Vieron Su gloria – Comentarios sobre Marcos 9, Lucas 9 y Mateo 17

Los discípulos y la gente que iban a ver y escuchar a Jesús tuvieron manifestaciones especiales y definitivas de que Jesús es Dios encarnado. Vieron sanidades, expulsión de demonios, alimentaciones milagrosas y Jesús dando órdenes al viento y el mar. Marcos, Lucas y Mateo relatan otra manifestación aún mayor de Jesús. Leamos.

Lucas 9

27 Además, les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios.

28 Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y Jacobo, subió a una montaña a orar. 29 Mientras oraba, su rostro se transformó, y su ropa se tornó blanca y radiante. 30 Y aparecieron dos personajes —Moisés y Elías— que conversaban con Jesús. 31 Tenían un aspecto glorioso, y hablaban de la partida de Jesús, que él estaba por llevar a cabo en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño, pero cuando se despabilaron, vieron su gloria y a los dos personajes que estaban con él. 33 Mientras éstos se apartaban de Jesús, Pedro, sin saber lo que estaba diciendo, propuso:

Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías.

34 Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. 35 Entonces salió de la nube una voz que dijo: «Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo.» 36 Después de oírse la voz, Jesús quedó solo. Los discípulos guardaron esto en secreto, y por algún tiempo a nadie contaron nada de lo que habían visto.

Existen diversas explicaciones de lo que significa, “algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios.” Una forma segura de entender esto, es que en la transfiguración que se relata en seguida es una vista al reino de Dios. Así como Isaías vio la gloria de Dios, Jesús lleva a tres de los discípulos y les permite ver por unos momentos el reino de Dios.

Jesús llamo a los discípulos y los demás a seguirle, informándoles esto.

Lucas 9

58 —Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

Jesús los llamo a seguirle caminando sobre caminos polvorosos y bajo una crítica y persecución fuerte.

Quizás vemos lo que motivó a Jesús a llevar a Pedro, Santiago y Juan a una montaña y allí transfigurarse ante ellos. En el huerto de Getsemaní, Juan relata la oración de Jesús a su Padre. Quizás uno de los versículos más bellos de la Biblia es esta:

Juan 17

24 »Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.

Jesús ha vivido en presencia de sus discípulos, en un cuerpo como el de ellos. Jesús es 100% Dios y 100% hombre, esto es casi como que Jesús vive disfrazado de hombre. Al ver a Jesús veían un hombre como ellos mismos. No verían el esplendor de la gloria de Dios. Jesús ama a los que Dios le ha dado. Como un íntimo amigo, el quisiera revelar su tremenda gloria a los suyos. Para estos tres discípulos en este monte, es exactamente lo que hace.

El texto dice que, “vieron su gloria.” Cada evangelio usa diversas palabras para tratar de describir la apariencia de Jesús en su gloria. Lucas dice, “su rostro se transformó, y su ropa se tornó blanca y radiante,” Marcos lo explica así.

Marcos 9

3 Su ropa se volvió de un blanco resplandeciente como nadie en el mundo podría blanquearla.

Mateo lo describe con estas palabras.

Mateo 17

2 Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.

Ven a Jesús en su gloria y es algo que jamás habían visto. Juan al escribir su evangelio dice lo siguiente:

Juan 1

14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Suizas el contemplar su gloria incluía otros hechos maravillosos de la vida de Jesús, pero seguramente esta vista de su gloria en el monte de transfiguración esta incluido.

Pedro recuerda este evento años después, cuando escribe la carta que conocemos como su segunda epístola. Leamos.

2 Pedro 1

16 Cuando les dimos a conocer la venida de nuestro Señor Jesucristo en todo su poder, no estábamos siguiendo sutiles cuentos supersticiosos sino dando testimonio de su grandeza, que vimos con nuestros propios ojos. 17 Él recibió honor y gloria de parte de Dios el Padre, cuando desde la majestuosa gloria se le dirigió aquella voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.» 18 Nosotros mismos oímos esa voz que vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo. 19 Esto ha venido a confirmarnos la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.

Esta manifestación de Jesús en su gloria le permite a Pedro decir que esta, “dando testimonio de su grandeza, que vimos con nuestros propios ojos.” Con la perspectiva de algunos años Pedro explica que esto no es sólo el resultado de pensar en lo que ocurrió, sino que, “esto ha venido a confirmarnos la palabra de los profetas.”

¿Que sintieron cuando, “vieron su gloria”? Marcos lo describe así:

Marcos 9

6 No sabía qué decir, porque todos estaban asustados.

Mateo relata lo siguiente:

Mateo 17

6 Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados. 7 Pero Jesús se acercó a ellos y los tocó.

Levántense —les dijo—. No tengan miedo.

Este es el mismo Jesús que toma en sus brazos a los niños y no tienen temor de él. Aunque los discípulos conocían a Jesús de años y lo reconocieron en su gloria, les asusto o aterrizo ver a Jesús en su gloria.

Creo que es importante que recordemos que Jesús es Dios, con todo el poder, la magnificencia, gloria y resplandor que conocemos de Dios. Debemos entender esto para adorar y glorificar a Jesús apropiadamente.

Vemos algo especial en esta vista del reino de Dios. Los discípulos ven junto a Jesús a Moisés y Elias. Los reconocieron como Moisés y Elias. A veces tenemos la duda si cuando estamos en el cielo, en el reino de Dios si vamos a ser reconocidos por otros. Pues aquí vemos que aunque los discípulos nunca habían conocido físicamente a Moisés y Elías, los reconocieron como tales en este momento. Seremos nosotros mismos y nos reconocerán como nosotros mismos en el reino de Dios.

Vemos algo especial en esta vista del reino de Dios. Los discípulos ven junto a Jesús a Moisés y Elias. Los reconocieron como Moisés y Elias. A veces tenemos la duda si cuando estamos en el cielo, en el reino de Dios si vamos a ser reconocidos por otros. Pues aquí vemos que aunque los discípulos nunca habían conocido físicamente a Moisés y Elías, los reconocieron como tales en este momento. Seremos nosotros mismos y nos reconocerán como nosotros mismos en el reino de Dios.

Nos relata algo especial en relación a Moisés y Elías, “tenían un aspecto glorioso.” No solo se ve la gloria de Jesús, sino se ve un aspecto glorioso de Moisés y Elías. Pablo nos explica esto en el siguiente pasaje:

Romanos 8

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.

En el cielo, al igual que Moisés y Elías, tendremos un aspecto de gloria, la gloria de Dios se revelara en nosotros.

Por último, este relato no esta fuera del fluir de la historia de Jesús en los evangelios. Jesús ha dicho que “tiene” que ir a Jerusalén y morir y resucitar al tercer día. El texto nos dice que Jesús, Moisés y Elías, “hablaban de la partida de Jesús, que él estaba por llevar a cabo en Jerusalén.”

Lucas termina el relato de la transfiguración de esta forma, “Los discípulos guardaron esto en secreto, y por algún tiempo a nadie contaron nada de lo que habían visto.” Marcos nos explica porque no lo contaron por algún tiempo.

Marcos 9

9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre se levantara de entre los muertos. 10 Guardaron el secreto, pero discutían entre ellos qué significaría eso de «levantarse de entre los muertos».

Aunque habían visto que Jesús resucitara a algunos muertos, todavía les es difícil imaginar y comprender que, para Jesús, iba a haber un después de, “levantarse de entre los muertos.”

Brevemente es importante comentar las jerarquías en el reino de Dios, en el cuerpo de Cristo. Marcos relata esta enseñanza de Jesús.

Marcos 9

35 Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo:

Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

Lucas nos amplia lo que Jesús enseño con estas palabras.

Lucas 9

48 —El que recibe en mi nombre a este niño —les dijo—, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que es más insignificante entre todos ustedes, ése es el más importante.

Creo que no exagero cuando digo que, en lo que la mayoría llamamos iglesia, se usan otras jerarquías hoy en día. Los grandes y los primeros, son los que más presupuesto tienen y esto porque piden dinero en una forma efectiva. Los primeros son los que usan ese dinero para tener muchos seguidores.

No consideramos al último de todos como el primero. No consideramos al que es servidor de todos como el primero. No consideramos al más insignificante como el más importante.

¿Que tal tu ministerio? Porque Jesús nos ha llamado a todos a servirle. ¿Tienes un ministerio de servicio a los demás? ¿Pones a los demás en un lugar de importancia mayor al tuyo? ¿Confías en Dios lo suficiente para servirle fielmente en un lugar que para los demás es insignificante? Créame que esto es un tema de oración para mi.

No quiero dejar estos capítulos sin repetir y subrayar una advertencia de Jesús.

Marcos 9

42 »Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. 43 Si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida manco, que ir con las dos manos al infierno, donde el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida cojo, que ser arrojado con los dos pies al infierno. 47 Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser arrojado con los dos ojos al infierno, 48 donde

»“su gusano no muere,

y el fuego no se apaga”.

49 La sal con que todos serán sazonados es el fuego.

50 »La sal es buena, pero si deja de ser salada, ¿cómo le pueden volver a dar sabor? Que no falte la sal entre ustedes, para que puedan vivir en paz unos con otros.

La advertencia es en relación a, “hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí.” Creo que pequeños puede referirse a niños, pero también se refiere a los pequeños en la fe. ¡Esta fuerte la advertencia!

¿Como podemos hacer pecar a uno de estos pequeños? Bueno hay mil maneras. Pero déjame mencionar algunos. Suizas la raíz de todas las acciones que harían pecar a uno de estos sería la falta de amor. Más que una ausencia de acciones de amor, me refiero a tratarlos con críticas, desprecio y resentimientos. Si estas tratando de agrandarte en el reino de Dios entonces es fácil tratar a uno de estos pequeños como un simple objeto que puedes usar para tus fines. Cuando predicamos o enseñamos cosas no fundamentados en la Biblia podemos hacer que pequen. Pablo en Romanos catorce y quince, nos va a hablar como debemos convivir con los hermanos pequeños o débiles.

Hay que actuar con sumo cuidado y amor por estos pequeños. En su advertencia Jesús cita a Isaías, hablando de lo que podríamos llamar el día de juicio. Vemos un poco de contexto del pasaje que cita Jesús.

Isaías 66

23 Sucederá que de una luna nueva a otra, y de un sábado a otro, toda la humanidad vendrá a postrarse ante mí —dice el Señor—. 24 Entonces saldrán y contemplarán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí.

»Porque no morirá el gusano que los devora,

ni se apagará el fuego que los consume:

¡repulsivos serán a toda la humanidad!»

En pocas palabras si estamos haciendo pecar a uno de estos pequeños entonces estamos rebelándonos contra Dios.

Termino con un versículo que nos recuerda que los evangelios no son una colección de versículos sueltos sino que contienen la historia de Jesús, con un fluir.

Lucas 9

51 Como se acercaba el tiempo de que fuera llevado al cielo, Jesús se hizo el firme propósito de ir a Jerusalén.

Sigamos leyendo para apreciar, agradecer y conocer el propósito de Jesús en ir a Jerusalén.

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