Maestro, al hablar así nos insultas – Comentarios sobre Juan 10 y Lucas 10-11

Juan, al darnos la razón por la que escribe su evangelio, dice que es para que “crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.” (Juan 20:31) Por lo tanto vemos que nos presenta los casos en que Jesús declara y comprueba quien es. Veamos otro caso.

Juan 10

22 Por esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, 23 y Jesús andaba en el templo, por el pórtico de Salomón. 24 Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron:

¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza.

25 —Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, 26 pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño.

Vemos que los judíos quieren una respuesta sencilla a una pregunta sencilla, “Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza.” Jesús les responde, “ya se lo he dicho a ustedes.” Vemos en el contexto que Jesús no les da una respuesta sencilla, ya que siempre esta agregando a su afirmación de ser el Cristo, la afirmación que es el Hijo de Dios. Agrega cada vez el requisito de que crean en él. Jesús les señala que el problema es que no creen, y no creen porque no son de su rebaño.

¿Cual es tu reacción al oír que Jesús dice que hay algunos que no son de su rebaño? Espero que tu reacción sea que ¡quieres ser parte de su rebaño!

Juan 10

27 Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. 28 Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.

29 Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. 30 El Padre y yo somos uno.

Una vez más Jesús agrega a su declaración de ser el Cristo su igualdad con Dios. En otras ocasiones los judíos oyeron lo que Jesús decía de si mismo y le decían que se hacía igual a Dios. En este caso, Jesús no deja ninguna duda, “el Padre y yo somos uno.” Esto les complicaba la respuesta de Jesús. Les hubiera gustado que Jesús sólo les dijera yo soy el Cristo y no agregar, “el Padre y yo somos uno.” No estaban esperando que el Cristo fuera Dios. Creo que les falto leer con cuidado sus escrituras.

Isaías 35

3 Fortalezcan las manos débiles,

afirmen las rodillas temblorosas;

4 digan a los de corazón temeroso:

«Sean fuertes, no tengan miedo.

Su Dios vendrá,

vendrá con venganza;

con retribución divina

vendrá a salvarlos.»

5 Se abrirán entonces los ojos de los ciegos

y se destaparán los oídos de los sordos;

6 saltará el cojo como un ciervo,

y gritará de alegría la lengua del mudo.

Porque aguas brotarán en el desierto,

y torrentes en el sequedal.

En este pasaje se profetiza que, “su Dios vendrá.” Vemos en la profecía a Jesús en su ministerio en ese mismo momento. “Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo.” Jesús cumplió esta profecía con los milagros y señales que había hecho.

Más adelante en Isaías vemos esta referencia acerca del redentor de Israel.

Isaías 54

Porque el que te hizo es tu esposo;

su nombre es el Señor Todopoderoso.

Tu Redentor es el Santo de Israel;

¡Dios de toda la tierra es su nombre!

Al no tener muy presentes estos y otros muchos pasajes que enseñan que Dios mismo es su redentor, veamos su reacción.

Juan 10

31 Una vez más los judíos tomaron piedras para arrojárselas, 32 pero Jesús les dijo:

Yo les he mostrado muchas obras irreprochables que proceden del Padre. ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?

33 —No te apedreamos por ninguna de ellas sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios.

Mientras otras culturas y religiones de la época creían en varios dioses pequeños, Dios había instruido a su pueblo que hay un solo Dios, creador de los cielos y la tierra. Cuando Jesús afirma, “el Padre y yo somos uno,” entienden ¡que Jesús esta diciendo que es el creador del universo! Al no tomar en cuenta las obras de Jesús y las escrituras acerca de Dios redentor, esto es una blasfemia para ellos. Si en algo habían mal entendido a Jesús, este era su oportunidad de aclarar. Jesús insiste. Veamos.

Juan 10

34 —¿Y acaso —respondió Jesús— no está escrito en su ley: “Yo he dicho que ustedes son dioses”? 35 Si Dios llamó “dioses” a aquellos para quienes vino la palabra (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36 ¿por qué acusan de blasfemia a quien el Padre apartó para sí y envió al mundo? ¿Tan sólo porque dijo: “Yo soy el Hijo de Dios”? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a mis obras, para que sepan y entiendan que el Padre está en mí, y que yo estoy en el Padre.

De nuevo Jesús apela a las obras que ha hecho y explica lo que significa, “el Padre y yo somos uno.” “Sepan y entiendan que el Padre está en mí, y que yo estoy en el Padre.”

Pasando a Lucas quisiera comentar acerca del envió de los setenta y dos.

Lucas 10

1 Después de esto, el Señor escogió a otros setenta y dos para enviarlos de dos en dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir. 2 «Es abundante la cosecha —les dijo—, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo. 3 ¡Vayan ustedes! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. 4 No lleven monedero ni bolsa ni sandalias; ni se detengan a saludar a nadie por el camino.

Me llama la atención que Jesús, “escogió a otros setenta y dos.” El hecho de escoger nos da a entender que conocía a estas personas, quiero suponer que por nombre. Los evangelios no nos dan mayores detalles de como los conoció. Sabemos que Jesús, como Dios, conoce los pensamientos y el corazón de cada persona. Pero quiero pensar que había conversado con estas personas, uno por uno o en grupitos de dos o tres.

Nos dice que los escogió, “para enviarlos de dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir.” Vemos que Jesús tenía un plan de pueblos y lugares adonde pensaba ir. De nuevo, como Dios, obviamente tenía un plan. Ya que estas personas tenía que saber a dónde debían ir, podemos entender que entre ellos había hablado y explicado este plan. Creo que esto se comprueba porque le da esta instrucción, “ni se detengan a saludar a nadie por el camino.” Tenían un lugar específico a dónde ir y debían ir allí con prontitud y no distraerse platicando con otras personas en el camino. Haciendo la división de setenta y dos entre dos por cada lugar, vemos que Jesús tenía un plan de ir a treinta y seis pueblos o lugares. Menciono esto, porque es un plan de bastante trabajo. Vemos en esto que Jesús en su ministerio terrenal, trabajo muy duro para llevar las buenas nuevas a una gran cantidad de personas.

Vemos que da algunas instrucciones en relación a su hospedaje y alimentación.

Lucas 10

5 »Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa.” 6 Si hay allí alguien digno de paz, gozará de ella; y si no, la bendición no se cumplirá. 7 Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador tiene derecho a su sueldo. No anden de casa en casa.

8 »Cuando entren en un pueblo y los reciban, coman lo que les sirvan.

Al llegar a una casa que los recibe, deberían dar una bendición a esa casa, “paz a esta casa.” Desde allí, hay una promesa de que esa bendición va a ser más que simples palabras, siempre y cuando haya, “allí alguien digno de paz.” No debería preocuparse por recibir hospedaje y alimentación de esta casa o familia, “porque el trabajador tiene derecho a su sueldo.”

Quizás la orden de, “no anden de casa en casa,” tiene que ver que no deben cambiar de una casa por encontrarle alguna ventaja. No deben dejar la casa de alguien que les da frijoles a comer, por ir a la casa de ¡alguien que les da carne asada!

Concretamente, “coman lo que les sirvan.” No nos dice el texto si alguno de estos pueblos era quizás de gentiles. Si fuera así les estaría pidiendo comer comida no limpia según la ley de Moisés. Pero de nuevo, no dice si era pueblos judíos, samaritanos o gentiles.

El ministerio y el mensaje de ellos era una gran bendición como podemos ver.

Lucas 10

9 Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: “El reino de Dios ya está cerca de ustedes.”

Vemos que Jesús les da a estos setenta dos personas poder para sanar a los enfermos. Este hecho nos dice mucho. Primero, no era algo del físico de Jesús que daba la sanidad, es Jesús como Dios que da la sanidad a quién el quiere. Por otro lado cuando hablamos de las pruebas objetivas de que Jesús es Dios, tenemos aquí a setenta dos personas que experimentaron orar en el nombre de Jesús, o en representación de Jesús y vieron sanadas a las personas. Más pruebas no podríamos pedir.

Que bendición que en cada pueblo hubiera, quien sabe cuantas personas, sanadas. Que bendición saber que, “el reino de Dios ya está cerca de ustedes.”

Pero el ministerio y el mensaje de estos setenta y dos era una espada de dos filos como podemos ver.

Lucas 10

10 Pero cuando entren en un pueblo donde no los reciban, salgan a las plazas y digan: 11 “Aun el polvo de este pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes. Pero tengan por seguro que ya está cerca el reino de Dios.” 12 Les digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para ese pueblo.

13 »¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si se hubieran hecho en Tiro y en Sidón los milagros que se hicieron en medio de ustedes, ya hace tiempo que se habrían arrepentido con grandes lamentos. 14 Pero en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. 15 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta el abismo.

16 »El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.»

El reino de Dios también esta cerca de los pueblos que no recibían a los que Jesús envió. Aún cuando no los recibían, tenían un mensaje para es pueblo. Un mensaje que deberían publicar en “las plazas.” Cualquier persona enviada por Jesús para predicar el evangelio debe saber que hay un lado muy serio y sombrio a la predicación del evangelio, y esto es cuando algún oyente no lo recibe. “El que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.” ¡Que fuerte! En pocas palabras el que nos rechaza cuando llevamos el mensaje de Jesús rechaza a Dios. Eso nos debe mover a orar antes de compartir o predicar y a compartir o predicar con todo el amor de Dios.

Veamos el reporte de los setenta y dos.

Lucas 10

17 Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos:

Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.

18 —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—. 19 Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. 20 Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.

Regresan contentos. Nos confirma el texto que el ministerio de ellos se hizo en el nombre de Jesús, “los demonios se nos someten en tu nombre.” Se entiende que su ministerio no se limito a esta primera misión. Jesús les dice, “les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.” No dice, les dí esa autoridad, sino les he dado autoridad. Esto nos habla de una continuidad de su ministerio.

Al algo más importante, “no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.” Por mucho ministerio que tengamos, por muchos resultados de ministerio que tengamos, por muy poderoso que Dios obre a través de nuestro ministerio, “alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.” Debemos alegrarnos de que Jesús fue a la cruz, pago el precio de nuestros pecados, esto es los pecados de los ministros, y que perdonados, escribió nuestro nombre en el cielo. El ministerio esta en segundo lugar. En primer lugar esta nuestra alegría por se adoptados hijos de Dios. No cambien o tuercen la persona de Jesús, ni el mensaje de Jesús por lograr ciertos “objetivos” de ministerio, o por incrementar las ofrendas que te puedan dar. Sirvan al Señor con alegría por el ha escrito tu nombre en el cielo. El día que no puedas servir por esa alegría, deja de ministrar y busca tu primer amor.

Lucas 10

23 Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. 24 Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.»

Los discípulos y aún nosotros hoy en día somos bendecidos, ya que vemos a Jesús el Cristo de Dios y todo lo que el ha hecho y dicho. Vemos que todas las profecías acerca de Jesús sólo describen una pequeña parte de todo lo que sabes hoy acerca de Jesús podemos dar gracias por poder ver lo que ellos no pudieron ver.

Jesús habla de que la generación es una generación malvada porque no aceptaron la predicación y ministerio de Jesús. En medio de esa generación, al igual que esta generación malvada Jesús no hace un encargo importante.

Lucas 11

34 Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. 35 Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. 36 Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz.»

Jesús usa el ejemplo de los ojos, la visión y la luz. Sencillamente si tenemos visión clara todo nuestro “ser disfrutará de la luz”. Pero si nuestra visión está nublada, “todo tu ser estará en la oscuridad.” En base a esta verdad Jesús nos recomienda, “asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad.” El que nos recomienda esto es porque podemos pensar que tenemos la luz, pero ¡realmente tenemos oscuridad! Aquí lo dice en relación al mensaje que Jesús predica y manda predicar. En Mateo capítulo seis Jesús usa la misma ilustración del ojo y el cuerpo para advertirnos contra tener la visión nublada por el amor al dinero. La advertencia de Jesús es examinar nuestro corazón a la luz de la Palabra de Dios y asegurar que en verdad tenemos la luz.

Más adelante en este capítulo vemos un encuentro de Jesús con fariseos. Veámoslo.

Lucas 11

37 Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer con él; así que entró en la casa y se sentó a la mesa. 38 Pero el fariseo se sorprendió al ver que Jesús no había cumplido con el rito de lavarse antes de comer.

En otra parte de los evangelios se relata que vieron que los discípulos de Jesús no lavaron las manos antes de comer y se escandalizaron los fariseos. Aquí, ¡es Jesús mismo que no cumple con el rito de lavarse las manos! Simplemente no consideraba que ese rito valía la pena. No hay otra explicación.

Lucas 11

39 —Resulta que ustedes los fariseos —les dijo el Señor—, limpian el vaso y el plato por fuera, pero por dentro están ustedes llenos de codicia y de maldad. 40 ¡Necios! ¿Acaso el que hizo lo de afuera no hizo también lo de adentro? 41 Den más bien a los pobres de lo que está dentro, y así todo quedará limpio para ustedes.

42 »¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello.

Jesús, como siempre, señala e ilumina el corazón del hombre. Ignorando su rito que les hacía ser más limpios por fuera, les reclama, “por dentro están ustedes llenos de codicia y de maldad.” Jesús se refiere a Dios como creador cuando dice, “¿Acaso el que hizo lo de afuera no hizo también lo de adentro?” Creo que al igual que estos fariseos, hemos convertido buena parte del cristianismo en una serie de reglas externas, que no cambian el corazón.

Jesús condena específicamente que están “llenos de codicia y de maldad.” Les receta para este mal, “den más bien a los pobres de lo que está dentro.” Para quitar la codicia, les recomienda que den de sus bienes a los pobres. Aunque ahora Jesús dirige un equipo evangelístico de unas ochenta y cinco personas, no pide una ofrenda para este ministerio. Jesús pide que den a los pobres.

Jesús asegurar que al limpiar lo de adentro se va a limpiar lo de afuera.

De los pocos textos en el Nuevo Testamento que habla de dar la décima parte o diezmo esta aquí. “Dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios.” Jesús los critica. Menciona que dan la décima parte de especies y verduras que podríamos pensar que son insignificantes tanto en volumen como en valor económico. Se molestaban en diezmar estas cosas insignificantes porque consideraban muy importante dar la décima parte. Jesús les reclama que descuidan lo más importante que es, “la justicia y el amor de Dios.

Jesús sigue reclamándoles su religiosidad, pero corazón lejos de Dios.

Lucas 11

43 »¡Ay de ustedes, fariseos!, que se mueren por los primeros puestos en las sinagogas y los saludos en las plazas.

44 »¡Ay de ustedes!, que son como tumbas sin lápida, sobre las que anda la gente sin darse cuenta.

45 Uno de los expertos en la ley le respondió:

Maestro, al hablar así nos insultas también a nosotros.

Si no fuera un tema tan serio e importante nos podría dar risa. Jesús esta denunciando la hipocresía de los fariseos. Pero al escucharlo otro grupo, “los expertos en la ley” empiezan a sentirse denunciados también y protestan, “maestro, al hablar así nos insultas también a nosotros.

¿Jesús insultaba a la gente? Hoy en día se dan cursos de como mantener a todos contento para que pueda crecer “tu” iglesia. ¿No le importaba a Jesús insultar a ciertos grupos de gente? Si te escandaliza esto, te recuerdo que era un fariseo el que lo había invitado a comer. Jesús esta insultando al que lo invito a comer y a todo su grupo.

Esta muy claro que Jesús llamo al arrepentimiento. Jesús denuncia el pecado que nos separa de Dios, y nos llama a arrepentirnos. Jesús denuncia el pecado en el corazón que tratamos de cubrir con actos religiosos externos. Todo eso nos puede caer como un insulto. Si vamos a predicar el evangelio, tenemos que seguir a Jesús y predicar contra el pecado en los corazones y llamar al arrepentimiento. No podemos preocuparnos por hacer sentir bien a alguien que esta mal.

Ante la queja de los expertos de la ley, ¿qué hace Jesús?

Lucas 11

46 Contestó Jesús:

¡Ay de ustedes también, expertos en la ley! Abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no levantan ni un dedo para ayudarlos.

Qués Jesús se dirige directamente a los expertos de la ley y les hace ver su pecado particular. “Abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar.” Ya que Jesús es amor, con amor les hace ver su pecado para que puedan arrepentirse.

El resultado final, ¿cuál fue?

Lucas 11

53 Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la ley y los fariseos, resentidos, se pusieron a acosarlo a preguntas. 54 Estaban tendiéndole trampas para ver si fallaba en algo.

Tanto los maestros de la ley como los fariseos quedaron resentidos. Debo señalar que en el libro de Hechos nos habla de, “creyentes que pertenecían a la secta de los fariseos.” Por lo tanto sabemos que este ministerio de Jesús entre los fariseos llevo su fruto.

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