Algunos Comentarios sobre Marcos 8, Lucas 9 y Mateo 16

Algunos Comentarios sobre Marcos 8, Lucas 9 y Mateo 16

Vemos que por lo menos en dos ocasiones Jesús multiplica o crea comida para alimentar a grupos de varios miles de personas. Vamos a leer con cuidado y ver que lo que motivo a Jesús a hacer esta alimentación milagrosa. Además veremos que Jesús esta usando esto para dar unas enseñanzas importantes a sus discípulos. Leamos.

Lucas 9

12 Al atardecer se le acercaron los doce y le dijeron:

Despide a la gente, para que vaya a buscar alojamiento y comida en los campos y pueblos cercanos, pues donde estamos no hay nada.

13 —Denles ustedes mismos de comer —les dijo Jesús.

No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente —objetaron ellos, 14 porque había allí unos cinco mil hombres.

Pero Jesús dijo a sus discípulos:

Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno.

15 Así lo hicieron los discípulos, y se sentaron todos. 16 Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. 17 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas.

Vemos que la motivación de los discípulos, en pedirle a Jesús que despida a la gente, es buena. Están preocupados por la alimentación y descanso de las multitudes que tenía horas escuchando a Jesús.

La primera enseñanza de Jesús, en medio de esta circunstancias, es algo sorprendente. Jesús le dice a los discípulos, “¡denles ustedes mismos de comer!” Imagínate que fuerte que tu maestro te esta dando un mandato imposible de cumplir. Ya le habían señalado a Jesús, que “donde estamos no hay nada.” Jesús quiere enseñar servicio y amor a sus discípulos.

Conocemos la historia, vale la pena resaltar que, “todos comieron hasta quedar satisfechos.” En nuestro mundo, el problema es no engordar. Dentro de la multitud había gente pobre, seguramente los alimentos eran contados, había que asegurar que le tocara algo a toda la familia. En este grupo entonces, quizás por primera vez pudieron, quedar satisfecho con la cantidad de comida pudiendo comer todo lo que querían.

Podemos clasificar este milagro como una demostración objetiva del Poder de Dios por medio de Jesús. Un hecho objetivo es primeramente externo, se hace en el mundo físico. Ellos pudieron, tocar, examinar y hasta comer los alimentos que se multiplicaron milagrosamente. Ellos pudieron dialogar entre si acerca de esta comida milagrosa, inclusive teniéndolo en la mano podrían preguntar a otros si lo que estaban tocando y comiendo era real y ¡no un sueño!

Veamos otra alimentación milagrosa en este pasaje de Marcos.

Marcos 8

1 En aquellos días se reunió de nuevo mucha gente. Como no tenían nada que comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

2 —Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. 3 Si los despido a sus casas sin haber comido, se van a desmayar por el camino, porque algunos de ellos han venido de lejos.

4 Los discípulos objetaron:

¿Dónde se va a conseguir suficiente pan en este lugar despoblado para darles de comer?

5 —¿Cuántos panes tienen? —les preguntó Jesús.

Siete —respondieron.

6 Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes, dio gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que los repartieran a la gente, y así lo hicieron. 7 Tenían además unos cuantos pescaditos. Dio gracias por ellos también y les dijo a los discípulos que los repartieran. 8 La gente comió hasta quedar satisfecha. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. 9 Los que comieron eran unos cuatro mil. Tan pronto como los despidió,

En este caso, vemos lo que Jesús sentía, “siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer.” En cierto sentido este gran milagro es secundario. La gente se había acercado a Jesús, para escuchar sus enseñanzas y ser sanados o ver a Jesús sanando a los enfermos. Quizás habían venido con pan u otros alimentos, pero después de tres días ya no quedaba nada.

Lo bello es ver como los discípulos habían aprendido su lección de la primera alimentación. En respuesta a la compasión que Jesús expreso, ya no le sugieren que los despida. Al contrario, entienden que ellos le deben dar de comer, pero de nuevo no tienen con que alimentarlos.

Esto es una buena lección del ministerio cristiano. El ministerio se debe hacer por compasión. El llamado a ministrar es algo para lo cual no tenemos en nosotros mismos lo necesario para hacerlo. Así como los discípulos, tuvieron que exponer su necesidad a Jesús, si nosotros vamos a hacer el ministerio a la que hemos sido llamados, también tenemos que ir a Jesús para que el supla lo que hace falta.

Veamos este pasaje de Hechos. Creo que muestra que tan profunda fue esta lección acerca de dar de comer a los necesitados.

Hechos 6

1 En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos, se quejaron los judíos de habla griega contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. 2 Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: «No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas. 3 Hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad. 4 Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra.»

En este primer versículo, el termino “discípulos” se refiere a todos los que han creído en Jesús. Por cierto varios miles de personas según otros pasajes de Hechos. Siguiendo con la compasión de Jesús, habían creado un ministerio de distribución diaria de los alimentos principalmente a viudas. Pero los números de discípulos ha sobrepasado su capacidad de repartir los alimentos. La queja lleva a los doce a reconocer que se necesita un cambio. Las personas que están sirviendo a las mesas no se dan abasto. ¿Quienes estaban sirviendo a las mesas? Bueno, los doce dicen. “No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.” Al parece los apóstoles estaban siguiendo el mandato y deseo de Jesús y alimentando a los creyentes necesitados. Los apóstoles estaban trabajando medio tiempo como meseros.

Algunos críticos de los evangelios sugieren que esta alimentación milagrosa ocurrió solo una vez y que se hicieron dos historias de la misma. No estoy seguro que tipo de lógica los lleva a pensar que Jesús pudo hacer este milagro sólo una vez. En el pasaje que sigue en Marcos, vemos que Jesús mismo confirma dos casos de alimentación milagrosa. Leamos.

Marcos 8

14 A los discípulos se les había olvidado llevar comida, y sólo tenían un pan en la barca.

15 Tengan cuidado —les advirtió Jesús—; ¡ojo con la levadura de los fariseos y con la de Herodes!

16 Ellos comentaban entre sí: «Lo dice porque no tenemos pan.» 17 Al darse cuenta de esto, Jesús les dijo:

¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen la mente embotada? 18 ¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan? 19 Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos recogieron?

Doce —respondieron.

20 —Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿cuántas cestas llenas de pedazos recogieron?

Siete.

21 Entonces concluyó:

¿Y todavía no entienden?

Vemos que cada uno de las alimentaciones milagrosas tenían características que varían como, cantidad de personas, tipo de recipiente en el que recogieron los pedazos que sobraban y cuantos recipientes se llenaron con los pedazos.

Jesús mantiene muy ocupado a los discípulos. Imagínate que después de la creación de tanta comida, después de tantos pedazos que recogieron, a las pocas horas, los discípulos están en una barca, y se les olvido llevar comida, sólo tiene un pan. Seguramente da hambre remar una barca.

Y como vemos, piensan que Jesús les esta regañando por no traer pan. La lección de fe que Jesús les quiere dar es que pueden depender de Él. El mismo Jesús va a proveer para su alimentación diaria.

Ahora, veamos un detalle fuerte en este pasaje.

Marcos 8

11 Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para ponerlo a prueba, le pidieron una señal del cielo. 12 Él lanzó un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué pide esta generación una señal milagrosa? Les aseguro que no se le dará ninguna señal.» 13 Entonces los dejó, volvió a embarcarse y cruzó al otro lado.

Parece que los fariseos están en una constante e interminable discusión con Jesús. Jesús les esta presentando la verdad de Dios a ellos, con paciencia y fidelidad. Piden, preguntan y critican. Pero tomemos nota aquí, “les aseguro que no se le dará ninguna señal.” Llega el momento en que Jesús da un hasta aquí. Ya tienen señales, ya tienen testimonios de quién soy yo. Basta. No te voy a dar más señales. Llega el momento en que nuestros alegatos y razonamientos llegan a su fin. Entonces estaremos delante de Dios con lo que hemos decidido en nuestro corazón acerca de Jesús.

Siento que entramos a una etapa muy seria y profunda al seguir leyendo en estos tres capítulos. Cada uno de ellos agrupo en orden tres hechos. Quedó marcado para ellos que Jesús unió estas tres cosas. ¿Cuales son? Bueno, Jesús les pregunta quien creen que Él es. Pedro confiesa, lo que seguramente todos pensaban. Jesús, tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. De allí en cada uno de estos evangelios, Jesús empieza a hablar de que va a morir, empieza a hablar de la necesidad de su muerte. Empieza a hablar de Su resurrección al tercer día. Después en cada uno de estos Evangelios, Jesús empieza a hablar de lo que esto implica y exige de los discípulos. Veamos porque esto nos concierne hoy en día si vamos a ser seguidores de Jesús.

Mateo 16

13 Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Le respondieron:

14 —Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.

15 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

16 —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.

17 —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

20 Luego les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo.

Leyendo con detalle los evangelios vemos que prácticamente Jesús ha huido de los que quieren a estas alturas matarlo. De Jerusalén se alejo a Judea y de Judea ahora en Cesarea de Filipo, tierra de los gentiles. Al empezar un regreso a Jerusalén vemos más adelante que discípulos tienen miedo de que los maten si regresan. Por eso digo que prácticamente ha huido.

Pero ahora, en Cesarea, es momento en que los discípulos deben hacer un balance y afirmar lo que Dios ha revelado y demostrado en sus corazones. “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Siempre hay las variantes de opinión entre la gente. Si se tratara de encuestas quizás entre cien personas habría más de una docena de opiniones acerca de quién es Jesús. Pero eso no importa. No. Lo que importa es, tu, ¿quién dices que es Jesús? Pedro y los demás discípulos saben que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Dios ha hecho la obra en ellos, “porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.”

¡Que verdad tan bello y tan maravilloso! Jesús lo ha confirmado, han compartido los últimos meses en compañía del Mesías, del Hijo de Dios. Podemos ver que por lo menos Santiago, Juan y su mamá pensaban que la revelación que Jesús es el mesías traería un reino terrenal en el que sería muy ventajoso poder sentarse a su derecha o izquierda.

Según el relato de los evangelios, la confirmación de la verdad que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios, conlleva a otra verdad y a otro acontecimiento. Leamos.

Lucas 9

22 —El Hijo del hombre tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley. Es necesario que lo maten y que resucite al tercer día.

Jesús habla de lo que va a ocurrir y usa la palabra, “tiene.” “Tiene que sufrir muchas cosas.” Tiene que, “ser rechazado por los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley.” Hasta este momento, en general había sido rechazado por los fariseos, y maestros de la ley. Algunos creen que al hablar de, “los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley” se esta refiriendo al Sanhedrin, como cuerpo oficial de gobierno, por lo menos religioso, de los judíos. Lo seguro es que el rechazo individual, casual de Jesús va a llegar a ser un rechazo oficial y formal.

¿El que los evangelios enseñen esto es algo anti semita de alguna forma? Considero que no. Se esta relatando una historia de Judíos. Jesús y sus discípulos son judíos. Jesús vino primeramente a los judíos. Jesús ha enseñado y mostrado que Él es el mesías y el hijo de Dios. Esto requiere una respuesta. Esto en nada difiere de nuestra posición como gentiles. Nosotros también tenemos que aceptar o rechazar a Jesús como Cristo y como hijo de Dios.

En Lucas, más adelante en el mismo capítulo, Vuelve al tema como vemos aquí.

Lucas 9

44 —Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.

45 Pero ellos no entendían lo que quería decir con esto. Les estaba encubierto para que no lo comprendieran, y no se atrevían a preguntárselo.

Jesús les indica, “presten mucha atención.” Pero por el momento, “les estaba encubierto para que no lo comprendieran.” Después van a recordar, van a tener la seguridad de que en su muerte y resurrección Jesús estaba en control de los eventos.

Leyendo el mismo relato en Mateo, vemos con las palabras de Pedro como recibieron esta noticia.

Mateo 16

22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo:

¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás!

23 Jesús se volvió y le dijo a Pedro:

¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres.

Pedro ama a Jesús. Pedro no quiere que Jesús sufra, que lo maten. Esto no es una cuestión teológica aquí, no. Pedro ha conocido a Jesús hombre, a Jesús en la carne. Jesús es su amigo, es su maestro querido. “¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás!” Esto es la emoción más natural y correcto para uno de los discípulos en este momento.

Jesús le dice a Pedro, “no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres.” Dios tenía otro plan. En ese momento los discípulos no lo podrían entender aunque Jesús se los esta explicando.

Entonces vemos que Jesús ha huido en cierta forma de los que lo quieren matar. Jesús se aparto cuando lo querían hacer su rey. Jesús sabe que “tiene” que ir a la cruz. Eso es lo que estaba en su mente y en su corazón, morir para redimirnos.

Cada uno de los evangelios une este anuncio de la muerte y resurrección de Jesús con una enseñanza acerca de nosotros. Veamos.

Lucas 9

23 Dirigiéndose a todos, declaró:

Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.

Si queremos ser discípulos de Jesús, el Mesías, el hijo de Dios, hay unos requisitos. ¿O como te gustaría llamarlos? Estos son, 1) “que se niegue a sí mismo,” 2) que “lleve su cruz cada día,” y 3) que “me siga.” Esto es al revés de lo que a menudo se predica hoy en día. Hoy en día queremos hablar de una lista de beneficios que se obtienen al recibir gratuitamente a Jesús. En contraste, aquí Jesús es Señor, nosotros tenemos que tomar la decisión de ser su discípulo.

¿Porqué debemos querer ser discípulos de Jesús?

Marcos 8

35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará.

Así como Jesús, “tiene” que ir a la cruz, nosotros tenemos que seguir a Jesús. De otro modo nuestra vida se perderá. De hecho ya somos, sin Dios, mortales. Esto es vamos a morir. ¿Que importa realmente de nuestra vida, si después de todo vamos a morir? Jesús “tiene” que ir a la cruz para redimirnos de nuestras vidas, que pasan como la flor del campo. Perdemos una vida sin significado duradero, perdemos una vida mortal por una vida eterna, una vida con el significado que Dios nos da.

Jesús hace unas interrogaciones para aclarar nuestra posición.

Lucas 9

25 ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?

Buena e interesante pregunta, “¿de qué le sirve?” Si al final te pierdes, “¿de qué le sirve?”

Mateo nos da otra pregunta que hizo en seguida Jesús.

Marcos 8

37 ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?

Todos estamos obligados a hacer una operación de cambio. Cambiamos nuestra vida por algo. ¿Para que estas cambiando tu vida? Como cristianos este sigue siendo una pregunta importante. Porque podemos ser justificados por la fe y seguir prácticamente cambiando nuestra vida por cosas totalmente efímeras. ¿Cuantas horas de tu vida cambias por ver películas en el cine o la tele? ¿Cuantas horas de tu vida cambias por jugar juegos de vídeo o ver y asistir a eventos deportivos? Yo no estoy diciendo que estas actividades sean pecado como tal. Son totalmente insignificantes, efímeros. Si es un pecado dar tu vida a cambio de puras cosas efímeras.

Jesús por último toca otra razón por la que debemos ser sus discípulos.

Mateo 16

27 Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho.

Dios nos ha dado nuestras vidas, y tenemos bastante libertad acerca de lo que queremos hacer con nuestras vidas. Pero, Dios ha prometido juzgarnos. Jesús nos dice aquí que Él va a regresar, ya no para huir, ya no para ir a la cruz, sino “en la gloria de su Padre.” Viene para “recompensar a cada persona” y los va a recompensar “según lo que haya hecho.”

Este versículo nos amplia el juicio que va a hacer Jesús.

Marcos 8

38 Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Si Dios existe, si Jesús es Dios que vino a la tierra para llamarnos a ser sus discípulos, entonces seremos juzgados por lo que hacemos en relación a Jesús. Pongo la condicionante, “si”, si Jesús es Dios, porque ese es una pregunta que tu tienes que contestar por ti mismo. ¿Quien dices que es Jesús? Si Jesús es Dios, es nuestro creador y no le damos gracias y no le glorificamos como a Dios. Jesús nos va a pagar conforme nuestras obras. Jesús no espera que el creer en Él y sus palabras se popular. Por eso menciona la posibilidad de que, “alguien se avergüenza de mí y de mis palabras.”

Estas son las decisiones y principios que van a definir nuestra vida, mortal y la posibilidad de vida eterna.

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