Juzgar a los demas parte 2

 

Es muy importante en nuestra iglesia entender y practicar lo que la Palabra nos enseña sobre  juzgar a los demás.
Jesús nos advierte en contra de juzgar a los demás en este pasaje:
Mateo 7
1 »No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. 2 Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.
3 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? 4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo” , cuando ahí tienes una viga en el tuyo? 5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
Primero esta un mandamiento claro y sencillo: “No juzguen a nadie”. Explica porque, esto va a traerles juicio de los demás y juicio de parte de Dios.
Luego Jesús dibuja una caricatura para mostrarnos lo ridículo que es el que juzguemos a otros. ¡Imagínense un dibujo o en la vida real alguien con una viga en su ojo! Y esta persona con la viga en el ojo en vez de estar preocupado por esa viga en su ojo esta preocupado por la astilla en el ojo de su hermano. Creo que con esto Jesús nos esta enseñando que nuestra visión para juzgar esta muy distorsionado. No vemos nuestra fallas, las ignoramos y vemos magnificados las fallas de los demás. Se puede decir que no tenemos la visión o el juicio claro para andar juzgando a los demás.
Podemos aprender como Dios nos ve al ver este texto de 1 de Samuel cuando Samuel va a ungir a uno de los hijos de Isaí como el nuevo rey de Israel.
1 Samuel 16
7 Pero el Señor le dijo a Samuel:
—No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.
Dios se fija en el corazón. No se fija en las apariencias externas. ¿Sabemos nosotros lo que hay en el corazón de alguien? Si no sabemos lo que hay en su corazón no podemos juzgarlos ni apreciar lo que Dios ve en ellos.
En Hebreos vemos que es lo que Dios sabe y porque Jesús puede y va a juzgar a todos.
Hebreos 4
12 Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
Dios ve y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. De nuevo, ¿conocemos nosotros los pensamientos y las intenciones del corazón de la persona que queremos juzgar? Obviamente que no. Así que nos falta información para rendir un juicio sincero.
Pero vamos a rendir cuentas a Jesús y Él conoce nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. El va a ser un juicio completo y justo.
Es muy importante notar que aún entre el Padre y el hijo hay un acuerdo relativo a quien va a juzgar al hombre. Jesús nos enseño eso en este pasaje de Juan.
Juan 5
22 Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.
24 »Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre.
Vemos que el Padre ha delegado todo juicio al Hijo. Ahora ya que hay este acuerdo divino, ¿crees que sea cosa fácil tomar el papel de juzgar tu a tu hermano? Dios le ha dado al Hijo autoridad para juzgar. ¿Tenemos nosotros esa autoridad?
Pablo recalco esto en este pasaje:
Romanos 12
19 No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.
Dios esta diciendo que la venganza es suya. ¿Quien somos nosotros para quitarle eso? En términos legales existe el concepto de “usurpación de funciones” esto es tomar un papel al cual no fuimos designados. Por cierto el texto de Romanos esta citando Deuteronomio y podemos ver que se trata de juicio.
Deuteronomio 32
35 Mía es la venganza; yo pagaré.
A su debido tiempo, su pie resbalará.
Se apresura su desastre,
y el día del juicio se avecina.”
Dios va a vengar porque Él va a hacer juicio. No debemos pretender quitarle esta función a Dios.
Pablo en Romanos aplica lo que vimos que Jesús enseño en Mateo 7. Que al juzgar a otros mostramos que entendemos el bien y el mal. Con ese mismo juicio que emitimos nos condenamos a nosotros mismos.
Romanos 2
1 Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. 2 Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. 3 ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? 4 ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?
5 Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. 6 Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».
Quisiera enfatizar que Dios no juzga de inmediato. Tiene tolerancia tiene paciencia. Esa tolerancia y paciencia lleva al arrepentimiento. Si Dios espera para juzgar a los incrédulos para que se arrepientan, cuanto más en nuestras vidas, espera para juzgarnos y pacientemente obra en nuestras vidas y corazones. Espera para cambiarnos para buscar que nosotros sigamos la guianza del Espíritu Santo en nuestro corazón para cambiar y santificar nuestra vida.
Creo que en este punto de paciencia y tolerancia de Dios es dónde interferimos con nuestros juicios que hacemos a nuestros hermanos. No tenemos la paciencia de Dios. Inmediatamente juzgamos, condenamos, en vez de amar, orar y esperar pacientemente en Dios que tiene paciencia, en Dios que conoce los pensamientos y la intenciones del corazón y esta haciendo su obra a Su tiempo.
Mi oración es que aprendamos a orar por nuestros hermanos y hermanas en la fe si nos preocupa su vida espiritual. Que no los juzguemos sino que los amemos. ¿Cuantas veces juzgamos a alguien con el que nunca hemos tenido una conversación?
Dios nos va a juzgar a todos. Él es el único que tiene el conocimiento suficiente para hacer esto. Él es el único que tiene la autoridad para hacer esto.

 

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: