Algunos comentarios sobre Juan 6

Juan capítulo seis, contiene una enseñanza sumamente fundamental para nosotros como creyentes. Podríamos preguntarnos, ¿que es más importante, nuestra vida actual, físico y mortal, o nuestra vida eterna, también físico pero sin fin? En este pasaje Jesús enseña que nuestra vida actual física es pasajera y que lo que vale es la vida eterna física en comunión con Dios que no tendrá fin.

 

Hoy se acostumbra presentar el evangelio y el ser seguidor de Cristo principalmente como algo ventajoso en este momento que vivimos. Jesús corrige esta apreciación en su enseñanza en este capítulo.

 

Hay otras enseñanzas muy importantes en el capítulo, que también veremos. Pero acuérdense que estos comentarios solo están tocando alguno temas sobresalientes y no cubren todo lo que enseña el capítulo.

 

El capítulo empieza con el relato de la alimentación milagrosa de los cinco mil. Ese hecho forma la base de el diálogo que sigue.

 

Juan 6

14 Al ver la señal que Jesús había realizado, la gente comenzó a decir: «En verdad éste es el profeta, el que ha de venir al mundo. » 15 Pero Jesús, dándose cuenta de que querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey, se retiró de nuevo a la montaña él solo.

 

Al final del relato notamos que la gente, “querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey.” Ahora bien, si el propósito de Jesús fuera llegar a ser un rey terrenal, aquí hubiera tenido un gran comienzo. Veremos en la enseñanza que Jesús da enseguida que esto no es lo que buscaba Jesús. Debemos tomar nota si tenemos la tentación de convertir el cristianismo en una solución de gobierno terrenal o movimiento político. Esto no es lo que Jesús buscaba, “se retiró.”

 

Después de este gran día de demostraciones grandiosas de la divinidad de Jesús, de nuevo encontramos a los discípulos en una barca.

 

Juan 6

16 Cuando ya anochecía, sus discípulos bajaron al lago 17 y subieron a una barca, y comenzaron a cruzar el lago en dirección a Capernaúm. Para entonces ya había oscurecido, y Jesús todavía no se les había unido. 18 Por causa del fuerte viento que soplaba, el lago estaba picado. 19 Habrían remado unos cinco o seis kilómetros cuando vieron que Jesús se acercaba a la barca, caminando sobre el agua, y se asustaron. 20 Pero él les dijo: «No tengan miedo, que soy yo. » 21 Así que se dispusieron a recibirlo a bordo, y en seguida la barca llegó a la orilla adonde se dirigían.

 

En este caso, no peligraba su vida, no era una prueba de fe de vida o muerte. Simplemente un fuerte viento contrario. Por causa del fuerte viento, tienen que remar duro y remar con avance lento. Esto es muy parecido al reto que nos enfrentamos al vivir por Jesús en nuestra vida día a día.

 

Con toda la tranquilidad del mundo, Jesús se acerca a la barca, “caminando sobre el agua.” Aunque no se subraya como milagroso, Juan relata, “en seguida la barca llegó a la orilla adonde se dirigían.” Dios sabe en dónde estamos, Dios sabe la fuerza de los vientos contrarios y Dios conoce nuestro esfuerzo en remar, y Dios se preocupa por cuidarnos.

 

Sigue relatan Juan, el resultado de la alimentación de los cinco mil. Nos brincamos parte del texto, pero ahora es otro día, y están del otro lado del lago, pero sigue la misma conversación.

 

La gente lo busca, con insistencia. Imagínate encontrarlo hasta el otro lado del lago.

 

Juan 6

25 Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron:

Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26 —Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse.

 

Le hacen un pregunta, normal, y podríamos decir amable a Jesús, “¿cuándo llegaste acá?”

 

Es sorprendente la respuesta de Jesús, hasta podríamos decir que es muy fuerte. Jesús no les contesta la pregunta. Jesús va más allá y les habla de sus intenciones, les habla de lo que hay en su mente y corazón. Definitivamente eso es fuerte. Cuando estas pensando en las palabras y la forma en que te vas a presentar delante de Dios, acuérdate que Él ve tus pensamientos y las intenciones de tu corazón. Te ahorraras tiempo y frustraciones si siempre llegas totalmente sincere y transparente delante de Dios.

 

Ahora bien, si tomáramos este intercambio como un ejemplo de oración que podemos aprender. Sugiero compararlo con oración porque ellos le están preguntando algo a Jesús y Jesús les contesta.

 

Ellos quieren platicar con Jesús de una cosa, pero Jesús les quiere hablar de otra cosa. ¿Porqué? Pues, ¡porque es lo más importante para ellos! Vamos a ver que no les agrado a la mayoría lo que Jesús les quería hablar.

 

Lo que vamos a leer en seguida, de igual modo quizás no es algo que te agrade mucho. Te exhorto en ese sentido que es algo que Jesús encuentra muy importante.

 

Juan 6

27 Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.

 

“Trabajen,” Jesús empieza con una palabra que sentimos que debe ser prohibido dentro la predicación del evangelio.

 

Efesios 2

8 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte.

 

Somos salvos por gracia y no por obras. Por eso sería raro oír una recomendación a trabajar. ¿Como es entonces que Jesús les dice, “trabajen?” Veamos.

 

Juan 6

28 —¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? —le preguntaron.

29 —Ésta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió —les respondió Jesús.

 

En respuesta a la recomendación de Jesús le hacen una pregunta bien planteada basándose en la ley. “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige?” Bajo la ley sabían que Dios les exigía ciertas obras. ¿A esto se refería Jesús en su recomendación?

 

Jesús responde, “Ésta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió.” Por lo tanto entendemos que Jesús no les esta contestando conforme la ley, sino conforme la gracia que Él esta por implementar.

 

Es importante notar que Jesús les dice, “trabajen.” No se si quieres tomar esto como un mandato de Jesús, una recomendación de Jesús o una invitación de Jesús. En todo caso el esta apelando a las personas que lo escuchan que hagan algo. Compara esto a trabajar. Aclara que lo que manda es, “que crean en aquel a quien él envió.” Jesús esta apelando la capacidad de decisión, la capacidad de acción de estas personas y les manda que trabajen, creyendo en aquel a quien Dios envió, que es Jesús mismo. Dejemos asentado entonces que hay algo que el hombre tiene que hacer. Creer.

 

Como parte de su mandato a trabajar en creer, Jesús dice, “trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna.” Desde aquí Jesús empieza a comparar la comida que es perecedera a una comida que permanece para vida eterna.

 

Prácticamente haciendo a un lado lo que Jesús les dijo, buscan regresar a lo que Jesús había señalado como su motivación. Veamos.

 

Juan 6

30 —¿Y qué señal harás para que la veamos y te creamos? ¿Qué puedes hacer? —insistieron ellos—. 31 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer. ”

 

Pan, ¡queremos pan! ¿Que tal si nos das más pan, para que podamos creer en ti?

 

Juan 6

32 —Ciertamente les aseguro que no fue Moisés el que les dio a ustedes el pan del cielo —afirmó Jesús—. El que da el verdadero pan del cielo es mi Padre. 33 El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

34 —Señor —le pidieron—, danos siempre ese pan.

 

Al parecer de todo lo que les dijo Jesús solo oyeron lo que querían oír, “pan.” Y entonces la repuesta, “danos siempre ese pan.”

 

Juan 6

35 —Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. 36 Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen. 37 Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. 38 Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. 39 Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. 40 Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

 

Jesús, les explica que el mismo es pan, pero, “pan de vida.” El que viene a el, “nunca pasará hambre,” el que cree en él, “nunca más volverá a tener sed.”

 

Pero, señala Jesús, “a pesar de que ustedes me han visto, no creen.” Jesús les ha indicado que deben trabajar creyendo en él.

 

Ahora Jesús introduce, podríamos decir la perspectiva de Dios. “Todos los que el Padre me da vendrán a mí.” Debemos entender que hay una obra de Dios que hace que ciertas personas vengan a Jesús. No debemos pensar que hay algún conflicto entre el que de Jesús apela a ellos a trabajar o sea creer en Él, y el hecho que el Padre le da personas.

Jesús sigue profundizando en el hecho que la vida que da es eterna. “La voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.” Debemos fijarnos que esto no se trata de una vida física y una vida no-física. No. La voluntad de Dios es que Jesús nos resucite en el día final. Nos va a resucitar con un físico, mejor que el que tenemos ahora. Si entendemos que Dios diseño nuestro cuerpo y de hecho todo nuestra persona entonces no vamos a tener la menor duda de que nos puede resucitar con otro cuerpo aún mejor. Y eso es la vida eterna, vivido físicamente pero en un cuerpo mejor, glorificado.

 

Juan 6

41 Entonces los judíos comenzaron a murmurar contra él, porque dijo: «Yo soy el pan que bajó del cielo. » 42 Y se decían: «¿Acaso no es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que sale diciendo: “Yo bajé del cielo”?»

 

Les causa problemas el hecho que diga, “Yo bajé del cielo.” Ellos los conocían como una persona de cierto pueblo, con padre y madre. ¿Como es que bajo del cielo entonces?

 

Juan 6

43 —Dejen de murmurar —replicó Jesús—. 44 Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.

 

Ante este murmurar, Jesús aclara la obra necesaria de Dios, “nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió.” ¿Como se ve desde nuestra perspectiva que el Padre atraiga a alguien a Jesús?” Bueno, lo ha venido explicando, Jesús muestra las señales que muestran que el ha venido del cielo. Y Jesús manda o indica que deben creer en él. Cuando Dios atrae a alguien entonces ante el llamado de Dios creen. Dios no cree en nuestro lugar. Eso es un trabajo o algo que tenemos que hacer nosotros. No vamos a creer si Dios no nos atrae. Pero cuando somos atraídos y creemos, entonces el creer es un acto significativo. Es significativo, porque Jesús enseña que es significativo para Dios. Dios lo ha hecho significativo. Primero porque nos llama a creer. Luego es significativo, porque ha prometido que el que, “crea en él, tenga vida eterna.”

 

Juan 6

45 En los profetas está escrito: “A todos los instruirá Dios. ” En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí.

 

Jesús aquí describe la atracción que hace Dios del hombre a Jesucristo como, “el que escucha al Padre y aprende de él.” Entonces la atracción incluye por lo menos, comunicación y enseñanza.

 

Esa enseñanza en este caso es que Jesús contraste la vida mortal, con la vida eternal.

 

Juan 6

46 Al Padre nadie lo ha visto, excepto el que viene de Dios; sólo él ha visto al Padre. 47 Ciertamente les aseguro que el que cree tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y sin embargo murieron. 50 Pero éste es el pan que baja del cielo; el que come de él, no muere. 51 Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.

 

Jesús les señala algo muy fuerte y trascendental. Sus antepasados comieron el maná, comieron un pan producido por Dios en forma milagrosa, y ¡sin embargo, o de todas maneras murieron! En contraste con esto, “el pan que baja del cielo; el que come de él, no muere.” Y, para que no haya ninguna duda de lo que esta diciendo, aclara, “Yo soy el pan vivo que bajó del cielo.”

 

Jesús esta aclarando que podemos decir que nuestra vida actual es real, que es físico, pero, es sobre todo mortal, tiene un fin, termina en la muerte. La comparación entonces no es entre una vida real y un vida espiritual por conocerse. La comparación es entre la vida mortal que termina en nuestra muerte física y vida eterna, con un nuevo físico con el que seremos resucitados para vivir para siempre.

 

 

Ahora los judíos murmuran porque Jesús dice que tienen que comer su carne. Jesús sigue comparando la vida eterna que Él les ofrece con la vida mortal. Veamos.

 

Juan 6

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

 

La vida eterna es en un cuerpo, Jesús nos resucitara. Es tan o más real que nuestra existencia física actual.

 

Juan 6

58 Éste es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron, pero el que come de este pan vivirá para siempre.

 

Jesús vuelve a recalcar lo que le paso a sus antepasados, “los antepasados de ustedes comieron maná y murieron.”

 

Ahora a la luz de esta discusión podemos entender porque Jesús les reprocha que sólo lo siguen porque comieron pan. El hecho es que ahora es un nuevo día. Ayer comieron pan milagrosamente suministrado por Jesús. Sin lugar a dudas un pan divino y un pan bendecido. Pero ahora es un nuevo día y han vuelto a tener hambre. Pero eso no es el problema principal. El hecho es que aunque Jesús les diera pan para comer diario, llegarían al final de sus vidas y morirían. Por eso Jesús, les ha exhortado, no trabajen por ese pan perecedero, para sus cuerpos mortales perecederos. ¡No! Trabajen para la vida eterna, crean en Jesús.

 

A estas alturas el texto dice que no solo los que llamaban “judíos” están murmurando, sino hasta, “muchos de sus discípulos exclamaron: «Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?»”

 

Ante este hecho Jesús otra vez les recuerda, la obra del Padre.

 

65 —Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre.

 

Con esto podemos ver que Jesús ha descrito de tres maneras lo que el Padre hace para que puedan creer. Primero dijo que le Padre so los daba, luego que el Padre los atraía y por último, aquí, el Padre haya concedido que vengan a Jesús.

 

Tan fuerte fue toda esta discusión que se apartan los miles y los cientos que habían comido el pan milagroso y que habían cruzado el lago en busca de más pan. Nos relata Juan esto.

 

66 Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce:

67 —¿También ustedes quieren marcharse?

68 —Señor —contestó Simón Pedro—, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

 

De cinco mil que comieron en el monte, ahora quedan pocos más que los doce. Ellos también tienen que decidir, después de todo lo que han vivido, visto y oído, ¿que van a hacer? ¿Quieren marcharse?

 

¿Quien le contesta a Jesús? Nada menos que Simón Pedro. ¡Si! Somos muy severos con Pedro, siempre listo para dar una contestación rápida, superficial a veces. Pero hermanos, aquí en este punto, Simón Pedro entendió perfectamente lo que Jesús ha estado enseñando. Pedro entiende lo más importante del seguir a Jesús. ¿Cual es la razón por la que Pedro no va a marcharse? “Tú tienes palabras de vida eterna.”

 

“¡Tú tienes palabras de vida eterna!” Piénsalo. En toda mi vida yo no he oído de nadie, ni de ninguna organización, ni de algún plan de salud, que ofrezca si quiera la vida eterna. En mis años me han hecho todo tipo de propuesta, sentimental, económico, político, nacionalista y hasta egoísta. Pero sólo Jesús me ha hecho una propuesta de vida eterna. Nadie más.

 

La vida que tenemos en estos momentos, esta vida física nos va a matar, porque es vida mortal. Todas las bendiciones físicas que Jesús me podría dar o las muchas más que le podría pedir, son perecederas. Me llamo mucho la atención un noticiero. Un hombre bastante rico en México se accidento en un helicóptero el sábado en la noche, murió el y uno de sus hijos si no me equivoco. Bueno en el noticiero de la tarde del domingo, un reportero dijo, “el Señor Fulano de Tal, FUE dueño de esto y lo otro.” Dentro de mí como que quise protestar. “¡Espérate, todavía no han abierto los juzgados, ni los bancos, no se ha podido hacer ningún traslado de propiedades todavía!” Luego reaccione y entendí. No hacía falta ningún tramite. El señor falleció, ya no vive. Sus empresas ahora no tendrán un dueño claro ni definido. Pero el FUE dueño de esto y lo otro.

 

1 Pedro 1

23 Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. 24 Porque

«todo mortal es como la hierba,

y toda su gloria como la flor del campo;

la hierba se seca y la flor se cae,

25 pero la palabra del Señor permanece para siempre.»

Y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: