Objeciones Para Dar a un Necesitado

     Hay un familia que Dios puso, literalmente en mi camino, hace algunos años para ayudarles. No he podido o querido quedarme con toda la bendición o dicha. Como la Palabra dice:

 

Hechos 20

35 Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.” »

 

Entonces para compartir la dicha de dar y porque la ayuda que necesita esta familia es grande y constante, invite a algunos hermanos a ayudar en dar. ¡Gracias a Dios por la participación de estos hermanos!

 

Algunos hermanos que invite a ayudar pusieron objeciones para dar y no dieron. Inclusive algunos de los que dieron por algún tiempo después también pusieron objeciones.

 

Por lo tanto siento que es necesario ver algunos textos de la Palabra que enseñan acerca de dar a los necesitados y asi contestar estas objeciones. Primero voy a presentar y comentar los textos Bíblicos y luego mencionare las objeciones recibidas con algunos comentarios.

 

En el texto de Hechos 20:35 Pablo cita una frase de Jesús que no encontramos textualmente en los evangelios: “Hay más dicha en dar que en recibir.” Quizas Pablo había oído esta frase de Jesús de alguno de los apóstoles y otra persona que había oído a Jesús cuando lo dijo. Si tenemos en los Evangelios Jesús enseñando sobre la dicha de dar.

 

Mateo 6

2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. 3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

 

Jesús contrasta dos objectivos que podríamos buscar al dar a los necesitados. El primero y quizas el más común es el de llamar la atención de la gente y que te rindan homenaje. Dios es fiel. Si ese es el motivo por la que das a necesitado, Jesús dice que recibiras ese homenaje de la gente. Pero aclara que esa es entonces “toda su recompensa”. El segundo motivo para dar es esperando ser recompensado por nuestro Padre, que ve lo que se hace en secreto. Dios es fiel. Tu Padre, te recompensará. Debemos dar con el único fin de que el Padre nos recompensé.

 

En otra ocasión Jesús vuelve a comentar la ayuda a necesitados en este texto:

 

Lucas 14

12 También dijo Jesús al que lo había invitado:

—Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos, a su vez, te inviten y así seas recompensado. 13 Más bien, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. 14 Entonces serás dichoso, pues aunque ellos no tienen con qué recompensarte, serás recompensado en la resurrección de los justos.

 

Este pasaje es muy fuerte porque Jesús insta a que cuando queremas festejar o celebrar algo debemos incluir en el festejo a los necesitados. Piensalo. Jesús dice que no debemos invitar a gente que nos pueda recompensar. ¿Porque? Pues porque otra vez, así seremos recompensados. Jesús nos invita a buscar otro tipo de recompensa. Ayuda a los que no te pueden recompensar nada, los que “no tienen con qué recompensarte”. Entonces seremos, “recompensado en la resurrección de los justos”. Aqui podemos ver que la recompensa es de parte de Dios, y que la recompensa será futuro, en la resurrección.

 

¿Cuál es la conclusión hasta ahora? Muy simple. No debemos ayudar a los necesitados para recibir de ellos ninguna recompensa.

 

Jesús nos invita a demostrar o reflejar el carácter de Dios en nosotros como podemos ver en este texto:

 

Mateo 5

44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos?

 

Nuestro Padre que esta en el cielo provee para malos y buenos, para justos e injustos. Por lo tanto nosotros debemos amar a todos, los justos e injustos, los malos y los buenos. Por cierto Jesús sigue mencionando recompensa.

 

Aunque todos debemos conocer la parábola del buen Samaritano lo pongo aqui para que volvamos a notar algunas aspectos importantes a esta discusión.

 

Lucas 10

30 Jesús respondió:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. 32 Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo. 33 Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. 34 Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.” 36 ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

37 —El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.

 

Jesús no nos dice la raza, nacionalidad o estatus religioso de la persona que cayó en manos de los ladrones. Eso no es importante para lo que Jesús nos quiere enseñar con este ejemplo. Aún más lo que nos enseña Jesús con este ejemplo es que debemos ser el buen projimo del que tiene necesidad sin importar su raza, nacionalidad o estatus religioso. Como paréntesis podemos notar que esta persona no era necesitado hasta que cayó en manos de los ladrones. Algo traía de valor por lo cual los ladrones le cayeron encima.

 

Con mucho temor y cuidado debemos tomar nota que Jesús muestra como religiosos, si religiosos, las dos personas que pasarón sin ayudarlo. No son soldados romanos ni recolectores de impuestos. Uno que paso sin hacer nada era sacerdote, el otro que paso sin hacer nada era levita, que es la tribu de los sacerdotes. No crean que esto es un ataque dirigido en particular a los judios. No se limita a los religiosos judios. Es una advertencia de Jesús a todos los que profesarían una cercanía a Dios que no se traduce en ayudar al prójimo que esta necesitado.

 

El buen Samaritano entonces ayuda, sin importarle quien es el necesitado. El buen Samaritano ayuda entonces sin esperar nada a cambio. Al contrario, dice: “y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.”

 

Para poner esta enseñanza en perspectiva, esta enseñanza lo da Jesús para aclarar y precisar el segundo gran mandamiento, amaras a tu prójimo como a ti mismo.

 

Jesús ha hablado de una recompensa en la resurección. En este pasaje vemos como va a ser esa recompensa.

 

Mateo 25

34 »Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” 37 Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”

 

Aqui vemos algo muy bello acerca de ser un hijo de Dios. En Romanos 5:5 Pablo dice, “Dios ha derramado su amor en nuestro corazón”. Aquí el Rey, Jesús, les dice a los que van a entrar al reino que: “tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” Al parecer los hijos del reino, ¡han hecho todo esto sin darse cuenta! Por lo tanto preguntan, ¿Cúando? La respuesta de Jesús es que, “todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.” Asi que aprendemos que cuando ayudamos a un necesitado estamos ayudando a Jesús mismo. Piensalo, Jesús lo dice.

 

Bien podemos entender la frase, “mis hermanos”, como referiendose a los creyentes en Jesús. Pero en base a los demás textos que hemos visto, queda claro que la ayuda no esta limitado a creyentes y debemos entender esta frase en su sentido más amplio.

 

Si tenemos la tentación de tomar la ayuda a los necesitados como algo opcional debemos leer con atención la segunda parte de este pasaje:

 

Mateo 25

41 »Luego dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.42 Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y no me dieron nada de beber;43 fui forastero, y no me dieron alojamiento; necesité ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron.” 44 Ellos también le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 Él les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí.”

46 »Aquéllos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

 

Entiendo que cuando Dios pone a un necesitado en nuestro camino, si no lo ayudamos, no ayudamos a Jesús.

 

Habiendo compartido estos textos quizas salga sobrado hablar de las objeciones para dar a un necesitado. Pero voy a hablar de ellos como un ejemplo de como se aplican estos textos.

 

Ayuda exponer en breve el caso concreto junto con las objeciones. Se trata de una familia podríamos decir trabajadora u obrera como muchos en la Ciudad de México. Ellos tienen un hijo que tiene parálisis cerebral. Sería importante notar que ellos no llegarón a pedirme algo. Yo iba circulando por avenida Observatorio cuando vi a una mujer cargando a un niño muy grande. Al pasar me parecio que el niño tenía una cara de dolor, la mujer que lo iba cargando tenía algo de canas en el pelo y el niño era demasiado grande para que ella lo pudiera cargar. Como les dije al principio, Dios los puso literalmente en mi camino. En lo que reaccione y pare el coche la mujer había dado la vuelta. La alcance y empece a ofrecer a ayudar a cargar el niño. A la vez pense que iba dudar de alguien que de la nada apecía de repente ofreciendo ayudarle.

 

Eso hace ya quizas seis o más años. Les podría platicar muchos detalles, pero en resumen, el joven se llama Ricardo, igual que su papá. Le tienen que hacer todo, bañarlo, cortarle el pelo, cargarlo de un lugar a otro, moverlo para que no este en una sola posición. A estas alturas recibe su alimentación por un tubo que va directo a su estómago. Tienen que darle supositorios para que obre y su mamá dedica horas esa operación. Esto también implica gastos.

 

Normalmente niños con esta deficiencia o enfermedad, como sea la mejor forma de llamarlo, no viven tanto tiempo. Pero gracias al buen cuidado de sus padres sigue relativamente sano Ricardo que ya cumplio 22 años.

 

Sus papas, como la mayoría de los mexicanos, son de la religión Católica Romana. Hay varias cosas que me impresionan de ellos. Primero, Ricardo, el papá, ¡no se fué! Cuantos hombres van tras las faldas de otra mujer sin importar a sus hijos. En cambio, Ricardo, papá, alli esta junto a su esposa cuidado a su mujer.

 

¿Cuales eran las objeciones para dar ayuda a esta familia?

 

Bueno, pués primero, porque no iban a la iglesia. Creo que a la luz de los textos previos, queda claro que no “ayudamos” a alguien para obtener algún beneficio. ¿Vamos a pagar a la gente por ir a la iglesia? ¿Vamos a condicionar la ayuda a la gente? ¿Si les ayudamos tienen que ir entonces a la iglesia? Ahora, claro que me gustaría que fueran a la iglesia. Cada que podía yo les llevaba a Cristo a su casa. Les compartia muchas veces acerca del Señor. Ore muchas veces por Ricardo su hijo. Ricardo hasta hacía un gesto como su “amen” después de orar. Le lleve al papá un evangelio de Juan impreso en letra grande para que lo leyera en el transporte público. Pero la ayuda era para mostrar el amor de Dios. La ayuda era porque tenían una necesidad grande y real.

 

Una segunda objeción era que, “no han aceptado a Cristo”. Yo soy el primero, de nuevo, que quiero que conozcan a Cristo en forma personal. Pero de nuevo no damos ayuda para que acepten a Cristo. Siempre que les llevaba dinero estaba muy conciente de que sería muy manipulador animarles a hacer una oración para aceptar a Cristo, antes o después de darles el dinero de la ayuda. Creo que para aceptar a Cristo de verdad, no lo podemos hacer presionado o manipulado por una ayuda económica. Ayudame a orar para que esta familia llegue a entregar sus vidas al Señor. Tristemente también invite a muchos hermanos para que fueran a visitar periódicamente a esta familia. No fuerón y aún asi pensaban que debían aceptar a Cristo.

 

Algunos sin meditar la situación juzgaba que ellos “solo buscaban ayuda”. De nuevo, yo soy el que busque ayudarlos. ¿Como puedes mantener un trabajo fijo si casi cada semana tienes que faltar para llevar a tu hijo a una cita médica o de terápia? ¿Como te va a alcanzar el dinero si siempre tienes que gastar en medicinas, inclusive supositorios para que tu hijo pueda hacer sus necesidades fisiológicas? ¿Ha puesto Dios a un necesitado en tu camino? Convive con ellos, conozca su situación de cerca. Pónte en su lugar. ¿Que podrías hacer tu bajo las mismas circunstancias?

 

Creo que varios simplemente se cansaron de que la necesidad no desaparecía. Mes tras mes, año tras año, una familia que necesita ayuda.

 

Les dije que había varias cosas de esta familia que me impresionan. Un día hospitalizarón al joven Ricardo para una operación de cambio del puerto por el que recibe el alimento. Fui a visitarlo al hospital. Cuando llegue, no estaba nadie con Ricardo. Al poco tiempo llego su Papá. Para esto, Ricardo jovén tenía una toz y algo de flemas. El papa, cuando llego le empezo, cariñosamente a darle golpesitos en la espalda para ayudarlo a toser y sacar las flemas. Me puse a meditar en Don Ricardo. A esas alturas llevaba unos veinte años cuidado a su hijo. Fielmente, cargandolo, bañandolo, llevándolo de aqui para aca de un doctor a otro. Fielmente cuidando a un hijo, no se se iba a componer el día de mañana y hacer algo que enorgullecera al papá. Fielmente proveyendo para un hijo, su hijo, que nunca iba a graduarse de una escuela, nunca le iba a dar nietos, un hijo que no lo iba a mantener en su vejez. Reconoci que difícilmente soy tan fiel a Dios y a los llamados y proyectos que Él me da que como es fiel Don Ricardo con su hijo.

 

Espero que este artículo te mueva para que tengas el corazón de Dios, dispuesto a ayudar a los necesitados que Dios pone en tu camino.

 

Si quieres ayudar a la famila de Ricardo por favor ponte en contacto conmigo.

 

Esteban “Steve” Searfoss

Febrero 2013

 

 

 

 

 

Tags:

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: