Comentarios sobre Lucas 8 y Mateo 13

En esta descripción breve del ministerio de Jesús, aprendemos un par de cosas acerca de las mujeres y el ministerio de Jesús.

Lucas 8

1 Después de esto, Jesús estuvo recorriendo los pueblos y las aldeas, proclamando las buenas nuevas del reino de Dios. Lo acompañaban los doce, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios; 3 Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos.

Si queremos hacer un balance objetiva de la relación de Jesús y su ministerio con las mujeres primero tenemos que tomar en cuenta que escogió doce discípulos y ninguno de ellos era mujer. A pesar de eso, en este pasaje vemos, al final del versículo uno y inicio del versículo dos, esta frase, “lo acompañaban los doce, y también algunas mujeres.” Vemos aquí que aunque las mujeres no tenían un nombramiento de discípulos, acompañaban a Jesús tal como lo hacían los discípulos. Según vemos en la mayoría de los casos la enseñanza de Jesús fue en público esta mujeres experimentaron el vivir con Jesús y pudieron escuchar y aprender de toda su enseñanza.

Jamas vemos o leemos que Jesús pidiera dinero para su ministerio. Bastantes veces le sugiere a las personas dar dinero a los pobres. Según un pasaje, del dinero que tenía Jesús a su disposición, también daban dinero a algunos necesitados.

Aunque Jesús no pedía dinero, nos dice acerca de las mujeres que le seguían, “que los ayudaban con sus propios recursos.” Estas mujeres tuvieron una comprensión y generosidad para ayudar con los gastos de Jesús y sus discípulos sin necesidad de que se lo pidieran. Su ejemplo nos debe mover a dar sabiamente, y no necesariamente al primero que nos pide ofrenda.

Entendemos que los discípulos decidieron seguir al Hijo de Dios. Podríamos esperar cierta cantidad de dificultades en su labor de predicar el reino de Dios y llamar al arrepentimiento. Pero es sorprendente ver las dificultades que en más de una ocasión tuvieron de parte de la misma naturaleza. Veamos un caso.

Lucas 8

22 Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca.

Crucemos al otro lado del lago —les dijo.

Así que partieron, 23 y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro.

24 Los discípulos fueron a despertarlo.

¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron.

Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo.

25 —¿Dónde está la fe de ustedes? —les dijo a sus discípulos.

Con temor y asombro ellos se decían unos a otros: «¿Quién es éste, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen?»

Es Jesús el que da la orden de cruzar al otro lado del lago. En el trayecto, “se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro.” ¿Porqué se desata tal tormenta si el Hijo de Dios viene abordo? Bueno, vemos que Jesús usa este incidente para preguntarles, “¿Dónde está la fe de ustedes?” Equivocadamente pensamos que el creer es algo que hacemos una sola vez al aceptar a Cristo. Si bien mediante esa fe somos justificados, a Jesús le interesa que nuestra fe crezca, se profundice. Jesús puso a sus discípulos en esta tormenta para que aprenderán más acerca del Él. Digo esto porque como concluyen los discípulos, Jesús “es éste, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen.” Jesús quería que supieran que Él es más que un predicador, más que una sanador, quería que supieran que Él controla el mundo.

¿En que situaciones te ha puesto o te tiene puesto Dios para que crezca tu fe?

Encuentro una escena muy triste en este pasaje.

Lucas 8

34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron la noticia en el pueblo y por los campos, 35 y la gente salió a ver lo que había pasado. Llegaron adonde estaba Jesús y encontraron, sentado a sus pies, al hombre de quien habían salido los demonios. Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo. 36 Los que habían presenciado estas cosas le contaron a la gente cómo el endemoniado había sido sanado. 37 Entonces toda la gente de la región de los gerasenos le pidió a Jesús que se fuera de allí, porque les había entrado mucho miedo. Así que él subió a la barca para irse.

Este es una historia seguramente conocida. Debo subrayar el efecto de lo que ocurrió en las personas de esa región. Se nos dice que, “les había entrado mucho miedo.” Decimos que nos hubiera gustado presenciar uno de los milagros de Jesús. ¿Pero piensas que te pudiera dar miedo? Por un lado darse cuenta con una manifestación sobre natural que estas en la presencia de Dios. A la vez, pierdes la seguridad de las leyes naturales, ya que lo que normalmente es, ya no es, y lo que nunca ocurre ahora ocurrió. Temor. A la vez, no hay que perder de vista la destrucción que ocurrió. Fue, “una manada grande,” de cerdos la que se ahogo. Sería muy impresionante ver todos estos cerdos flotando en el agua o sobre la playa. Así que les entro mucho miedo.

Y ese miedo los lleva a hacer algo muy triste, “toda la gente de la región de los gerasenos le pidió a Jesús que se fuera de allí.” ¡Que triste! ¿Te imaginas? “Jesús, soy el vocero de toda esta gente y te pido que te vayas de aquí.” Me dan ganas de llorar. Esto es fuerte, porque, ¿que hace Jesús? “Así que él subió a la barca para irse.” Ohhh, que triste, que fuerte. Podemos decirle a Jesús que se vaya, y, ¡se va! ¡Ay, ay, ay! Como seguidores de Jesús entre la gente a quienes tenemos que ministrar están personas que le han dicho a Jesús que se vaya.

Hay una elemento de la gracia de Dios en medio de esta historia. Veamos.

Lucas 8

38 Ahora bien, el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarlo, pero Jesús lo despidió y le dijo:

39 —Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti.

Así que el hombre se fue y proclamó por todo el pueblo lo mucho que Jesús había hecho por él.

Esta, “el hombre de quien habían salido los demonios,” si Jesús no se va a quedar, el quiere ir con Él. Que gozo me da. Este hombre que producía, temor, asco y repudio, ahora sano, ahora queriendo seguir a Aquél que lo libero. El había vivido bajo el poder de los demonios por años. A el no le da temor el poder divino de Jesús. ¡Este es poder para bien! ¡Este es poder para salvar y dar vida!

Vemos, el amor, fiel amor, dócil amor de Jesús. No, quédate aquí A mi me han pedido que me vaya, pero tu quédate. Aunque a muchos Jesús les decía que no dijeran lo que había visto o lo que les había ocurrido, a este hombre Jesús le dice, “vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti.” Gloria a Dios. Jesús no dejo de amar a toda la gente de esa región. Les deja una voz, les deja una vida, les deja un hombre nuevo. Y así lo hizo. Este hombre es fiel a lo que Jesús le pidió, “así que el hombre se fue y proclamó por todo el pueblo lo mucho que Jesús había hecho por él.” Creo que el ministerio de cada uno de nosotros en parte es como el de este hombre.

Encontramos varias veces en los evangelios la frase, “el que tenga oídos, que oiga,” o algo parecido. Podríamos pensar que quizás es solo un forma poética de hablar de Jesús. Vamos a ver que esto es una frase profundamente significativa e inclusive preocupante.

Mateo 13

9 El que tenga oídos, que oiga.»

10 Los discípulos se acercaron y le preguntaron:

¿Por qué le hablas a la gente en parábolas?

11 —A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no. 12 Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo a ellos en parábolas:

»Aunque miran, no ven;

aunque oyen, no escuchan ni entienden.

A menudo pensamos que las parábolas son una de las mejores herramientas didácticas. Jesús explica que las parábolas tienen dos efectos. “A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos.” Y para nosotros las parábolas, a menudo con su explicación, nos dan a conocer los secretos del reino. “Pero a ellos no.” Para los que Dios no se les ha concedido, las parábolas son algo que miraran pero no verán, algo que oyen pero no escuchan ni entienden.

¿Porque? Sigamos leyendo.

Mateo 13

14 En ellos se cumple la profecía de Isaías:

»“Por mucho que oigan, no entenderán;

por mucho que vean, no percibirán.

15 Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible;

se les han embotado los oídos,

y se les han cerrado los ojos.

De lo contrario, verían con los ojos,

oirían con los oídos,

entenderían con el corazón

y se convertirían, y yo los sanaría.”

Esta profecía de Isaías, estos versículos, se toman de Isaías capítulos seis, versos nueve y diez. Lo importante es ver esta profecía en su contexto en Isaías. Les invito a leer los primeros diez versículos de Isaías seis. En resumen, Isaías ha tenido una experiencia en dónde ve la gloria “excelso y sublime” de Dios en su trono y templo. Primero Isaías, al ver todo esto declara, “¡Ay de mí, que estoy perdido!” Isaías pensaba que quizás iba a morir por haber visto el esplendor de Dios, siendo un pecador. Pero un, serafín vuela a Isaías y le toca los labios con una braza y declara “tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.”

Después de esto, leemos en Isaías lo siguiente.

Isaías 6

8 Entonces oí la voz del Señor que decía:

¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?

Y respondí:

Aquí estoy. ¡Envíame a mí!

¡Que llamado! ¿Quién irá? Con todo lo que acaba de experimentar Isaías, el responde, “¡Envíame a mí!”

Con tal acercamiento a Dios, con un llamado tan poderoso, podríamos esperar que Isaías tuviera entonce un ministerio muy poderosa con muchos resultados. Pero Dios le dice lo que leemos en seguida.

Isaías 6

9 Él dijo: —Ve y dile a este pueblo:

»“Oigan bien, pero no entiendan;

miren bien, pero no perciban.”

10 Haz insensible el corazón de este pueblo;

embota sus oídos y cierra sus ojos,

no sea que vea con sus ojos,

oiga con sus oídos,

y entienda con su corazón,

y se convierta y sea sanado.

Y es Jesús el que nos dice que esto, es una profecía que se refería al Su ministerio, “en ellos se cumple la profecía de Isaías.” Así que cuando Jesús esta predicando, al decir, “el que tenga oídos, que oiga,” ¡esta diciendo que hay muchos que no van ni a entender su mensaje! Lo bueno es que otros que si tienen oídos para oír. Creo que si entendemos bien esta profecía y enseñanza podemos entender que la predicación divina no es la que se hace buscando mayores resultados en números y popularidad. La predicación divinamente mandado se preocupa por ser fiel a Dios, sabiendo que hay muchos que van a escuchar con sus oídos pero no van a oír. Sabiendo igualmente que va a haber algunos que si tienen oídos para oír el mensaje de Dios.

Por último, quisiera comentar una de la parábolas.

Mateo 13

44 »El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.

Yo entiendo esta parábola diferente a la mayoría de los comentaristas. Yo entiendo que el tesoro escondido en un campo es la iglesia, el pueblo de Dios. El campo es el mundo. El hombre que lo descubrió es Jesús. Jesús da su vida por la iglesia, Su iglesia. La compra, pero lo volvió a esconder en el campo. Aquí hay algunos textos referentes a esto.

Efesios 1

14 Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Vemos que somos un pueblo adquirido por Dios. Dios no ha hecho la redención final todavía. Veamos que dice otro pasaje acerca de nuestro estatus actual.

1 Juan 3

1 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él. 2 Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.

¡Somo hijos de Dios! Estamos en el mundo, pero como escondidos. “El mundo no nos conoce.” Pero un día se va a manifestar lo que Jesús ha escondido en el mundo. “Todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser.”

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