¡Cuántas veces quise , pero no quisiste! Comentarios sobre Lucas 13

Pienso en los niños muy pequeños y como escuchan a sus papás hablar. Quizás los papás están hablando de algún plan que tienen, pero los niños están aprendiendo cosas básicas pero nuevos para ellos. Así nosotros cuando leemos en la Palabra acerca de Dios, o específicamente a Jesús, aprendemos muchas cosas de temas diferentes además que tema principal.

Veamos este pasaje.

Lucas 13

1 En aquella ocasión algunos que habían llegado le contaron a Jesús cómo Pilato había dado muerte a unos galileos cuando ellos ofrecían sus sacrificios. 2 Jesús les respondió: «¿Piensan ustedes que esos galileos, por haber sufrido así, eran más pecadores que todos los demás? 3 ¡Les digo que no! De la misma manera, todos ustedes perecerán, a menos que se arrepientan. 4 ¿O piensan que aquellos dieciocho que fueron aplastados por la torre de Siloé eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? 5 ¡Les digo que no! De la misma manera, todos ustedes perecerán, a menos que se arrepientan.»

Aquí Jesús toca de nuevo el tema que tocaron en relación al ciego de nacimiento. En ese caso los discípulos preguntaban si había nacido ciego por un pecado de los padres o si él ciego había pecado antes de nacer. Los discípulos tenían la idea de que cualquier mal en una persona era la paga de algún pecado en su vida.

En este caso es Jesús que toma dos casos y les pregunta que creen acerca de ellos. En el primer caso, “Pilato había dado muerte a unos galileos” en el segundo caso es , “dieciocho que fueron aplastados por la torre de Siloé”. Es interesante porque en un caso es un ser humano que hace el mal y en el otro caso al parecer es un fenómeno del mundo natural que causa las muertes. Jesús pregunta si piensan que “eran más pecadores” o “eran más culpables.” Si cada mal viene como paga de un pecado o pecados entonces la respuesta sería, sí. Jesús dijo, “¡Les digo que no!” Jesús les indica que, “todos ustedes perecerán, a menos que se arrepientan.” Con esto Jesús afirma dos cosas. Primero que todos son pecadores y ¡si no se arrepienten van a perecer! En segundo lugar señala que hay un día futuro de juicio. Es en ese día que Dios va a pagar cada uno conforme sus obras. Entonces Pablo tiene la razón cuando escribe lo siguiente.

Romanos 2

5 Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.

Es sumamente interesante que Lucas relata que Jesús les cuenta esta parábola después de señalar que todos van a perecer al menos que se arrepientan.

Lucas 13

6 Entonces les contó esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo, pero cuando fue a buscar fruto en ella, no encontró nada. 7 Así que le dijo al viñador: “Mira, ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?” 8 “Señor —le contestó el viñador—, déjela todavía por un año más, para que yo pueda cavar a su alrededor y echarle abono. 9 Así tal vez en adelante dé fruto; si no, córtela.” »

Ya que no se da una explicación detallada de la parábola tenemos que buscar su significado. Pienso que el, “hombre tenía una higuera plantada en su viñedo” es Dios. Dios es el que exige fruto de todos. El viñador podría ser Jesús, pero quizás seamos nosotros sus discípulos, ya que acaba de hablarnos de la necesidad del arrepentimiento. Nosotros debemos interceder por nuestros seres queridos, amigos, y todos los que estan alrededor y pedirle a Dios que nos de bendición en cavar a su alrededor con el evangelio y abonarlos con la Palabra. Esto para ver si dan fruto. ¿Tu que piensas?

Debemos ver que Jesús esta haciendo grandes milagros pero junto con ellos esta dando grandes enseñanzas. Veamos otro caso.

Lucas 13

10 Un sábado Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas, 11 y estaba allí una mujer que por causa de un demonio llevaba dieciocho años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:

Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

13 Al mismo tiempo, puso las manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.

Lucas, el médico, nos da detalles de diagnóstico de esta mujer. “Por causa de un demonio llevaba dieciocho años enferma.” Esta mujer estaba enferma, ¡por causa de un demonio! No tenemos bases para decir que todos los enfermos lo son por causa de un demonio, pero en este caso esa es la causa. Quizas por esto en vez de decirle que queda sana, Jesús le dice, “Mujer, quedas libre.”

Lucas 13

14 Indignado porque Jesús había sanado en sábado, el jefe de la sinagoga intervino, dirigiéndose a la gente:

Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para ser sanados, y no el sábado.

15 —¡Hipócritas! —le contestó el Señor—. ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro en sábado, y lo saca del establo para llevarlo a tomar agua? 16 Sin embargo, a esta mujer, que es hija de Abraham, y a quien Satanás tenía atada durante dieciocho largos años, ¿no se le debía quitar esta cadena en sábado?

17 Cuando razonó así, quedaron humillados todos sus adversarios, pero la gente estaba encantada de tantas maravillas que él hacía.

