de risa. El fariseo se esta haciendo el ridículo. Cuando decimos “orar” entendemos normalmente hablarle a Dios o hablar con Dios. Para describir correctamente lo que hace el fariseo Jesús dice que se puso a orar, pero, “¡consigo mismo!” Según el fariseo en su “oración” le esta diciendo a Dios lo bueno que el es como persona delante de Dios. La realidad es que Jesús aclara que el fariseo, ¡esta hablando a si mismo! Visto así, ¡que triste! Este fariseo, como lo explica Jesús, esta perdido. (No se si sea demasiado fuerte mencionar que normalmente consideramos que la gente, que habla a si mismo, tienen problemas mentales.)

Básicamente el fariseo declara que el no necesita a Dios. Ahora no declara esto en un vacío, sino dentro de un contexto religioso de seguir mandamientos, ayunar y dar diezmos. Jesús concluye diciendo del fariseo, “no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios.” El fariseo no volvió a su casa justificado ante Dios.

Quiero pedirles que consideren una posible aplicación de esta enseñanza hoy en día. Te pido que lo consideres con seriedad si es que se aplica a ti. ¿Que diferencia hay entre las declaraciones del fariseo y las declaraciones hoy en día de los que creen que con “declarar” algo o “afirmar” algo o “confesar” algo, que con decirlo ese algo va a ser una realidad? ¿Estarán hablando a si mismos? ¿No es la actitud de ellos una actitud en la que son tan buenos que no necesitan conversar con Dios? O ¿Esperar una respuesta de Dios?

Debemos contrastar el fariseo con el buen ejemplo del recaudador de impuestos. Este decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” Y el si, “volvió a su casa justificado ante Dios.”

Jesús nos enseña un principio, “todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” Obviamente Jesús esta enseñándonos a ser humildes, en particular ante Dios. Podemos tomar el ejemplo y la actitud de Pablo que dijo:

1 Timoteo 1

15 Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

Tags: , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: