Como afirman que ven, su pecado permanece – Comentarios sobre Juan 9

Jesús ha dicho que las obras que hace muestran que el es el hijo de Dios. Juan nos da la misma razón por presentar las señales que Jesús hizo. Veamos.

Juan 20

30 Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.

Juan nos presenta un serie de señales o milagros que Jesús hizo durante su ministerio. Al leer el evangelio completo vemos como la evidencia y los que creen en Jesús van en aumento. Veamos el relato de otra señal.

Juan 9

1 A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. 2 Y sus discípulos le preguntaron:

Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?

3 —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.

Los discípulos hacen una pregunta muy buena. Sabemos que la naturaleza fue sujeta a corrupción debido al pecado de Eva y Adán. ¿Pero entonces cada vez que vemos corrupción en la naturaleza se debe a pecado específico en el que sufre el efecto?

Ningunos padres quisieran que su bebe naciera ciego. Así qué, ¿si nace ciego su bebe es una consecuencia de algún pecado que ellos cometieron? Si le da cáncer a alguien, ¿es porque ellos pecaron de alguna forma para merecer el cáncer como consecuencia?

Es muy definitivo y consolador la respuesta que Jesús da. No. “Ni él peco, ni sus padres.” La ceguera de este hombre no es pago o consecuencia de algún pecado en particular.

Los discípulos también incluyen la pregunta de la posibilidad de que este hombre haya pecado antes de nacer. Jesús, descarta también esta posibilidad, sin dar una enseñanza específica sobre el poder o no pecar antes de nacer. (Cabe señalar que no creemos que un niño puede pecar hasta que llega a poder comprender el bien y el mal.)

Jesús da esta explicación, “esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.” Viendo lo que sigue en el relato vamos a comprender esto.

Juan 9

4 Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo.

6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole:

7 —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado).

El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía.

Frente al ciego, Jesús habla de día en contraste con la noche y de luz. Jesús dice, “luz soy del mundo.”

Es interesante ver las diversas formas que Jesús usa para los milagros y sanidades que hace. En este caso, “hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego.” Sano a otros ciegos sin hacer barro y untarlo en sus ojos.

Hasta aquí vemos una bella historia de dar la vista a un ciego de nacimiento. Veamos el efecto y consecuencias que esto tiene.

Juan 9

8 Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?» 9 Unos aseguraban: «Sí, es él.» Otros decían: «No es él, sino que se le parece.» Pero él insistía: «Soy yo.»

¿Como identificaban a este hombre? Me imagino que simplemente decían el ciego que esta en tal lugar. O el ciego que pide limosna a tal hora. Pero ahora ya no es ciego. ¿Ahora como lo identificas? ¿Es el mismo o no? Nuestra mente esta acostumbrado a el funcionamiento normal de las cosas. ¡Los milagros no son normales! Aún viendo el milagro nuestra mente procesa y espera que los ciegos sigan siendo ciegos. Si un ciego no ve, pues será otro hombre entonces.

A pesar de lo sobrenatural de este evento, a final de cuentas no hay duda de la identidad de este hombre ex-ciego. El mismo se identifica.

Juan 9

10 —¿Cómo entonces se te han abierto los ojos? —le preguntaron.

11 —Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve y lávate en Siloé.” Así que fui, me lavé, y entonces pude ver.

12 —¿Y dónde está ese hombre? —le preguntaron.

No lo sé —respondió.

La respuesta a la pregunta, “¿cómo entonces se te han abierto los ojos?,” es simple. La sencillez de los hechos dejan ver la grandeza del milagro, “entonces pude ver.”

Hay un detalle que hace que este milagro sea algo escandaloso. Veamos.

Juan 9

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14 Era sábado cuando Jesús hizo el barro y le abrió los ojos al ciego.

Juan no nos explica exactamente porque llevaron al ex-ciego ante los fariseos.

Este hombre había sido ciego desde su nacimiento. Vemos más adelante “que ya es mayor de edad.” Jesús podría haber pasado por allí cualquier otro día de la semana y haberlo sanado. Vemos que Jesús lo hizo en sábado. Leyendo los evangelios nos damos cuenta que Jesús esta totalmente consciente de los tiempos, los días y los pensamientos de los demás. Tenemos que entender entonces que Jesús escoge sanar a este ciego en sábado.

Cabe señalar que algunos rabinos enseñaban que en sábado era permitido escupir sobre una piedra, pero no era permitido escupir sobre tierra suelta. ¿Porqué? Bueno, la lógica decía que si escupías sobre tierra suelta, tu saliva podría combinar con la tierra y hacer barro, y “¡el hacer barro es trabajo!” Ahora, en este caso Jesús hace barro, lo hace a propósito. Leemos en los evangelios que Jesús sana, da la vista, a otros ciegos, sin hacer barro. Pero en este caso Jesús hace barro y se lo unta.

Jesús entonces tiene un propósito al sanar a este ciego en sábado mediante el hacer barro. Por lo pronto esto causa una gran investigación y una gran polémica.

Juan 9

15 Por eso los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había recibido la vista.

Me untó barro en los ojos, me lavé, y ahora veo —respondió.

No cambia el relato sencillo de los eventos. No hay ningún misterio por descubrir en lo que Jesús hizo. Y como dice el ex-ciego, “ahora veo.”

Juan 9

16 Algunos de los fariseos comentaban: «Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no respeta el sábado.» Otros objetaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes señales?» Y había desacuerdo entre ellos.

Es sumamente importante que no hay duda alguna sobre el milagro hecho. El problema de los fariseos es, “no respeta el sábado,” por lo tanto, “ese hombre no viene de parte de Dios.” Pero eso les pone en una posición muy dudosa porque, “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes señales?”

Ante el desacuerdo sigue la investigación.

Juan 9

17 Por eso interrogaron de nuevo al ciego:

¿Y qué opinas tú de él? Fue a ti a quien te abrió los ojos.

Yo digo que es profeta —contestó.

18 Pero los judíos no creían que el hombre hubiera sido ciego y que ahora viera, y hasta llamaron a sus padres 19 y les preguntaron:

¿Es éste su hijo, el que dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora puede ver?

20 —Sabemos que éste es nuestro hijo —contestaron los padres—, y sabemos también que nació ciego. 21 Lo que no sabemos es cómo ahora puede ver, ni quién le abrió los ojos. Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad y puede responder por sí mismo.

Cuando piden al ciego que de su conclusión de lo ocurrido y quien es Jesús, su respuesta es simple, “yo digo que es profeta.”

Todo esto les obliga a revisar de nuevo la evidencia. “Los judíos no creían que el hombre hubiera sido ciego y que ahora viera.” La evidencia no es muy complicado. Sólo hay dos hechos a comprobar. 1) ¿Había sido ciego este hombre? y 2) ¿Ahora ve este hombre?

Para comprobar el primer hecho llaman a sus papas. Sus papas dan testimonio definitivo de dos hechos, 1) “Sabemos que éste es nuestro hijo,” que comprueba su identidad, y 2) “sabemos también que nació ciego,” que comprueba que había sido ciego. Si hubiera cualquier duda de estos dos puntos podría haber atacado el testimonio de los padres. Podrían haber llamado otros familiares cercanos o vecinos para ver si era cierto lo que decían los padres. El hecho es que su testimonio fue totalmente lógico y creíble. Su testimonio no contiene opiniones religiosas, solo son los hechos del caso.

Juan 9

22 Sus padres contestaron así por miedo a los judíos, pues ya éstos habían convenido que se expulsara de la sinagoga a todo el que reconociera que Jesús era el Cristo. 23 Por eso dijeron sus padres: «Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad.»

Con esta nota vemos que suficientes personas que van reconociendo que Jesús es el Cristo, que tuvieron que convenir una medida preventiva. Si alguien llegaba a reconocer que Jesús es el Cristo lo expulsaba de la sinagoga.

Juan 9

24 Por segunda vez llamaron los judíos al que había sido ciego, y le dijeron:

Júralo por Dios. A nosotros nos consta que ese hombre es pecador.

25 —Si es pecador, no lo sé —respondió el hombre—. Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo.

Había sido ciego este hombre, pero es muy inteligente y práctico. Reconoce lo que no sabe, “si es pecador, no lo sé.” Atestigua lo que le consta, “yo era ciego y ahora veo.”

Juan 9

26 Pero ellos le insistieron:

¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 —Ya les dije y no me hicieron caso. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿Es que también ustedes quieren hacerse sus discípulos?

28 Entonces lo insultaron y le dijeron:

¡Discípulo de ése lo serás tú! ¡Nosotros somos discípulos de Moisés! 29 Y sabemos que a Moisés le habló Dios; pero de éste no sabemos ni de dónde salió.

Después de toda la investigación, después de hablar personalmente con el ex-ciego y sus padres, los fariseos se retiran a una posición equivalente a ser agnósticos, “de éste no sabemos ni de dónde salió.

Juan 9

30 —¡Allí está lo sorprendente! —respondió el hombre—: que ustedes no sepan de dónde salió, y que a mí me haya abierto los ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad. 32 Jamás se ha sabido que alguien le haya abierto los ojos a uno que nació ciego. 33 Si este hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.

El ex-ciego es lo suficiente inteligente y racional para decirles que la posición de no saber no es una respuesta adecuada a los hechos. No puedo agregar nada a su conclusión. “Jamás se ha sabido que alguien le haya abierto los ojos a uno que nació ciego. Si este hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.

¿Cuál es tu conclusión en vista de esta evidencia hoy en día?

¿Haría falta alguna prueba de la ciencia moderna para comprobar que este hombre era ciego? ¿Hace falta alguna prueba moderna para comprobar que ve? ¿No bastaría el levantar unos dedos y preguntarlo cuantos dedos ve?

La fe cristiana, la fe en Jesús de Nazaret, como Cristo y el Hijo de Dios se basa en este milagro y muchos otros.

Siglos después no podemos hacer una mejor investigación del caso que el que hicieron en ese momento con los testigos evidenciales y presenciales.

Los escépticos hoy tienen que retirarse a la posición de afirmar que el relato de Juan no es verídico ni confiable. Esto es caer en una necedad tan grande como la de los fariseos. ¿Por qué? Pues, ¿como se puede explicar que un gran número de personas que vivían en ese momento cerca de Jesús y los eventos, creyeron en Él? ¿Si no hizo estos milagros porqué tanta gente creyó en Jesús? ¿Por qué estaban dispuestos a dar su vida por su creer en Jesús? Si la historia no es verídica, ¿porque tuvo una aceptación tan universal en su día?

Creo que el ex-ciego regañaría a muchos hoy en día también, en este caso la incredulidad no es una posición lógica.

Hasta aquí vemos en el ex-ciego un milagro maravilloso para él y vemos su convencimiento lógico acerca de Jesús. Hay algo más que Jesús buscaba en él. Leamos el final de la historia.

Juan 9

35 Jesús se enteró de que habían expulsado a aquel hombre, y al encontrarlo le preguntó:

¿Crees en el Hijo del hombre?

36 —¿Quién es, Señor? Dímelo, para que crea en él.

37 —Pues ya lo has visto —le contestó Jesús—; es el que está hablando contigo.

38 —Creo, Señor —declaró el hombre.

Y, postrándose, lo adoró.

Jesús busca al ex-ciego y se da a conocer a él. El ex-ciego hace dos cosas, “Creo, Señor —declaró” “y, postrándose, lo adoró.” Las obras de Jesús nos indican que Él es digno de adoración. Jesús acepta la adoración como una acción propia.

Siento que hoy en día hemos perdido la apreciación de adorar a Jesús como lo hizo este ex-ciego.

La historia tiene lo que podrías llamar un posdata.

Juan 9

39 Entonces Jesús dijo:

Yo he venido a este mundo para juzgarlo, para que los ciegos vean, y los que ven se queden ciegos.

40 Algunos fariseos que estaban con él, al oírlo hablar así, le preguntaron:

¿Qué? ¿Acaso también nosotros somos ciegos?

41 Jesús les contestó:

Si fueran ciegos, no serían culpables de pecado, pero como afirman que ven, su pecado permanece.

Diría algún hombre moderno educado. ¿Crees que soy ignorante por rechazar a Jesús? Y Jesús quizás les diría, ya que profesas ser educado y racional, eres completamente responsable de las consecuencias de rechazar a Jesús el Hijo de Dios.

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