Imagínate, la crueldad de este jefe de sinagoga. Ponte en el lugar de la mujer. Llevas dieciocho años encorvada, no pudiéndote enderezar. Al fin, milagrosamente, Jesús te sana, ¡te puedes enderezar! Y el jefe de la sinagoga te dice, ¡¿que no era el día correcto?! ¡Imagínate que diría esta mujer si le contestara al jefe de la sinagoga! Diría, ¡cualquier es bueno para ser sanada, para ser enderezada, para ser liberada!

Jesús se encarga de contestar, no sólo al jefe de la sinagoga sino a todos los que pensaban como el, “¡Hipócritas!” Primero Jesús enaltece a esta mujer más allá de lo que ellos hacían. Jesús dice de ella, “esta mujer, que es hija de Abraham.” Las mujeres, empezando con la misma Sara son coherederos de la promesa. Hija de Abraham. Jesús habla de como tratan a los animales. Saben que aún en sábado cuidan a sus animales. Jesús les pide ser lógicos y por eso pregunta, “¿no se le debía quitar esta cadena en sábado?” El resultado fué, “Cuando razonó así, quedaron humillados todos sus adversarios.”

Volvemos a escuchar una advertencia de Jesús.

Lucas 13

23 —Señor, ¿son pocos los que van a salvarse? —le preguntó uno.

24 —Esfuércense por entrar por la puerta estrecha —contestó—, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25 Tan pronto como el dueño de la casa se haya levantado a cerrar la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos.” Pero él les contestará: “No sé quiénes son ustedes.” 26 Entonces dirán: “Comimos y bebimos contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas.” 27 Pero él les contestará: “Les repito que no sé quiénes son ustedes. ¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!”

28 »Allí habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean en el reino de Dios a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas, mientras a ustedes los echan fuera. 29 Habrá quienes lleguen del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse al banquete en el reino de Dios. 30 En efecto, hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.

Es una pregunta muy buena, “¿son pocos los que van a salvarse?” Hay encuestas que muestran que un 70 a 90% de la gente cree en el cielo y menos de la mitad cree en el infierno. ¿Será verdad que todos vamos a terminar de fiesta en el cielo? ¿Que contesta Jesús?

Jesús contesta, “Muchos tratarán de entrar y no podrán.” Jesús nos dice que el dueño de la casa les dirá, “No sé quiénes son ustedes.” Ante su insistencia el dueño de la casa les dice, “¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!”

¿Que implica el no poder entrar? ¿Que le espera a los muchos que no podrán entrar? Jesús lo describe asi, “Allí habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean en el reino de Dios a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas.” Parte de la lamentación y rechinar de dientes, va a ser que, ¡van a ver el reino de Dios y la gente que entró! No sólo serán los patriarcas y los profetas, sino Jesús dice que veran, “quienes lleguen del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse al banquete en el reino de Dios.”

Jesús no da una respuesta precisa a la pregunta, “¿serán pocos?” Más bien Jesús da la siguiente sugerenica, “esfuércense por entrar por la puerta estrecha.” Creo que al final de cuentas no importa si serán pocos o muchos, sino lo que importa es si tú vas a entrar o no. ¿No es cierto?

Jesús no anuncia que, “habrá llanto y rechinar de dientes,” con un sentir triunfante, ni mucho menos alegre. Veamos lo que siente, aún para los que rechazan a Dios.

Lucas 13

34 »¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste! 35 Pues bien, la casa de ustedes va a quedar abandonada. Y les advierto que ya no volverán a verme hasta el día que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

Jesús expresa su deseo, su querer. “Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas.” Expresa esto por Jerusalén, lo expresa por las personas en Jesusalén que matan a los profetas y rechazan a los que Dios les envió. Expresa esto por gente en el pasado que se perdieron y por los que en este momento lo están rechazando.

En esta lamentación, Jesús expresa algo que debe corregir un error teológico de muchos. Jesús, hablando de si mismo dice, “quise.” Hablando de los rebeldes en Jerusalén dice, “no quisiste.” Vemos opuestos el querer de Jesús y el querer de los que rechazan. Hay una lógica, en cierta teología que nos diría que todo lo que Dios quiere se hace, por eso Él es Dios. Pero ante eso aquí tenemos el texto Bíblico, las palabras mismas de Jesús que nos dice que Él quiere una cosa, y no se logra porque los otros quieren otra cosa. Cabe señalar que en ambos casos la palabra en Griego que se traduce “quise” y “quisiste” es exactamente la misma. Obviamente Dios puede hacer lo que Él quiere, de eso no hay dudas. Lo que vemos aquí es que Dios ha escogido hacer significante nuestro querer. Sin quitarle nada a Dios, Dios escoge actuar en base a nuestro querer. Dios expresa su querer. Envía a Jesús para llamarnos al arrepentimiento. Pero esperar nuestro querer en responder a este llamado.

Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: