Comentarios sobre Mateo 5-7

¿Cual es la relación de Jesús con la ley de Moisés? Eso es una buena pregunta todavía hoy, como lo fue al estar Jesús aquí en la tierra. ¿Cual es la relación de Jesús con los profetas? Veamos lo que Jesús dice de su relación a la ley y a los profetas en este pasaje.

Mateo 5

17 »No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento. 18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.

A veces sólo leemos o nos fijamos en lo que más nos interesa en un pasaje y dejamos de ver otra parte de la enseñanza. Creo que este versículo es uno de estos casos. Es muy fácil leer, “no piensen que he venido a anular la ley” y pensar que con esa frase ya esta resuelto todo. Concluimos que Jesús no cambia la ley y no sentimos la necesidad de ver lo que sigue del versículo.

Porque junto con, “no piensen que he venido a anular la ley,” sigue en la misma frase diciendo, “o los profetas”. Jesús menciona dos cosas que no vino a anular, la ley y los profetas. En general estamos más familiarizados con lo que la ley enseña, que con lo que los profetas predijeron.

Jesús dice que no ha venido a anular la ley o los profetas, sino a darles cumplimiento. Pregunto en el caso de la ley, ¿en que sentido Jesús vino a darle cumplimiento a la ley? ¿Jesús se esta refiriendo a que el cumple la ley en lo que respecta a si mismo, nada más? O ¿Jesús cumple la ley para todos nosotros?

Luego Jesús dice esto acerca de la ley, “Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.” Jesús dice que la ni una parte de la ley desaparecerán, “hasta que todo se haya cumplido.” En primer lugar eso nos habla de que si va a desaparecer la ley en algún momento. ¿En que momento es que va a desaparecer? Pues cuando se haya cumplido. ¿No acaba de decir Jesús que el va a darle cumplimiento a la ley? No es lo mismo anular algo que darle cumplimiento. No vamos a entender como Jesús le da cumplimiento a la ley solo basándonos en este pasaje. Lo que es importante es tener presente todo lo que dicen estos versículos y no quedarnos únicamente con la frase, “no he venido a anular la ley”, sin el contexto por lo menos de los dos versículos.

¿A que se refiere Jesús al decir que le va a dar cumplimiento a los profetas? ¿Que enseñaron y profetizaron los profetas que, en el momento que Jesús habla, esta sin cumplirse? De nuevo no vamos a entender como Jesús va a darle cumplimiento a los profetas, en estos dos versículos. Si debemos estar atento a esto al estar leyendo los evangelios y el Nuevo Testamento.

Horas antes de ir a la cruz, Jesús dice esto.

Lucas 22

20 De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:

Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.

Así vemos que Jesús, al ir a la cruz, establece un nuevo pacto.

Con esta introducción a su relación con la ley y los profetas, Jesús da varios ejemplos que contrastan lo que la ley enseña y lo que Jesús dice. Veamos algunos de estos contrastes.

Mateo 5

21 »Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal.” 22 Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.

La ley tiene que ver con un acto físico, externo, de matar a una persona. Jesús habla del enojo, que es una emoción un pensamiento, interno, podríamos decir del corazón.

Mateo 5

27 »Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio. ” 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.

Aquí de nuevo el adulterio es una acción física, externa que prohíbe la ley. Jesús habla acerca de codiciar una mujer. El codiciar una mujer es un deseo, un pensamiento, otra vez algo que tenemos en nuestro corazón.

El profeta Jeremías predijo que Dios iba a escribir sus leyes en nuestros corazones.

Jeremías 31

33 »Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

En el siguiente capítulo Jesús enseña acerca de dar a los necesitados.

Mateo 6

2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. 3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

Aquí de nuevo Jesús va más allá del acto físico de dar cierta suma de dinero a un necesitado y examina la motivación. ¿Cual es tu intención al dar a un necesitado? ¿Es por amor y el deseo de ayudar al necesitado? O ¿Es con el fin egoísta de enaltecerte frente a los demás?

Dentro de esta enseñanza aprendemos algo interesante acerca de nuestra libertad de acción. Jesús dice que el que busca, “que la gente les rinda homenaje”, reciben, “toda su recompensa.” Dios permite que obtenga lo que están buscando. Nuestra libertad de acción es real, porque Dios nos permite recibir las consecuencias de nuestras acciones. No debemos esperar que Dios nos de algún mérito por nuestra demostración con fines egoístas.

Afortunadamente si obramos por amor a Dios, porque Su amor ha sido derramado en nuestro corazón, entonces recibimos recompensa de Dios Eso hace significativo nuestra libertad de acción.

Mateo 6

5 »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. 6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

En cuanto a la oración, se aplican el mismo principio. ¿Cual es la motivación en tu corazón? ¿Tu intención es egoísta? ¿Para que la gente te vea? Obtendrás tu recompensa. ¿Tu intención y deseo es verdaderamente comunicarte con Dios? Entonces Él te recompensará.

Desde el inicio del capítulo cinco, Jesús esta explicado como es Su reino, el reino de Dios. Siguiendo con el principio de que lo importante para Dios es lo que hay en tu corazón, pasa al tema de los tesoros, del dinero y de los bienes materiales.

Mateo 6

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Jesús manda que no acumulemos tesoros en la tierra. ¿Porqué? “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Dios quiere que lo amemos a Él con todo nuestro corazón.

Mateo 6

22 »El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. 23 Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!

Podríamos pensar que Jesús cambia de tema al hablar del ojo como lampara del cuerpo. ¿Porque habla de, “si tu visión está nublada”? No debemos tomar estos dos versículos fuera de su contexto. En los versículos anteriores y posteriores Jesús esta hablando de nuestra relación con los bienes materiales y nuestra relación con Dios. El afán por acumular tesoros, no solo cambia nuestro corazón, sino que cambia nuestra visión. Cambia la forma en la que vemos no solo las cosas, sino la personas y a Dios mismo.

Mateo 6

24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

Este versículo esta muy fuerte y muy claro. No se trata de buscar una buena mezcla entre el amor a los tesoros y a Dios. Jesús nos dice que los dos amores o señores, ¡son totalmente incompatible entre si! “No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.” Este versículo muestra la falsedad de muchas de la iglesias y movimientos modernos. Aquí se condena lo que yo llamo la iglesia comercial y los cristianos consumidores. Se ha puesto de moda animar a la gente a dar su dinero a la iglesia porque eso les va a traer tesoros. Ese llamado apela al amor al tesoro que la gran mayoría de la gente tiene. Este tipo de llamado pretender tomar el amor al tesoro y de alguna forma redirigirla y convertirla en un amor a Dios. Pero, ¡Jesús dice que esto es imposible!

Tenemos que arrepentirnos de servir a las riquezas.

Mateo 6

25 »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? 26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? 27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

En vez de amar a las riquezas debemos aprender una dependencia de Dios. Debemos tener una confianza total en la provisión de Dios para todas nuestras necesidades físicas.

Jesús sigue dándonos ejemplos de la provisión de Dios y luego nos manda esto.

Mateo 6

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Nuestro amor y afán debe ser por el reino de Dios y por su justicia.

Todo lo demás lo va a proveer Dios.

Cambiando de tema, Jesús nos enseña sobre la oración. En medio de esta enseñanza Jesús dice algo que es importante porque contrasta con una enseñanza que se divulga por allí

Mateo 7

9 »¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? 11 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!

La frase que quisiera resaltar aquí es esta, “si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos.” Sabemos que todos somos pecadores. Hay una enseñanza que dice que el hombre es totalmente malo. Jesús aquí nos describe como, “siendo malos”, es cierto. Pero dentro de este contexto, Jesús también dice, “saben dar cosas buenas a sus hijos.” Jesús lo pone como un contraste. Somos malos, pero tenemos algo bueno, sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos. No tenemos una bondad que nos acerque en lo más mínimo a alcanzar el reino de Dios. Pero todavía en nosotros, hay algo de la bondad de Dios, tanto así que Jesús lo toma para enseñarnos acerca de la oración. En ese sentido queda algo de la imagen de Dios en nosotros. Queda algo en nosotros que muestra como es Dios.

Aunque este comentario se ha alargado, no puedo dejar de hacer un comentario sobre la que dicen estos versículos.

Mateo 7

21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros? ” 23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”

Jesús nos advierte, porque sabe que iban a creer y hacer algunos. No es suficiente el llamar a Jesús Señor. El verdadero seguidor de Jesús, el que va a entrar al reino de los cielos, es el que hace la voluntad de su Padre.

Jesús ha estado enseñado acerca de que lo que Dios ve es lo que hay en nuestro corazón. Si el amor de Dios esta en nuestro corazón, entonces vamos a pasar a la obediencia, al hacer Su voluntad. Dios ya nos había advertido de esta falta de integridad por medio del profeta Isaías.

Isaías 29

13 El Señor dice:

«Este pueblo me alaba con la boca

y me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí.

Su adoración no es más que un mandato

enseñado por hombres.

Hoy en día es muy aceptado y popular hablar de seguridad a todo el que hace cualquier declaración de que es creyente. Junto con las promesas que Jesús nos da, esta esta advertencia. ¡No todos entrarán!

Llama la atención la descripción que da Jesús del que piensa que va a entrar y no entra. Primero, es fácil ver que una persona que puede decir, “profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros”, tendía muchas bases para pensar que es de Dios. ¿No es así? Eso nos deja la duda. ¿Se estaban engañando a si mismos? ¿Pensaban que iban a engañar a Jesús?

Hoy en día llamaríamos hiper-carismático a una persona que pretende profetizar, echar fuera demonios y hacer milagros. ¿Porque Jesús pone a este tipo de persona como ejemplo? Creo cuando se pierde toda conexión la escritura y por medio de la escritura la verdad acerca de Dios es fácil empezar a un falso engrandecimiento de nuestra persona. Hoy digo que profetizo, mañana le agrego que hecho fuera demonios al mes digo que hago milagros. Hoy soy pastor, mañana obispo y en dos meses ya soy apóstol. Pero la pregunta es si Jesús te conoce o no. Las preguntas claves son: ¿Haces la voluntad de Dios? ¿Jesús te conoce?

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