Conversaciones Paralelas en Juan – Nacido de Agua

Al hacer una lectura a través de Juan, encontramos al menos tres de lo que yo llamo conversaciones “paralelas”. Yo les llamo conversaciones paralelas porque, como usted sabe, las líneas paralelas nunca se encuentran. En estas conversaciones Jesús comienza a propósito una conversación sobre algunos temas o actividades terrestres y la otra persona en la conversación comienza a conversar y pensar en el tema que Jesús empezó a tratar. En cada caso, Jesús, después de hacer algunos puntos en lo que respecta al tema físico, cambia y comienza a hablar de una verdad espiritual. Por lo general comparándolo y contrastándolo con el elemento o actividad terrenal que Jesús había introducido para este mismo propósito. En este punto las conversaciones parecen ser paralelas y uno se pregunta, ¡si alguna vez van a hablar de la misma cosa! Por supuesto, Jesús sabe cómo comunicar Su verdad, por lo que en algún momento la otra persona se da cuenta de que Jesús está ahora hablando con ellos acerca de cosas espirituales.

Mi percepción es que Jesús tiene la tarea de explicar las cosas espirituales a ellos, cuando en realidad, ¡no saben nada de lo espiritual! Así que las conversaciones paralelas son en cierto sentido como una parábola, con la excepción de que empieza con conversación de la vida real y luego en algún momento se salta a lo espiritual.

Las tres conversaciones paralelas obvias en Juan están aquí en el capítulo tres con Nicodemo, con la mujer samaritana en el capítulo cuatro y con la multitud que lo sigue en el capítulo seis. Permítanme analizar los otros dos casos, antes de regresar al capítulo tres.

Con la mujer Samaritana Jesús comienza una conversación sobre el agua normal de cada día. Él hace esto al pedir a la mujer samaritana el tomar agua de beber. La conversación sobre el agua que sigue cubre toda la gama incluyendo agua, sed, ollas de agua, los pozos, los prejuicios de los hombres contra las mujeres, el perjuicio de los Judíos contra Samaritanos y la perforación de pozos. Jesús usa varios puntos sobre el agua para pasar la conversación hacia el agua espiritual. Jesús señala que el que beba del agua normal, volverá a tener sed, pero el que beba del agua (esté otro agua) que Él nos da, nunca volverá a tener sed. Jesús señala su grandeza en su capacidad de dar este agua que sacia totalmente la sed. Así que al menos en estos dos puntos contrasta agua normal con agua espiritual. No es hasta que Jesús le pide traer a su marido y luego señala que él sabe que ella ha tenido cinco maridos y un hombre ahora, que es, y no es, al mismo tiempo su marido. En ese momento creo que la mujer samaritana salta al otro lado de la conversación paralela y se da cuenta de que Jesús está hablando de la sed espiritual y la satisfacción de la sed espiritual.

En Juan capítulo seis tenemos, lo que yo llamo una conversación móvil, con un grupo de personas que se prolonga por varios días y se mueve de un lugar a otro. Toda esta conversación se desató por la milagrosa alimentación de 5.000 personas.

Una multitud sigue a Jesús al otro lado del mar. En lugar de responder a su pregunta acerca de cómo llegó a la otra orilla, Jesús va directo al estado de sus corazones y les dice que lo están siguiendo sólo porque habían comido el pan hasta que se llenaron.

Con esto, empieza otra conversación paralela. Piden pan, Jesús desde el principio distingue el pan que Él les dará del pan cotidiano normal. Ellos no dejan de pensar en el pan físico, de cada día, que quieren. Jesús hace varias declaraciones sobre el pan de la tierra. Por un lado, dice que tendrán hambre de nuevo. También señala que han de morir. Cuando tratan de utilizar el caso del maná, que recibían todos los días en el desierto, Jesús señala que incluso aquellos que comían este pan milagroso diario murieron.

No es hasta que Jesús comienza a cambiar el discurso sobre el pan espiritual, para explicar que Él mismo es el pan, que empiezan a entender que él ha utilizado pan para hablar de cosas espirituales.

Volviendo al capítulo tres de Juan y la conversación de Jesús con Nicodemo aquí la conversación paralela es alrededor del nacimiento. Una vez más Jesús es el que decide empezar a explicar lo que tiene que decirle a Nicodemo usando el nacer, “quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.” Nicodemo inicialmente y con mucha razón piensa del nacimiento humano normal. Mientras Nicodemo está tratando de averiguar cómo una persona podía nacer físicamente por segunda vez, Jesús interviene para aclarar y contrastar el primer nacimiento natural con el nacimiento a que Él se refiere como “quien no nazca de nuevo .”

Permítanme dar comentarios intercalados de estos tres versos para ver si puedo aclarar.

Juan 3

4 —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?

En esencia Nicodemo está diciendo que no entiende cómo alguien puede tener un segundo nacimiento físico.

Juan 3

5 —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—.

En su respuesta Jesús no busca poner a un lado el nacimiento físico, que es de agua, si no que añade el segundo, nacer de nuevo del Espíritu.

¿Por qué digo eso? El siguiente versículo explica.

Juan 3

6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.

Las dos partes de este versículo corresponden a las dos partes del versículo anterior. Nacido del agua = carne, da a luz a la carne. Nacido de Espíritu = Espíritu da a luz el espíritu.

Es interesante notar que Jesús no hecha a un lado el nacimiento físico, como si no tuviera relación con el nuevo nacimiento, no, sino incluye uno junto al otro.

Este versículo de Eclesiastés realmente da una comprensión más profunda de los versículos que siguen en Juan 3.

Eclesiastés 11:5

5 Así como no sabes por dónde va el viento ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, tampoco entiendes la obra de Dios, creador de todas las cosas.

Jesús parece citar la primera parte de este versículo para decir a Nicodemo por qué no debe esperar entender el funcionamiento interno del nuevo nacimiento si no puede entender el camino del viento. Si Nicodemo conocía Eclesiastés, entonces él sería capaz de completar el texto y ver que ni sabe él cómo se forma el cuerpo en el vientre de una madre. Por lo tanto tampoco va a entender la obra de Dios.

7 No te sorprendas de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo.” 8 El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.

Por último, inmediatamente después de este pasaje de la conversación con Nicodemo, leemos este versículo.

22 Después de esto Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea. Allí pasó algún tiempo con ellos, y bautizaba.

Podemos ver dos cosas aquí. Si Jesús quería hablarle de la necesidad de ser bautizado en agua, podría haberle dicho simplemente que necesita ser bautizado, en lugar de un oscuro “nacer de agua “. En segundo lugar, Jesús podría haberle dicho a Nicodemo, si quieres ver el reino de Dios, entonces necesitas salir al campo y ser bautizado.

En resumen creo que la interpretación que propongo aquí es más literal y simple. Para tratar de leer, “nacer de agua “, como bautizados es asignar un significado independiente a las palabras del texto e independiente del contexto.

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